GANAS DE CAMBIO II

Ganas de cambio, ganas de ampliar y de encontrar nuevos horizontes que nos lleven a una utopía sostenible, cercana, asimilable y que pueda servir de modelo para otros.

Siempre se nos ha dicho que la utopía sirve para caminar, para acercar ese horizonte idílico que se ve lejano, que necesita de los pasos machadianos, del camino que se recorre desde los tránsitos profesional y personal.

Si no se encuentran ambos,

el tránsito es menos llevadero

Si bien recuerdan los amables lectores, esta serie remata el bloque de cuatro artículos en los que venimos analizando el impacto de la formación cuando se hace presente en la vida de un centro; pueden ver la secuencia completa en estos enlaces: A esos ojillos I; A esos ojillos II; y Ganas de cambio I.

Rematamos la pieza completa centrándonos en uno de los apartados clave de toda esta secuencia: la experiencia del profesorado y del alumnado, cómo lo han vivido ellas, –abrumadora mayoría en el caso de la formación del profesorado, dato realmente enjundioso– en el desarrollo de esta fase.

Por parte del profesorado, podemos esgrimir argumentos como más capacitación profesional, más intensidad en las clases; en conclusión, más recursos para arrostrar situaciones complejas que siempre se presentan en el día a día escolar.

En relación al alumnado, son constantes las referencias a mejores aprendizajes, una mayor capacitación, más tiempo de mejora de las habilidades sociales en el aula (lo que revierte en una mejora de la cohesión del grupo), más felicidad en el aula, más sonrisas y ganas de seguir aprendiendo juntos, de aprender unos de otros.

Más compromiso, en definitiva, por parte de ambas esferas de la parcela educativa.

RENOVACIÓN CONSTANTE

Un aspecto relevante de todo este proceso es la continuidad que del mismo se va a derivar: ya se ha concretado y hablado en el centro para que la formación esté presente en el centro desde las primeras semanas de septiembre, que sean los propios profes del centro los que ejerzan la mentorización con los otros compañeros que decidan incorporarse al carro de la innovación.

Sin duda, en todo este recorrido, se establece un proceso que no acaba, que se repite como un ciclo de renovación constante y de continuo aprendizaje por parte del profesorado, ésa es una de las clave del adecuado desempeño docente.

Un pequeño paréntesis en este sentido: qué desperdicio, en cuanto a formación, de las primeras semanas de curso, esas que transcurren sin apenas tiempo para la directiva y que apenas si trascienden en la vida de la formación del centro; desde nuestra óptica, se pierde un tiempo de oro para crear espacios de coordinación y espacios de retroalimentación en la vida del propio centro que redunden en una coordinación efectiva desde el inicio de curso.

Desde estas líneas, apostamos decididamente por incorporar estas dinámicas en el centro como sello distintivo del mismo, para que existan procesos de asesoramiento y formación para todos los docentes que participan de la comunidad escolar.

Por ir terminando, agradecemos infinito las posibilidades de crecimiento personal y profesional que las docentes nos han brindado a los dos asesores de la red de formación, al tiempo que somos conscientes de que el cambio debe ser lento, que hay muchas inercias que no se van a derribar de un momento a otro y que los cambios estructurales son los que necesitan más tiempo para su puesta en marcha.