Y sin conciencia

¿Se imaginan? Puede ser una imagen que nos sorprenda un tanto a priori, dado que siempre encontramos unos protocolos establecidos en los hospitales que nos inclinan a pensar que hay unos sólidos fundamentos teórico y práctico detrás de la ciencia médica. A grandes rasgos es difícil imaginar un hospital que no aspire a curar a sus pacientes, siempre y cuando la ciencia pueda hacer por restablecer la salud de los mismos.

De esto, grosso modo, no cabe duda, otra cosa es la defensa que, desde los hospitales, desde el sistema sanitario en general, se hace de un concepto de salud proactiva, que pasa por una información seria de lo que supone la salud desde el punto de vista del compromiso personal que cada uno adquiere para consigo, por encima de lo que la industria considere que es bueno o malo para mi salud…

No se trata de tener más hospitales cerca, que también, sino de hacer que mi actitud ante la vida sea plenamente saludable porque así me lo han hecho saber desde las esferas sanitarias.

Pero esto es harina de otro costal, harina que hoy no vamos a analizar.

¿Y si hiciésemos esa misma analogía en los centros educativos? ¿Y si consideramos los centros educativos como lo que realmente son? Centros de acogida de una diversidad social que debe dar firme respuesta a la sociedad que ha confiado en ella para «sanar» a los suyos de cara a un desempeño en la vida adulta que sea realmente enriquecedor y fructífero para toda la ciudadanía. Centros, en definitiva, que curan y que dan las pautas adecuadas para el crecimiento feraz de la persona.

Esto es, a grandes rasgos, la estrategia de trabajo desde las competencias clave, que vienen avaladas desde el informe DeSeCo, aterrizado en el famoso «saber hacer» que tanto resuena en los ecos de la atmósfera educativa.

Podemos afirmar, sin riesgo a no equivocarnos en demasía, que en los centros educativos no hay esa ciencia, no se trabaja al amparo de esos protocolos médicos que citábamos previamente; nos encontramos con una dispersión enorme de voluntades, una amalgama heterogénea de inercias muy asentadas, un maremágnum de posicionamientos en los equipos educativos, etcétera, que luego aportan los resultados que arrojan las evaluaciones internacionales, tan denostadas por una parte fundamental a la que va dirigida y que tan bien especifica el maestro con la brillantez habitual.

En fin , Pisa y su extenso laberinto…

Podríamos probar a preguntar en muchos de los claustros educativos sobre el fundamento teórico y práctico sobre el que sus profesionales trabajan y nos llevaríamos alguna que otra sonrojante decepción. En este sentido, sería muy necesario encontrar una fuente de consulta de estudios científicos como la que supone pubmed en el ámbito de la medicina.

No obstante, tenemos la suerte de contar con maestros de una madera especial, que nadan contra corriente y que están aliados con esa ciencia médica. Son oasis aislados, sobre todo en los centros de la pública en los que resulta más difícil afrontar la tarea de la innovación en solitario.

Creo que desde hace tiempo se impone dar un importante giro copernicano a la formación inicial del profesorado para que ésta sea solvente desde el principio, en la idea de un Mir educativo, aspecto este que ya ha sido tratado en este artículo de cierto calado de José Antonio Marina.

Al igual que hay industria médica que no vela por nuestra salud real, hay industria educativa que tampoco vela por la salud del alumnado; añádase a esto la necesidad de inventos por parte de un sector del profesorado y ya tenemos la coctelera perfecta para un panorama surtido de ocurrencias que hablan muy a las claras de la falta de formación del profesorado, además de la etiqueta fácil de lo que la innovación supone por parte de aquellos sectores del profesorado que no quieren participar de este proceso imparable que es el nuevo paradigma educativo.

Desgraciadamente, aún andamos lejos del horizonte deseado, si bien cada vez son más los docentes que apuestan por la integración de la ciencia educativa rigurosa en su aula y que hacen porque ésta sea un espacio de aplicación de las investigaciones más recientes y transformadoras que en el ámbito de la educación existen a día de hoy.

Bravo por todos ellos y ellas y por lo que suponen de

vanguardia para todo el panorama educativo español