Fíjense en una escuela o instituto al uso. Parece definirse por sus paredes. Espacios vacíos con muebles seriados. Se mide por lo que dividen más que por lo que comunican. Cuántas aulas, cuántos talleres. Que puedan numerarse. Tal vez fueron los jesuïtas quienes crearon la escuela moderna. Y sigue con la mentalidad jesuítica del siglo XVI, cada monje, un soldado. Y las unidades militares se numeran. Ahora son también jesuïtas los que cambian.

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En la escuela numerada lo que no es seriado es fungible, lápices, gomas, cuadernos… Hasta los libros. Los muebles, también. Mesas y sillas seriados y armarios para contener libros de texto que cumplirán una función durante un año. Tal vez haya una biblioteca permanente con alguna enciclopedia y diccionarios o libros de referencia. Se hace allí una vida muy funcional y seriada. Trimestres numerados, temas numerados y controles de calidad periódicos. Al final se homologan, reciclan o deshechan los productos salientes: niños. El material de producción sobrante se guarda hasta su consumo total o destrucción final. Una factoría. Que sea más o menos depende de profesores más o menos atribulados.

La comparación es extrema y maliciosa, pero algo de ello es muy probable que sientan los alumnos. Que forman parte de un sistema que les estandariza de alguna manera. Y que por tanto su compromiso con él lo deciden con sus criterios imperfectos. Tienen una percepción socialmente influida. O es un mundo aceptado o no va con ellos. Y la política y la sociedad (o la política social) crea tantas oportunidades para el desarraigo… En lugar de lo contrario…

Si consiguiéramos que la primera etapa de la vida se pasara en gran parte en la casa de la cultura decorable, o tal vez una pequeña ciudad de aprendizaje donde se jugara a ser educado y capaz, a ser industrioso y emprendedor, humanista y científico… Y a ver el mundo entero.

Es el tipo de cosas que son más fáciles de decir que de hacer. Pero creo que personas como Neill o Gerver lo han conseguido en parte. No hay razón para no estudiar su ejemplo.

Hay que prever la convivencia de algunos centenares de niños y no tan niños en una casa grande o una pequeña ciudad. Problemas, muchos:

Uso de espacios

Conflictos personales y de grupo

Organización personal

Coordinación de grupos y edades

Regularidad en el trabajo

Consecución de objetivos

Comunicaciones externas

Soluciones, alguna se me ocurre:

Espacios de uso y nivel

Es decir, salas de lectura, salas de reunión, de juego, talleres, laboratorios, salas de actos… Creo que se lo he robado a Tonucci. Puede haberlos por grupos de edades, el laboratorio o la biblioteca de los menores y de los medianos. No creo que los niveles de la misma edad sean imprescindibles. Agrupar niños entre seis y nueve años o entre doce y quince tal vez aporte algo de confusión, pero presenta grandes oportunidades para la autonomía. Requiere organización invisible, eso, sí.

Grupos de profesores

En equipo ayudándose y coordinándose en tiempo real. Y aquí el móvil puede resultar muy útil (aún tendremos que elogiar a Whatsapp, ¡quién me ha visto y quién me ve!).

Una política de máximos

En lugar de un programa de mínimos. Creo sinceramente que puede dar mejores resultados trabajar para lo máximo que cada alumno pueda aprender que para un esquema de mínimos que deban saberse. No veo razón para que todos aprendan ecuaciones al mismo tiempo. Es más, la convivencia puede promover muchos estímulos que antes no existían. Infinidad de conceptos, algoritmos y procedimientos que antes se explicaban laboriosamente en la pizarra de manera estandarizada para todos, podría asumirlos cada cual con buenos tutoriales en las bibliotecas, la ayuda de compañeros avanzados y el empujón final de un profesor.

Una política de proyectos sofisticada

Ése creo que es uno de los nudos gordianos. En qué deben haber estado implicados todos a lo largo de su escolaridad y qué metas deben haber superado para ser considerados competentes. Creo que hasta ahora no nos hemos puesto. Cuando en Primaria se unificaron Ciencias Sociales y Ciencias Naturales, los libros de texto siguieron ofreciéndolas separadas dentro del mismo manual. Tal vez el aprendizaje basado en proyectos pondrá de manifiesto los límites del “manual”. No conozco ningún estudio profundo de cear interdisciplinariedades de amplia visión. Agradeceré a quién me proporcione referencias.

El reparto de responsabilidades

Toda comunidad necesita servicios de policia, de comunicación, abstecimiento… En la escuela de Richard Gerver, los alumnos compatibilizaban su aprendizaje con servicios a la comunidad. Tal vez uno o dos profesores podrían especializarse en la resolución de conflictos y en la tutoría de esos equipos de servicio.

Los talleres

Creo que habría que diversificar y acercar a la realidad la idea de laborar en la escuela. En las escuelas los talleres se orientan sobre todo a las manualidades y al arte. En los institutos, a la industria. Hay un problema básico: el taller es caro. Pero podría laborarse y teorizar mucho con materiales de desecho. Clasificar, proyectar, analizar… Todo objeto, toda pieza tiene propiedades inapreciables para el aprendizaje. Materia, forma, peso, volumen, estética, articulación, mecánica, centro de gravedad… Un “vertedero” bien organizado contiene matemática, historia, física, arte, diseño, química, mecánica… hasta literatura.

Exposiciones

Un clásico de las escuelas que podría “profesionalizarse”, quizá hasta convertirse en una pequeña sala de exposiciones de barrio.

En fin, un auténtico lugar. Al que los niños y adolescentes acuden cada día a hacer “su” aprendizaje viviendo “su” vida social. Un ateneo para niños abierto a los mayores (pero cuidado con los papás posesivos y ultraprotectores).

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.