La identificación no es una necesidad,

¿o sí?

Es un avance que el Ministerio de Educación nos ofrezca los datos de los alumnos de alta capacidad identificados cada año en las diversas comunidades autónomas y provincias. Algunos blogs los recogen puntualmente y ofrecen análisis diversos sobre ellos, entre los que se encuentran datos de evolución entre otros.

A mí me interesa ver el conjunto, en esta primera entrada después del descanso de agosto, y ya siento que sea para ver un panorama que sigue siendo desolador, se mire por donde se mire. No nos fascinemos por la evolución de los datos, que es un análisis engañoso, en el sentido de que puede dar la falsa impresión de que algunas comunidades o provincias avanzan mucho. Es cierto, pero lo relevante es cuántos están identificados respecto a los que deberían estarlo.

El mapa que ofrece en Ministerio –y que se incluye a continuación– dispone de una versión interactiva que puede verse desde aquí; más abajo incluyo una tabla con los datos correspondientes.

En los datos ofrecidos para el año anterior teníamos algo más de 23 mil y un análisis de los mismos, que no voy a repetir, puede verse aquí.

Los datos referidos al curso 2016/17, los últimos disponibles se incluyen en la tabla siguiente, desglosados por hombres y mujeres.

En conjunto, hemos incrementado el número de identificados en algo más de cuatro mil.

¿Dónde estaban antes?

¿O es que no estaban y nos los hemos inventado?

¿Y todos los que no están aparecerán algún día?

¿Y si la respuesta es afirmativa, nos importa algo que no estén identificados?

¿Será que los identificados no lo son?

Las preguntas se pueden prolongar hasta el absurdo, pero no es el caso. Si están, como parece, y si cada año  hay varios miles más, ¿nadie se pregunta qué hacer para desvelar la existencia de todos los que faltan?

LAS MÉTRICAS

Lo importante, a mi modesto juicio, es entender que utilizando «las métricas» al uso por las Administraciones (aunque nadie los apoye en la academia) deberíamos tener identificados, al menos, al 2,28% de los escolares españoles, lo que viene a ser algo más de 185 mil. Si atendemos a criterios más realistas, defendidos por todos los investigadores más solventes, los alumnos identificados deberían ser más de 800 mil.

De nada sirve que se haya aumentado tanto o cuanto el porcentaje de identificados, aunque sea positivo en sí mismo, si el resultado final es que más del 98% (aprox. según los casos) siguen esperando a serlo. Cuento en ocasiones, un poco en broma y mucho en serio, lo de la escuela que no tenía libros y compró un libro… ¿cuál es el incremento en libros? Pues infinito. Pero por muy infinito que sea el incremento, solo tienen un libro.

Por eso el análisis de las evoluciones hay que hacerlo con cuidado para no caer en complacencias un tanto engañosas, aunque den pistas.

Menos de 28 mil alumnos identificados en España constituyen un escándalo educativo de primera magnitud. No digamos si entramos a analizar cómo estén atendidos (en muchos caso seguro que muy bien, en otros lo dudo… bueno, lo sé).

HACIA OTRO LADO

Un sistema educativo

que mira hacia otro lado

Y es que el problema no es de una u otra administración en particular, que también. Es de un sistema educativo que mira hacia otro lado, que vive de clichés y frases hechas y prejuicios sin cuento (inclusivo, elitista, segregador, igualitario, discriminador, etc.).

Pero no nos engañemos utilizando el vocablo «sistema», que es una especie de concepto abstracto que interpela poco. El problema de la identificación y atención educativa diferenciada a los más capaces, a todos, es de cada director, de cada escuela, de cada profesor, de cada aula. Sí, también de la tuya.

Mientras cada centro no se ocupe de establecer un plan sistemático y periódico de identificación e intervención específico, esta será una asignatura pendiente, que cada vez que la suspendemos es como si le estuviésemos diciendo a millares de alumnos –y a sus familias– que no nos importa que existan.

Por lo tanto, si en tu escuela este plan no existe, me atrevería a recomendarte que te plantees si no será una máquina de destruir talento.

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Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011). He sido profesor de la Universidad de Navarra durante 36 años (1979-2015). Mi carrera investigadora en el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad me ha llevado a ser Consultant Editor de algunas de las revistas extranjeras más prestigiosas de este ámbito entre las que destacan: High Ability Studies, Education Today, Talent Development and Excellence, Sobredotaçao, Gifted and Talented International, Abilities and giftedness; así como de algunas de las españolas más reconocidas como la Revista Española de Pedagogía, Estudios sobre Educación, RELIEVE, Bordón, Educación XXI o Revista de Educación. Soy miembro de Sociedades Científicas como: International Association for Talent Development and Excellence European Council for High Ability World Council for Gifted and Talented Children National Association for Gifted Children (EE.UU) Sociedad Española de Pedagogía He publicado más de 150 trabajos de investigación en revistas españolas y extranjeras y soy autor y coautor de 30 libros y capítulos de libros, varios de ellos dedicados a la alta capacidad y el desarrollo del talento, así como a la evaluación de Sistemas Educativos.