Vivimos en un presente en el que las nuevas tecnologías se están implantando en nuestras aulas.  Ahora hablamos de la pizarra digital o interactiva o de las tablets como las nuevas herramientas al servicio de la docencia. Antaño podríamos haber estado hablando de los ordenadores personales, las salas de proyección, los altavoces o incluso los tinteros. Se trata de una serie de avances tecnológicos que se introdujeron en el mundo de la educación. Muchos de ellos fueron calificados en su momento de revolución en el ámbito educativo pero, ¿lo han sido realmente?

Según Derek Muller, presentador del canal educativo de Youtube Veritasium, a pesar de todas estas “revoluciones” tecnológicas, esencialmente seguimos enseñando igual. ¿Por qué la tecnología no ha conseguido la forma en que enseñamos y aprendemos de manera significativa? En el vídeo que les presento a continuación encontramos dos respuestas: La tecnología no es en sí misma superior a los métodos tradicionales de enseñanza, y el aprendizaje es una actividad social.

¿Podríamos considerar que las aplicaciones tecnológicas en la educación tienen un mero carácter  accesorio, o tal vez ha llegado la hora de su protagonismo en un mundo cada vez más tecnificado? Nos será más fácil reflexionar al respecto tras visionar el siguiente vídeo: