Desde INED21 en toda nuestra línea de análisis y propuestas, una línea caracterizada por el contextualismo realista, siempre hemos defendido la necesidad y urgencia de introducir la competencia emocional. Tan solo hacíamos explícito un reconocimiento: el paradigma emocional, que tanto ha aportado en diferentes ámbitos, es hora de introducirlo y aplicarlo en nuestro currículum y formación docente. Una buena prueba, por otra parte, de su anacronismo actual.

Ese mundo apasionante de emociones y sentimientos que cierta modernidad reduccionista dejó de lado o decretó secundaria, ha entrado en escena en el mundo educativo: estas reflexiones pueden ser una buena introducción a la misma. ¿Por qué esa necesidad y urgencia? Nuestra respuesta formativa y estructural a este reto, condicionará en gran medida el qué y el cómo de nuestro trabajo de aula, junto a otros factores que desbordan esta línea de reflexión.


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