Pasó hace semanas y no se olvida. Ha pasado y es posible que vuelva a pasar. Niños buenos se convierten en jóvenes que matan. Eran buenos alumnos, parecían integrados, pero alguien les pervirtió la mente y mataron.

Yo tampoco sé qué pudo pasar, pero intentaré reflexionar sobre ello con mi mirada de pájaro perdido a demasiada altura. Desde el terreno ya hay miles que lo analizan.

VIDA INTERIOR

Somos animales con vida interior

Como animales, aprendemos a adaptarnos al exterior pues nos va la vida. Conformamos una vida exterior que nos permita desarrollarnos y estar satisfechos.

La vida exterior cambia,

pero la interior permanece

Hay que armonizarlas a lo largo de una vida. Y la interior tiene muchas exigencias. Yo creo que todos nos damos cuenta, sobretodo al principio de la vida que en ésta se puede ser actor o simplemente figurante. A partir de cierta edad muchos se han domesticado y se acomodan como figurantes del mundo a base de pequeñas satisfacciones aseguradas. Pero todos hemos querido ser César, Newton o Ronaldo.

El joven siempre aspira a ser actor en el escenario más grande posible o el más grande aceptable para su sabiduría social. Madurar significa entender el mundo y las potencias propias para estar en él. Estar y actuar han de ser sinónimos de amar para que la cosa dure. Y para amar hay que haberse sentido amado.

Hay que haber reconocido esos hilos mágicos que quieren atarte a este mundo. Por tanto, ha de haberlos. No soy experto en amor, seguro que hay mucha gente que no ha sido especialmente amada pero ha sabido ver que esos lazos existían en muchos lugares y ha tenido la fuerza de remedarlos a su manera para seguir existiendo.

…César, Newton o Ronaldo

Saberse amado es sentir que se quiere que estés (no para usarte), me parece a mí. Eso es natural en la familia, debería serlo en la escuela, pero además está el mundo entero que ejerce una presión atmosférica extra en función de otras alturas. Y las mismas familias pierden naturalidad.

Hablando del mundo, vuelvo a recordar una frase de historiador1 a la que creo que nunca se le sacará bastante partido:

«El ser humano es un animal que empleó cien mil años

en separarse y sólo 500 en volverse a reunir»

Hay una Humanidad, pero ahora mismo está fragmentada y las grietas no dependen necesariamente de la geografía. Es un puzzle desunido pero cada pieza puede estar agrietada por dentro. Esos 500 años fueron muy traumáticos. Nos hemos reunido a codazos. La reunión durará más y no se medirá ni en décadas ni en generaciones.

Esperemos que tampoco en milenios, pero eso dependerá de lo que sepamos y hagamos desde ahora mismo. Porque durante cien mil años hemos creado cosmogonías, códigos e intereses muy distintos y la reunión no será «bueno, estamos juntos y vamos a llevanos bien y ya está».

Primero estará consensuar valores de los que se desprenderán derechos y deberes en los que realmente crean todos. Pero ni aún ahí estará todo hecho. Porque está la trascendencia y está la justicia, más complicadas que la máquina más complicada que pueda pensarse.

Sin una buena comprensión de la trascendencia y de la justicia no puede haber integración de los seres humanos. Yo propondría que todos aceptáramos una doble trascendencia, la terrenal y la posterior. La terrenal podemos discutirla porque depende de nosotros y se refiere a la continuidad que nos damos como especie (si la queremos).

La otra no podemos ni discutirla porque no nos pertenece a nosotros sino a Dios. Hagamos accesibles las revelaciones y su contexto y que cada cual saque conclusiones. Son cosas de la segunda trascendencia sobre la que no tenemos poder. La primera depende de la justicia.

Tú puedes jugar mucho con tus amigos a fútbol o baloncesto y ser responsable en clase, pero nadie sabe hasta qué punto compartes sensación de trascendencia y sentido de justicia en tu seno más íntimo. Matar está muy mal, pero tenemos la profunda sensación de que tratamos con algo mucho más grande que nosotros.

Incluso el que vive bien en su ámbito limitado sabe que hay cosas que dependen de un todo. Cada familia tendrá su batiburrillo de trascendencias, pero es importante que la escuela trabaje la primera, la que dice que lo único más grande que el ser humano es la Humanidad entera y que el Dios que sea reconocerá el esfuerzo por la unión de sus criaturas todas. Difícilmente el Dios de Todo hará esas distinciones paranoicas.

Por eso, creo que es importante que cada maestro tenga conciencia de Humanidad y sepa transmitir cuánto nos empequeñece hacer daño a otro, por leve que sea, y cuánto nos aleja de cualquier futuro más grande que nosotros. Por eso es muy importante hacerse con un nuevo sentido de la Historia escolar que nos llene de sentido común.

En ella están contenidas las Lenguas, las Matemáticas, las Ciencias, las Artes… Ninguna por separado nos hace a cada uno más grande que el todo. Sin un sentido adecuado de trascendencia, ser superdotado es irrelevante.

Se trata de entender y sentir y

poder ser actor


1 Felipe FERNÁNDEZ-ARMESTO, Los conquistadores del horizonte.

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.