En la sociedad actual parece que el bullyng es

algo que se ha normalizado

Rara es la semana en que no aparece algún caso de acoso en el ámbito escolar en los medios de comunicación. Estudiando sobre el tema he encontrado un artículo muy interesante «El bullying y otras formas de violencia adolescente» de los autores A. Gómez, FJ. Gala, M. Lupiani, A. Bernalte, MT. Miret, S. Lupiani y MC. Barreto que aporta varias ideas a tener en cuenta ya que trata de analizar la violencia adolescente centrándose principalmente en la que se produce en el ámbito escolar.

En primer lugar, señalan que habría que incidir en el significado del término. Bully significa ‘matón’ y, to bully, significa ‘intimidar con gritos y amenazas a los débiles’. Estos autores señalan que «aunque hay algunos que entienden que el bullying se refiere sólo al maltrato físico y que éste constituye sólo una parte del total de conductas de hostigamiento y acoso que sufren los escolares»; por eso, prefieren usar el término mobbing, normalmente reservado para el ‘acoso laboral’, pero lo traducen en este ámbito como ‘acoso escolar’ y lo definen como «un continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de someterlo, apocarlo, asustarlo, amenazarlo y que atentan contra la dignidad del niño».

Este mismo artículo se reseñan algunos estudios sobre el bullyng. Concretamente y el más relevante a mi entender es el realizado en Noruega debido al impacto mediático del suicidio de dos adolescentes en el plazo de una semana; D. Olweus, en 1985, a través del estudio más amplio que se ha realizado hasta el momento (130.000 alumnos noruegos entre 8 y 16 años) concluyó que en torno al 15% estaba implicado en conductas de este tipo (el 9% como agresores); las cifras que se concluyen en los diferentes estudios posteriores realizados por este autor en Suecia y en Noruega indican que entre el 13 y el 18% de los alumnos y alumnas están directamente implicados bien sea como agresores o como víctimas. A éstos hay que añadirle un pequeño porcentaje (entre el 1% y el 2%) de alumnos y alumnas que son a la vez agresores y víctimas. 

Al hilo de este estudio, me gustaría recomendarles la película Wonder, creo que es una buena herramienta para trabajar el bullyng en el aula, aunque también para ir en familia y comentarla con nuestros hijos. Auggie Pullman es un niño que nació con una deformidad facial y que la esconde tras un casco de astronauta. Después de diez años encerrado en casa, tendrá que asistir por primera vez a la escuela, donde intentará, por todos los medios, encajar con el resto de compañeros.

Stephen Chbosky dirige este drama que Steve Conrad ha adaptado de la novela homónima de R. J. Palacio. Julia Roberts interpretará el papel de la madre de Auggie, a quien dará vida Jacob Trembla.

En esta película, se dan todos los tipos de acoso que podemos encontrarnos en el aula y que, en muchas ocasiones, aparecen de forma simultánea: físico: agresiones físicas, leves, desde un simple cogotazo o tirar bolitas de papel o fuertes, agresiones corporales, con y sin objetos; verbal: con  insultos y nombretes, ridiculización en público, le resaltan los defectos físicos, etc.; psicológico: tratan de hundir la autoestima del individuo y fomentar la sensación de miedo; Social: tratan de aislarlo del grupo. 

Pero las mejores armas para salir del bullyng están en el propio grupo, en trabajar con los acosadores y sus familias, pero también con el resto del grupo donde se encuentran otros roles como el de colaboradores del agresor, animadores, contempladores pasivos de la agresión y defensores de la víctima.

Por ello cada perfil necesita un tratamiento dentro y fuera del aula, de trabajo con educadores, psicólogos y familia. Un trabajo interdisciplinar que muchas veces queda en mera burocratización y el acosado sigue siendo acosado y el acosador continúa con sus prácticas, ya que es la única manera de que se le «reconozca».

Por ello, es importante que nos demos cuenta que tras el bullyng existen otros problemas añadidos y que desencadenan en el alumnado, problemas sociales, en casa, en el barrio, poca autoestima del acosador, papel irrelevante en la familia, etc.

Finalmente, y como propuesta para su prevención, estos mismos autores A. Gómez, FJ. Gala, M. Lupiani, A. Bernalte, MT. Miret, S. Lupiani y MC. Barreto apuntan:

Poner en práctica Talleres de preparación para padres cuyos destinatarios serían las parejas que vayan a tener hijos o adoptarlos. En estos talleres se puede instruir a padres y madres para que faciliten un apego seguro en sus futuros hijos generando así resiliencia  y facilitando el aprendizaje de interacciones socialmente adecuadas.

Potenciar programas de formación y asesoramiento para padres desde los ayuntamientos, las asociaciones de vecinos, las AMPAs, etc.

Mejorar la preparación técnica y psicosocial del profesorado (entrenamiento en habilidades sociales, en gestión de conflictos, mejora de la inteligencia emocional, etc.).

Mejorar la imagen pública del profesorado y defenderla legalmente –como ya se viene insinuando–

Disminuir la ratio profesor/alumno.

Potenciar la función del tutor.

Incrementar el número de orientadores en los centros escolares.

Implementar los medios para que las consecuencias de los actos violentos recaigan sobre quienes los realizan y, en ningún caso, sobre las víctimas; de modo que no sean éstas quienes tengan que cambiar de centro escolar.

Potenciar un código ético para los medios de comunicación de masas e incidir en medidas que hagan eficaces su respeto.

Incentivar una mayor investigación para analizar las características concretas de estos problemas en cada zona en particular para poner en práctica las medidas pertinentes.

Adecuar las Leyes y el Código Penal a estas nuevas formas de conducta tan perniciosas y preparar a expertos en Medicina Legal y Forense y en Psicología Forense para poder hacer peritajes y asesorar adecuadamente al respecto.


Fuente: El bullying y otras formas de violencia adolescente (Bullying an other forms of adolescent violence) A. Gómez1, FJ. Gala2, M. Lupiani3, A. Bernalte4, MT. Miret5, S. Lupiani5 y MC. Barreto5

1 Profesor Asociado de Psicología Social (UCA).

2 Catedrático de Ciencias Psicosociales Aplicadas a la Salud (UCA).

3 Profesora Titular de Enfermería Médica (UCA).

4 Profesor Titular de Antropología de la Salud (UCA).

5 Investigadores del Grupo.