Si tú logras que un niño ame las matemáticas, no tendrás que hacer nada por enseñarle matemáticas, porque él será un voraz y hambriento consumidor de matemáticas; porque, cuando un niño descubre que algo es importante, lo devora, se lo come: su capacidad de atención, su capacidad de concentración, su capacidad de motivación, su fuerza por romper con los obstáculos se ve multiplicada por 1000 –cuando tiene interés, cuando tiene motivación–.

Por eso, lo más importante en educación es que nos centremos en hacer que los niños desarrollen interés por las materias, por la ciencia, por las cosas del mundo.

Así, hemos de pensar en cómo podemos despertar el interés de los niños por las diversas materias científicas, esta es la clave: hemos de dar con los métodos más efectivos, con los que más eficacia logran a la hora de despertar en los niños un genuino interés en las materias científicas.

¿Y en qué consisten estas «claves», estas experiencias o técnicas para despertar en ellos interés? Una manera de aproximarse a estos ideales consiste en la selección de profesores excelentes que expliquen con pasión los temas que aborden en sus clases. A lo largo de mi vida, me he encontrado con el testimonio de muchísimas personas que me decían que –durante su vida académica– les encantaba una materia porque tenían un profesor que la explicaba muy bien. Como bien es sabido, ambos factores, que el profesor explique muy bien el temario y que sienta pasión por aquello que profesa son elementos clave.

De este modo, este tipo de profesores, cumple con una función mucho más importante que la de «vehicular» el conocimiento: la de transmitir el gusto y la pasión por lo que se profesa, por lo que se aprende en el aula. Frente a lo anterior, resulta claro que lo que tenemos que acabar entendiendo es que transmitir el conocimiento sin más es hoy en día una pérdida de tiempo, puesto que el conocimiento se encuentra al alcance de todos –como sabemos ya–, y cuenta mucho más la voluntad-interés de la persona por estudiarlo, que el hecho de tener acceso y disponibilidad a ese conocimiento.

Otra de las «claves» son los documentales y vídeos que explican los temas científicos de una manera magistral y brillante, recuerdo haber leído en un artículo sobre la serie Cosmos de Carl Sagan de cómo esta serie estaba tan bien hecha que creó toda una generación de científicos, estos científicos habían sido inspirados por Carl Sagan y su maravillosa serie de documentales.

Esto nos dice algo muy importante, los documentales y los vídeos hechos de manera maravillosa juegan un papel fundamental en mejorar nuestro mundo, en promover la ciencia, en crear grandes científicos, en infundir el interés y la pasión. Por esta razón conviene reparar en el hecho de que debemos incentivar la creación de geniales vídeos y de geniales documentales, de hecho, esta función de crear e infundir el interés en la gente tiene una característica propia de la función pública y, por eso, convendría que se financiara, en buena medida, con dinero público del gobierno, con el dinero de todos, los gobiernos deberían financiar la creación de estos documentales y vídeos, también se deberían de crear galardones, premios y reconocimientos que premien la enorme labor de divulgación científica y de infusión de la pasión a los seres humanos de la Tierra para continuar con el ciclo de la mejora del mundo.

FILOSOFÍA EDUCATIVA DE LA LIBERTAD

Estos premios crearían concienciación sobre la importancia de estas actividades de divulgación científica entre el gran público, y premiando al divulgador se incentiva que más gente se esfuerce en crear geniales vídeos y documentales de inspiración.

En la actualidad, ya existen muchos documentales y vídeos de genial inspiración, solo necesitamos darle a los niños la libertad para que libremente estudien aquellos manuales – libros – documentales – vídeos que sean los que les apasionan y les interesan, solo la libertad como condición esencial es lo que tenemos que otorgar y dar a los niños, hoy no es esta la condición que los niños poseen, el sistema educativo de educación obligatoria lo que entrega los niños es una educación obligatoria, una educación controlada, coactiva, regidora, no una educación libre, no una educación de que puedas estudiar lo que te gusta.

A esta filosofía de Educación, yo la llamo Filosofía Educativa de la Libertad, y se basa en enseñarle al niño tres reglas básicas con las que el niño autoguíe su proceso de aprendizaje-proceso de desarrollo.

Al dejar al niño que libremente estudie los temas que le gustan se produce un efecto de Mantener al Niño «Hambriento de Conocimientos», en contraste, en el actual sistema educativo que les «atiborra» de unas acelgas que saben malas y no gustan, uno está cansado, no puede más, está hasta arriba, pero se le obliga a seguir tragando más y más. Entonces, el niño odia «las acelgas», el niño y las acelgas se convierten en enemigos.

Esto es lo que pasa entre los niños y los estudios, los niños odian los estudios, ningún niño desarrolla un genuino interés por el estudio y por el aprendizaje, y es justamente esto la cultura que nuestro mundo necesita, necesitamos que la gente quiera aprender, necesitamos que la gente tenga una actitud por educarse, que ellos quieran educarse, no que haya que ir detrás de ellos a obligarlos.

Cuando dejas libres a los niños y los niños estudian libremente, después se produce un fenómeno muy importante, y es el Efecto Dominó del Interés, el interés que tomas en una cuestión te conduce a otra cuestión, y ese interés te conduce a otra cuestión, todo el mundo sabe en qué consiste este fenómeno porque todos lo hemos vivido cuando estamos navegando por Internet, estamos interesados en algo, leemos un artículo, y ahí aparece un concepto nuevo que despierta nuestro interés, luego seguimos esa línea de investigación y nos acaban apareciendo nuevos conceptos que nos interesan.

Esta forma de aprendizaje y desarrollo educativo es el mejor, porque está conducido por la fuerza que más motiva al ser humano, que es el interés, el interés es lo que más propulsa el aprendizaje, si en lugar de centrarnos en transmitir los conocimientos a las personas-los niños, si comenzamos a pensar en cómo crear una cultura de educación donde la clave sea permitir que los niños persigan su interés, y aplicar las distintas fórmulas que existen para despertar en ellos el interés por la ciencia y los temas de conocimiento, esto es la clave de un gran sistema educativo.

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Luis Riesco, investigador de las ciencias sociales, su campo de estudio sobre los procesos educativos abarcan la psicología de aprendizaje, la motivación, los principios de educación, y las filosofías educativas para el florecimiento de los seres humanos, su énfasis yace en la Libertad como clave de las filosofías educativas y la importancia de que los alumnos autoguien su proceso de aprendizaje. Sus estudios están centrados en la culminación de 4 libros de educación, Principios de Educación, la Vida y la Educación, El Aprendizaje, y El Sistema Educativo, así como sus estudios sobre los procesos económicos que tienen por objeto la finalización de su quinto libro El Ciclo de las Revoluciones Industriales, en el que esboza una teoría del desarrollo de las sociedades a largo plazo con las muchas dinámicas que esto implica, y que explica los muchos cambios que hoy están sucediéndose en nuestras sociedad, y de por qué nos encontramos en los albores de una nueva revolución industrial, y un gran cambio de sociedad, a una sociedad en la que la educación, el estudio, las ideas y los emprendedores van a tomar un papel protagonista.