Después de todo lo debatido y tras los acuerdos alcanzados en la reciente reunión de la Conferencia Sectorial de Educación, les resumo por si sirve de guía a la comunidad educativa una perspectiva personal un poco más concreta que arroje algo de luz y defina algo mejor el panorama de este tercer trimestre tan atípico que se nos avecina:

  1. ¿El tercer trimestre es evaluable? Sí, pero en positivo. Se plantea como un trimestre compensador o nivelador de las desigualdades: a los estudiantes que hayan tenido malos resultados en el semestre anterior, se les intenta rescatar por todos los medios (refuerzo, recuperación, detección de dificultades, dotación de recursos tecnológicos…). A los estudiantes que hayan venido aprobando, se les plantea ampliación con el fin de que puedan subir nota; nunca bajar.
  2. ¿Se avanza sí o no en las programaciones? Esta pregunta tiene cierta ambigüedad desde un punto de vista técnico: si con avanzar nos referimos a dar nuevos contenidos, no. No obstante, en un modelo de aprendizaje competencial y basado en criterios de evaluación (que es el que tenemos), se sigue avanzando en lo posible en la adquisición de competencias, además de enriquecer con nuevas perspectivas y campos de trabajo los criterios de evaluación que ya trabajamos en los dos trimestres anteriores; nunca tocamos criterios nuevos. Profundizamos en los criterios ya trabajados, por lo que en cierto modo sí avanzamos, pero modificando nuestra programación en función de las circunstancias que vivimos (ya estaba en la norma que hay que ajustar las programaciones ante la detección de cualquier dificultad que impida el progreso esperado). De esa manera, los estudiantes que hayan suspendido criterios de evaluación en el primer o segundo trimestre, tendrán la oportunidad de superarlos. Aquellos que los tengan aprobado, reitero, nunca deben bajar, solo mejorar (recordemos, ampliación), ya que es muy probable que si ha ido bien durante el semestre anterior y ahora empiece a ir mal, sea debido a circunstancias ajenas a su voluntad.
  3. ¿Qué pasa con la titulación? Sencillo: un estudiante titula o no titula de acuerdo al grado de consecución de unos objetivos a lo largo de una etapa (no si los ha alcanzado o no en dos meses, en los que además ha estado confinado) que, por ejemplo, en ESO, se miden a lo largo de un mínimo de cuatro años, y dos en el caso de Bachillerato. Por lo tanto, se mide esa consecución o no de esos objetivos generales. Los mide su equipo educativo. Los objetivos son los que están en el currículo, no hay que modificarlos.
  4. ¿El alumnado puede repetir? Lo deseable es que NO en estas condiciones (recordemos que ya antes del COVID19 la repetición era una medida extraordinaria y ahora lo es más aún). Este trimestre, para los alumnos en riesgo y con mayores dificultades, ha sido, válgame el símil, como una UCI: los docentes estamos intentando destinar todos nuestros esfuerzos a salvarlos, a recuperarlos. Por eso la expresión “trimestre nivelador” o “compensador”.

Espero que sirva y que despeje un poco el desconcierto lógico que muchos docentes, familias y estudiantes viven, con toda la razón, en estos momentos. Seguimos.

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Licenciado en Filología Hispánica y en Ciencias de la Información (Rama Periodismo) por la Universidad de La Laguna, ejerce como profesor de Lengua Castellana y Literatura del cuerpo de docentes de Canarias desde 2006 y dirige en la actualidad el IES San Benito (Tenerife). Se ha formado principalmente en los campos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas al enfoque de la enseñanza competencial, métodos de la adquisición de la competencia en comunicación lingüística y aplicaciones didácticas de los medios de comunicación. Participó en el Plan Canario de Evaluación de Diagnóstico de la Competencia en Comunicación Lingüística y tiene diversas publicaciones para la Consejería de Educación de Canarias sobre la elaboración de situaciones de aprendizaje en la materia de Lengua Castellana y Literatura, además de ponencias y comunicaciones sobre competencias clave, metodología de la enseñanza de la lengua española y la literatura, así como sobre la radio y el periódico escolar como recursos didácticos. En 2018 crea el programa educativo internacional El Español como Puente, un hermanamiento intercultural entre multitud de docentes y estudiantes de español de todo el mundo que pretende convertir la diversidad en una forma de aprendizaje permanente. El proyecto fue presentado en la Real Academia Española y en la Delegación Española Permanente en la Unesco en 2019. El 19 de junio de 2019 es condecorado por el Rey Felipe VI con la Cruz al Mérito Civil por su labor en el campo de la enseñanza.