Robert Swartz,

una mente inspiradora para todo docente


La Necesidad de Desarrollo

Continuo del Personal1

 DAVID PERKINS – ROBERT SWARTZ

Crear y enseñar contenidos curriculares infusionados con la enseñanza de habilidades y destrezas del pensamiento no es difícil… pero requiere formación y práctica. Cuatro acciones básicas están involucradas:

1

Trabajar desde una concepción clara el tipo de pensamiento que queremos enseñar a nuestros estudiantes. Tener en mente las habilidades, los procesos, las disposiciones y los organizadores de pensamientos que son pertinentes y adecuados para desarrollar la lección TBL.

2

Aprender a encontrar, en el contenido que nuestros alumnos van a aprender, las oportunidades, que de modo natural, nos ofrece para aplicar un tipo determinado de destreza de pensamiento.

3

Estructurar las lecciones para introducir o inducir las habilidades de pensamiento, procesos y disposiciones explícitamente a través del uso de los organizadores del pensamiento.

4

Ayudar a nuestros estudiantes a reflexionar sobre el proceso de pensamiento que están realizando (metacognición) y aportarles muchas oportunidades de práctica de ese tipo de pensamiento en diversos contextos, así como oportunidades para reflexionar sobre cómo podría aplicarse en otra parte (transferencia).

Aunque prácticamente todos los educadores ya hacemos algo para mejorar las destrezas de pensamiento de nuestros estudiantes, lo cierto es que muy pocos poseemos una formación específica para “enseñar a pensar”.  

La investigación sobre la formación de educadores apoya firmemente los siguientes aspectos:

La importancia de diseñar  formación básica e incial en las Facultades de Educación en metodología TBL (Aprendizaje Basado en el Pensamiento) para los futuros docentes, y que ésta sea de calidad.

La importancia de diseñar cursos, talleres, workshops, etc., para la formación continua en Centros Especializados TBL y Centros de Formación del Profesorado.

La evidencia de que una formación efectiva del personal docente requiere multiplicar oportunidades de aprendizajesesiones de coaching individualizadas (observación  de expertos o entre profesores de la misma escuela con experiencia en esta metodología),  reuniones formales e informales con grupos de compañeros que apliquen TBL; trabajo colaborativo entre docentes para el diseño de lecciones infusionadas;…).

El desarrollo  de buenas prácticas  en escuelas “de pensamiento”, escuelas que organizan una gran variedad de estructuras de apoyo a estos programas para la formación de sus maestros y profesores. Estructuras que van  desde la liberación de horas lectivas al profesorado que se destinan a esta formación, hasta el establecimiento sistemático de actividades de co-coaching entre compañeros.

La persistencia en la implantación de estrategias TBL, pues se requiere tiempo para familiarizarse tanto con la variedad de habilidades y procesos de pensamiento que son importantes para pensar bien, como para encontrar formas de integrarlos en el currículo. 

Así, los maestros y profesores:

Trabajan colaborativamente para asegurar un enfoque común, que es compartido en todas las asignaturas y niveles educativos.

Se esfuerzan por cultivar la calidad del pensamiento de sus estudiantes,

Se encuentran motivados y preparados para pensar y repensar sus propios enfoques de enseñanza, la presentación y la armonización del currículo en sus escuelas.

Arthur L. Costa nos recuerda constantemente que las mejores prácticas para el desarrollo del pensamiento son aquellas que enfatizamos en las aulas y que consiguen permear y abarcar toda la atmósfera y cultura de la escuela, inspirando a maestros, profesores y administradores (1991).

Las escuelas así son verdaderos “hogares para la mente” y se transforman en un entorno que valora y fomenta el pensamiento de los estudiantes, y también de los maestros y profesores.

En resumen

Principio Básico 9

La infusión de pensamiento en la enseñanza de contenido no es una «tarea rápida». Para llevar a cabo con éxito este profundo y emocionante cambio cualitativo en las experiencias de aprendizaje de los estudiantes, es preciso que las escuelas y los educadores se comprometan con un proceso continuo de formación personal.


NOTA DE LOS EDITORES

Finalizamos con este artículo la serie de 9 post sobre los Principios Básicos para «enseñar a pensar». Su lectura atenta, y su aplicación eficaz en el aula, nos permitirá hacer de nuestros alumnos mejores pensadores.

Animamos a las escuelas a transformarse en escuelas del pensamiento, a enseñar a pensar a sus alumnos como modelo educativo integral e irrenunciable. Muchos hechos son los que nos evidencian que la sociedad ya no puede permitirse otro tipo de escuelas. El arte de la infusión de la enseñanza curricular con el desarrollo del pensamiento ayudarán a crear estas escuelas y a expandir una cultura para el pensamiento por todas ellas.

Ha sido un gran regalo poder colaborar en la publicación de esta serie de artículos tan inspiradora en esta Magazine.

José Blas García y Paulina Bánfalvi


Este artículo es una adaptación para INED21, realizada por Paulina Bánfalvi Kam @aacclarebelion3 y José Blas García Pérez @jblasgarcia, del artículo de David Perkins y Robert Swartz, titulado: The Nine Basics of Teaching Thinking (1992) Editado por Artur L. Costa, James Bellanca, Robin Fogarty en Si la mente importa. Un preámbulo del futuro, Volumen 2.

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Robert Swartz  es filósofo. Doctor y profesor emérito de la Universidad de Massachusetts, en Boston, lleva más de treinta años investigando,  en una estrecha colaboración con un gran número de docentes e investigadores internacionales, sobre cómo enseñar a pensar a los alumnos , habiendo publicado numerosos libros sobre este tema. Ideólogo  del método Thinking Based Learning (TBL)  y es considerado uno de las personalidades más influyentes en el ámbito de la educación mundial.   También es director del Centro para la Enseñanza del Pensamiento (The Center for Teaching Thinking, CTT),  organización educativa que ofrece talleres, programas de desarrollo profesional y recursos didácticos para escuelas y universidades interesadas en introducir el pensamiento crítico y creativo en su currículo, con sede permanente en España.