A menudo, lo más relevante que ocurre en la vida, como en las organizaciones, no tiene estrictamente que ver solo con los objetivos que nos planteamos, sino con lo que ocurre mientras los estamos haciendo.

La cocreatividad implica que distintas personas deban «trabajar» conjuntamente para llegar a algún resultado.

Estos resultados pueden ser de mejora de procesos, o bien, de mejora de un determinado producto o servicio. En todo caso, mediante workshops y talleres de cocreatividad podemos trabajar distintos aspectos de una organización:

Diagnosticar las dificultades existentes en un determinado equipo u organización.

Contrastar puntos de vista sin entrar necesariamente en discusión.

Recoger las distintas percepciones sobre un determinado tema.

Elaborar propuestas para salir de situaciones de estancamiento.

Buscar mejoras de un determinado servicio o producto.

Pasar un buen rato jugando a buscar nuevas opciones de servicio.

Mejorar las relaciones dentro de las organizaciones o con los agentes externos pero vinculados a la misma (team building).

Elaborar todos estos aspectos requiere de la valentía de las organizaciones a ponerse a trabajar de un modo distinto al que están acostumbrados. El prefijo «Co» significa unión o compañía.

Para poder hacernos compañía se requiere también de una determinada disposición por parte de los que integran una determinada acción. La cocreatividad parte del principio que todos podemos aportar creando y, por lo tanto, necesita que los participantes puedan expresarse en libertad, en un espacio que les genere seguridad.

Es por esta razón que los talleres cocreativos se hacen con una estructura horizontal, es decir, donde todos los participantes tienen las mismas posibilidades de acción en la participación por lo que las jerarquías que suelen regir las empresas quedan suspendidas durante ese tiempo en pro de una búsqueda común, donde todo el mundo se reconoce en un mismo nivel. Es decir, donde cada cual se pueda sentir acompañado en un proceso compartido.

Este tipo de dinámicas genera también cultura organizacional o de empresa desde distintas dimensiones:

Se trabaja de forma distinta por lo que los participantes se pueden reconocer haciendo las cosas de otra manera y se flexibiliza la percepción de las personas cuando llevan tiempo en una empresa o poco pero no se conocen.

La cocreatividad se realiza con un punto de informalidad que permite que las personas se relajen y se sientan más cercanas.

Durante el proceso se pueden dar descubrimientos sobre las personas que trabajan que hasta el momento no se habían reflejado porque no tenían un espacio donde volcarse, lo cual también permite visualizar competencias ocultas de los participantes.

Los mandos directivos e intermedios se sitúan en otro plano que les permite también poder ser vistos más allá de sus rangos. Ciertamente esto requiere de humildad pero también de osadía al ponerse a trabajar codo con codo con sus subordinados por un tiempo y de poder aportar también una visión más personalizada que la que están acostumbrados a tener. Es pues una oportunidad para ellos de mostrar su parte más genuina.

Se pueden percibir cuáles son los valores realmente compartidos y aquellos que no acaban de funcionar por el tipo de respuesta que se dé a lo que se está trabajando. Efectivamente, cuando creamos y cocreamos solemos poner más el foco en determinados aspectos que en otros por lo que, de este modo, podemos darnos cuenta de aquello que nos interesa más o menos.

Así pues, la cocreatividad no es solo un medio para llegar a un fin concreto de crear o investigar algo en particular. Es también una forma de relacionarnos en las organizaciones de un modo diferente que también genera cultura de equipo, de empresa, de asociación, en las administraciones… más cuando, después del taller, las propuestas resultantes se sigan trabajando en la organización.

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Alexandra Farbiarz Mas es coach, facilitadora en mejora de habilidades y comunicóloga ambiental. Empezó su carrera profesional en la divulgación de contenidos técnico-científicos para el gran público, y en la comunicación corporativa, lo que le llevó, de forma natural, a dedicar especial atención a la comunicación interpersonal y a la comunicación entre las personas y su entorno, fijándose en todo aquello que los limita o los potencia. Actualmente compagina su trabajo en el ámbito del bienestar de las personas y organizaciones con el de responsable de comunicación en un despacho de derecho ambiental y colaboraciones en proyectos de sensibilización ambiental. En el ámbito de la formación/facilitación se ha especializado en mejora de la comunicación para personas y organizaciones, creatividad (grupal o individual) y liderazgo. También es risoterapeuta. Educación: Licenciada en Sociología por la Universitat de Barcelona, Master en Comunicación Científica por la UPF, Diploma EU en Psicología Aplicada a las Organizaciones por la UOC y Máster en Coaching Personal por la Escuela Coach Creativo (Málaga), Certificado de aptitud pedagógica (UPC), Formación en Risoterapia y juego expresivo (Escuela de Risoterapia y desarrollo humano Enrique Aguilar).