Invertir en educación es más

necesario que nunca

La importancia de la educación en nuestra sociedad es un hecho. La educación es fundamental para el desarrollo de cada persona, pero es decisiva también en la configuración de la sociedad en su conjunto.

Por ello, aunque tradicionalmente, Economía y Educación habían avanzado por caminos diferentes, a partir de cierto momento, ante la importancia del impacto de la educación en la economía, aparece la rama científica de «Economía de la Educación».

Esta potente relación entre Economía y Educación es un tema apasionante, en el que desarrollo mi trabajo de investigación de doctorado, analizando el impacto que tiene la educación en nuestro progreso económico y social. Y es el que me ha llevado a comentar en otras ocasiones en INED21 algunos de los trabajos más destacados desarrollados en Economía de la Educación, como el del premio Nobel  James Heckman, que demostró que:

 Es más rentable invertir en párvulos

que en Bolsa

James Heckman

En este sentido, también comentamos en INED21 el trabajo del catedrático de la Universidad de Standford Eric Hanushek, quien se muestra contundente en su afirmación:

El nivel de educación de hoy

nos indica la tasa de paro de mañana

Eric Hanushek

Para Hanushek es fundamental orientar las inversiones en educación a mejorar la calidad educativa. Sabemos que mejorar la educación estimula el crecimiento económico. Pero simplemente gastar más en educación no es suficiente sino que se debe determinar también cuál es la forma más eficiente de realizar estas inversiones.

El impacto de invertir

en educación hoy

En más de una ocasión he tenido que defender la importancia de invertir en educación frente a alguna persona que defiende que no merece la pena. Los argumentos siempre suelen ser los mismos: ¿para qué tanto estudiar si también van a acabar sin trabajo? ¿De qué sirve tener un título más?… y cuestiones de este estilo.

A mayor educación,

menos paro

Si bien es cierto que el paro ha afectado a todos los grupos sociales -también a las personas con mayor formación y sabemos que hoy tener un título universitario ya no es garantía de tener un trabajo-, puede comprobarse como a mayor formación los  % de tasa de paro son sensiblemente inferiores. Los datos son muy claros: a mayor educación, menos paro.

La tasa de paro se distribuye de forma desigual entre la población en función de su nivel educativo. Así, podemos comprobar que la tasa de paro entre los analfabetos es del 46,15%, en el grupo con un nivel formativo de primaria se sitúa en el 36,34%, en el grupo que posee la secundaria en un 21,01% y las personas con educación superior se sitúa en un 13,29%. Esta es la clasificación de grupos en función de nivel formativo que establece el Instituto Nacional de Estadística, tal y como comenté en «La educación como estrategia».

Con el cambio tecnológico, invertir en

educación es más importante aún

Y, si vamos un paso más allá, encontramos el trabajo de Eric Maskin –premio Nobel de Economía en 2007–, que ha analizado la evolución de la economía en los últimos años y ha constatado que dentro de las economías en desarrollo, la desigualdad ha aumentado. Según su análisis, es algo que tiene mucho que ver con el hecho de que la globalización favorece a los trabajadores más formados, por lo cual es necesario no olvidar a la gente que se queda atrás, y lo más eficaz es ofrecerles conocimiento, ya sea a través de la educación o  de la formación laboral.

En una entrevista, ante la pregunta de qué efecto tendría en el empleo el cambio inducido por internet, el uso masivo de datos o la robotización, Maskin respondía que el cambio tecnológico hace más valiosas que nunca a las personas con conocimientos técnicos y, por ello, invertir en educación es más importante aún.

Con el cambio tecnológico,

invertir en educación es más importante aún

Eric Maskin

La educación supone un incremento en el nivel de bienestar de la persona que la recibe, pero a la vez ésta contribuye a la mejora del bienestar de toda la sociedad. Tiene un efecto multiplicador.

La evidencia científica reconoce que la educación tiene un valor incalculable como mecanismo preventivo en los procesos de pobreza y exclusión social. La educación es una inversión necesaria para lograr mejores resultados en el ámbito social y económico, algo que deberíamos tener muy en cuenta a la hora de decidir en qué queremos invertir.

Un país no es rico por tener diamantes o petróleo…

es rico por tener educación

A. Escohotado

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Investigadora y divulgadora en Educación e Iniciativa Emprendedora. Compagina la actividad docente en ESADE como colaboradora académica y tutora en asignaturas de Entrepreneurship con su trabajo de investigación de Doctorado sobre Educación e Iniciativa Emprendedora. Ello le permite investigar y adquirir conocimientos en estos ámbitos para colaborar con personas e instituciones a potenciar el espíritu emprendedor a través de cursos, conferencias, artículos y publicaciones Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Máster en Auditoría y Control de Gestión por la UdL. Máster en Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona. Doctoranda en Economía de la Educación. Convencida de la importancia de promover la iniciativa emprendedora… porque el futuro lo construimos hoy.