La crisis económica es, en la Unión Europea, una crisis de su proyecto político. Un proyecto con tantos actores, tan compleja en su arquitectura, tenía muchas debilidades que quisiera compartir. Una largamente anunciada: ¿cómo puede la construcción europea, hacerse de arriba abajo? ¿es viable una identidad política, económica cuando sus componentes no la piensan y sienten como suya?; la segunda, ha sido menos evaluada, es la crisis educativa que atraviesan gran parte de nuestros sistemas, Europa no podrá avanzar sin solucionar este problema estructural, ¿por qué? Porque a través de nuestro capital humano nos jugamos el tipo de economía que competirá en este mercado global del s.XXI. O Europa apuesta por una economía del conocimiento, innovadora, basada en un capital humano excelente, o no será.
¿Qué proponer desde dentro? Desde INED21 dos propuestas quisieramos presentar al debate: una identidad se construye desde la escuela, una identidad compleja como la europea más aún, eso implica la introducción de materias de ámbito europeo, Europa tiene que tener su propia narración, sólo así se hará un proyecto común; otra propuesta, la actualización de un currículo a los desafíos de una economía del s. XXI, los países o zonas que quieran ser competitivas deberán solucionar la lentitud estructural de los sistemas educativosla aceleración del conocimiento debe tener una contrapartida en una educación adaptativa. Europa debe darse cuenta de esta singularidad estructural en el s. XXI: nuestro futuro es educativo  o no será, ¿alguien nos escucha?…