El Gobierno Abierto es «un modo de interacción sociopolítica, basado en la transparencia, la rendición de cuentas, la participación y la colaboración, es una manera de gobernar más dialogante, entre los gobiernos y los ciudadanos, al mismo tiempo que reconoce a la ciudadanía un papel corresponsable».

La responsabilidad del gobierno de mi municipio, de mi isla, de mi comunidad o de mi país es también mía. Si las cosas van mal, debemos plantearnos, antes de criticar, la preguntas:

¿Qué estoy haciendo yo por que cambien las cosas?

¿Qué estoy haciendo para solucionar o proponer soluciones para la mejora de mi ciudad, comunidad o país?

¿Qué se está haciendo desde el sistema educativo?

Es muy fácil decir que la culpa es de los otros. Estoy cansado de escuchar a gente que no participa en nada y que siempre se está quejando de lo mal que van las cosas. Pero… y ¿tú qué haces por cambiar? Pero esta pregunta no es sólo para la ciudadanía, sino también para los dirigentes políticos, los sindicatos, las ONGs y, sobre todo, para los educadores

¿Qué le pasa a esta sociedad?

En mi ciudad se crearon las Juntas de Distrito:

¿Alguien ha evaluado la eficacia que están teniendo en el municipio y en los barrios?

¿Se le ha preguntado a los vecinos?

¿Se han creado canales para que la participación sea real?

Muchos creen que no,  se tiene la idea de que en algunas ocasiones se convierten en un “hazmerreír”, porque no sirven para nada. O al menos esa es la percepción que tiene la vecindad y no tenemos más que irnos a las redes sociales.

¿No estarán equivocados?

Pero acerquémonos al ámbito educativo. Los órganos de gobierno educativos, en los centros escolares, ¿son transparentes, son abiertos y colaborativos? ¿Realmente el Consejo Escolar es un órgano participativo donde las familias pueden decidir sobre el proyecto educativo del centro? El segundo principio de La Ley de Educación, consiste en la necesidad de que todos los componentes de la comunidad educativa colaboren para conseguir ese objetivo tan ambicioso como es el éxito escolar.

Pero la responsabilidad del éxito escolar, según la citada Ley, no sólo recae sobre el alumnado individualmente considerado, sino también sobre sus familias, el profesorado, los centros docentes, las Administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema educativo.

Esta misma Ley de Educación es la que indica la necesidad de “proporcionar a los jóvenes una educación completa, que abarque los conocimientos y las competencias básicas que resultan necesarias en la sociedad actual, que les permita desarrollar los valores que sustentan la práctica de la ciudadanía democrática, la vida en común y la cohesión social, que estimule en ellos y ellas el deseo de seguir aprendiendo y la capacidad de aprender por sí mismos”.

Para mí Gobierno Abierto es sinónimo de CORRESPONSABILIDAD. Por ello la he escogido como palabra que la define, aunque no veo que aparezca en lo que he leído sobre este término. Es muy fácil echarle la culpa a los gobernantes de la falta de transparencia, de crear impedimentos para la participación ciudadana, si cuando existen estos instrumentos, la ciudadanía “pasa literalmente” de esto.

¿Y por qué pasa la sociedad de “implicarse”? Pues sencillamente porque no ha sido educada para ello. El sistema educativo, en la mayoría de las ocasiones, solo piensa en dar contenidos y se olvida de formar a ciudadanos competentes.

Por eso, creo que debemos dar un paso al frente y comprometernos en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país; pero, sobre todo, en nuestros centros educativos, participando en aquellos órganos de gestión directa con el ciudadano de a pie. Y esto no consiste en presentarse a las elecciones como candidato, sino desde la base, desde las asociaciones de vecinos o culturales, ONGs, movimientos juveniles, asociaciones de estudiantes o de padres y madres, asociaciones profesionales, sindicatos y un largo etcétera.