Hoy en Recomendaciones, el INEE. El Instituto Nacional de Evaluación Educativa, dirigido por Ismael Sanz y apoyado en un equipo que está redimensionando en nuestra época hiperconectada, lo que significa una institución pública, en este caso del ámbito educativo. Un ejemplo de cómo lo público puede actualizarse y cumplir una función insustituible, frente a la crítica indiscriminada que siempre lo estigmatiza.

¿Por qué nos gusta el actual INEE? Por dos razones que definen, entre otras, su actividad.

Por su orientación de divulgación científica, en nuestro presente de saturación informacional. Quien quiera tener una visión sintetizada y actualizada de la investigación nacional e internacional, encontrará en su trabajo esa labor tan necesaria. Un docente, centro o institución educativa, deben tener presente siempre esa línea de actualización continua. No hacerlo, es limitar nuestra perspectiva desde la inercia y una supuesta experiencia que nunca es evaluada o enfrentada a otros criterios.

Por su trabajo en la Red, ineludible en el s.XXI. Cuántas instituciones públicas o privadas tienen una presencia testimonial en las redes sociales. Estar en la Red, no es sólo publicitar una actividad propia, es interaccionar y crear conversación, recomendar aquellas otras iniciativas individuales o de grupo, que merecen tu atención e interés. La Red es nuestra ágora actual, cualquier institución pública que merezca ese nombre, debe vivir y amplificarse en la Red, no sólo estar en ella.

Sigan el INEE, un ejemplo de calidad de una institución pública: información fiable y validada, conocimiento sintetizado para nuestra época digital.