«El mayor problema en la comunicación

es la ilusión de que se ha logrado».

George Bernard Shaw

En el lugar de trabajo de hoy en día, hay muchas personas que piensan que la mejor manera de avanzar en el lugar de trabajo es ser agradable, incluso no sólo esto sino de hacer “la pelota”, y más ahora con los tiempos que corren. Algunas veces estas personas llegan a ser personas tóxicas que lo único que generan son malos ambientes para su bien propio y no el del grupo de personas que forman el equipo o la empresa.

Estos días de vacaciones, después de estar desconectado durante unos días, a punto de terminarlas ya y a raíz de escribir dos capítulos del libro de “Instintos Laborales“, me puse a pensar en los sentimientos y emociones laborales que tenemos todos cada día en el trabajo, sea el puesto que sea, al final todos tenemos un denominador común.

«Así que muchos de nosotros hemos tragado nuestra propia voz durante tanto tiempo que hemos olvidado lo que sabemos de verdad».

Tenemos miedo de usar la voz de nuestro corazón porque:

Tenemos miedo a ser reprendido. Cuando estamos envueltos en agradar a los demás, la idea de que vamos a escuchar algo duro a cambio nos impide hablar.

Tenemos miedo al rechazo. El miedo al rechazo nos hace rehuir el riesgo de hacer y provocar olas, como si estuviéramos en el mar o en una piscina, incluso cuando nos damos cuenta de tratar de mantener el status quo es en última instancia un caso perdido.

Tenemos miedo de los conflictos. Cuando tememos conflicto, lo evitamos a toda costa, incluso a costa de nuestra alma. Tendemos a alinearnos solamente con aquellos que piensan y creen como nosotros lo hacemos con el fin de evitar el conflicto. Creemos que estamos jugando a lo seguro, pero ¿lo estamos?

Tenemos miedo de ser descortés. Pero, ¿es grosero cuando nos expresamos, cuando damos nuestra opinión? ¡Qué cosa tan excelente para ser tan grosero o atrevido! ¿Cómo que con nuestras ideas y convicciones no lo hacemos?

Tenemos miedo de ser enajenado. Nadie quiere estar en las afueras, pero cuando no hablamos hasta que nos aliena de nosotros mismos. Tenemos miedo a salir de nuestra zona de confort, a no explorar nuevos ambientes, nuevos paradigmas de trabajo, incluso a crecer.

Tenemos miedo de herir los sentimientos de la gente. La empatía es una virtud, pero cuando estamos demasiadas veces de forma empática podemos perder nuestro sentido del yo.

Tenemos miedo de perder la aprobación de los demás. Muchos de nosotros somos personas complacientes y queremos complacer a los demás a expensas de nuestro propio respeto. Es una característica humana básica a querer respeto y aceptación.

Hay muchas razones por las que no hablan o se manifiesten. Pero sólo hay una razón para hablar con el corazón.

La voz del corazón proviene de nuestras convicciones. Permite que otros puedan ver el carácter de lo que eres y quién eres.

La mente es racional. Se dice que si hablamos a cabo vamos a estar en problemas; si decimos lo que pensamos que no habrá consecuencias.

El mejor seguro que podemos sacar de nuestro liderazgo es invertir en el mensaje de nuestras palabras, al expresar nuestro corazón.

Nos lo debemos a nosotros mismos a no tener miedo de nuestra voz. No es que haya silencio.

“Estar ahí” para dejarnos saber que tenemos algo valioso que decir.

En nuestros esfuerzos para protegernos del dolor, del miedo, de la tristeza, de la incomodidad, de fracaso, de las partes de nuestra vida que hemos sido condicionados a creer son peligrosos u oscuro, que hemos dejado de expresar nuestra verdad.

«Las máscaras que usamos para protegernos son armaduras, pero que en realidad no nos protegen a nosotros – sólo nos adormecen».

Expresemos nuestro corazón, te lo debes a ti mismo, a no estar anestesiado, la verdad no siempre es belleza, ni es la perfección, pero el deseo de que lo es.

La vida es demasiado valiosa como para perder el tiempo en no expresar nuestro corazón. ¡Habla hoy. Di lo que quieres decir y piensa lo que dices! ¡Ten coraje! Es hora de gestionar el cambio.

«Trabaja en tus metas y celebra tus logros. Hay que disfrutar

del viaje tanto o más que de alcanzar el destino»

Zig Ziglar

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Transmisor de confianza, honestidad y transparencia hacia el proveedor-cliente interno y externo, con habilidad para win to win, B2B, experiencia en el campo de responsable y dirección en Compras, Supply Chain MRO, S&OP contratación Servicios Generales. Máster en Marketing, distribución y consumo (Marketing y logística) por la UB. Graduado en Ciencias Empresariales con Comercio Exterior ( Graduado en Empresa Internacional) por la UB.