La crisis económica ha desnudado nuestro país. No éramos tan ricos. Nuestro crecimiento se sustentaba en la construcción y el turismo, dos sectores donde la innovación era escasa. La consecuencia es una economía débil, basada en la especulación, de baja productividad, con un récord de paro, especialmente juvenil.

Especulación económica y, visto con perspectiva, una especulación educativa que dura más de veinte años. ¿Cómo pudimos creer ser un país puntero, con una educación mediocre como la nuestra? ¿Dónde se va a crear una economía del conocimiento, innovadora, con unas universidades que no destacan en ningún ranking internacional? Toda crítica individual o colectiva, empieza por uno mismo: ¿a qué esperamos?…