La falta de contexto nos desubica

Aunque jamás hemos tenido tanto acceso a la información, creo que tampoco jamás –como ahora– hemos andado en microcontextos paralelos que, muchas veces, ni se cruzan ni se tocan, por más que convivan a nuestro lado.

Esto se ve de forma muy clara en el mundo digital. El remarketing digital se ha encargado, mediante algoritmos, de encerrarnos en nuestros propios mundos de interés en los que cada vez es más difícil topar con temas, intereses o debates que nos son ajenos.

Estar solo pendientes de nuestros propios intereses nos desubica, porque nos evita interactuar con lo que también sucede a nuestro alrededor, pero a lo que ni tan siquiera le prestamos atención, porque no forma parte de lo que elegimos atender.

Y eso nos resta capacidad de sorprendernos, de lidiar con lo ajeno y lo diferente. Nos resta también comprender lo que sucede en nuestro contexto más allá de lo que elegimos leer, ver y entender. Sin embargo, nuestro contexto físico y social es más amplio que el digitalizado.

La lógica del mundo digital nos evita toparnos con aquello que no nos interesa y, sin darnos cuenta, descuidamos las habilidades sociales; precisamente, porque obviamos, a veces, conscientemente; a veces, sin saberlo, situaciones que nos pueden llevar a conflicto, pero también al reto o a la curiosidad por aquello que no va con «nosotros». Y, sin embargo, lo que nos rodea, lo elijamos o no, también nos acompaña y deberíamos tener la capacidad, al menos, de observarlo y de escucharlo. Porque, aunque no nos interese, existe. No es porque no miremos algo que deja de ser.

OPORTUNIDADES DE EMPATÍA

Vivimos, pues, con una atención cada vez más segmentada, cada vez menos sostenida, y disociada de nuestro propio contexto. Y si no sabemos lidiar con una visión más globalizada de lo que nos envuelve, perdemos oportunidades de empatía, de conocimiento y corremos el peligro de sentirnos disociados de nuestro propio contexto y de no ejercitar nuestras habilidades sociales que son, a su vez, las capacidades que nos permiten comunicarnos de una manera sana en la realidad cotidiana en la que vivimos.

A nivel profesional esto también plantea dificultades entre visiones profesionales muy especializadas, si bien cada vez más se requiere de la interdisciplinariedad para afrontar retos tanto empresariales como sociopolíticos.

Sin embargo, la transversalidad, la capacidad que puede promover la visión global tampoco es algo que se promueva desde una perspectiva amplia y práctica sino más bien teórica. Así pues, vivimos la paradoja de vivir en un mundo globalizado, mientras nos entrenamos cada vez en mundos encapsulados por la especialización y nuestros propios intereses.

La visión global, ya sea trabajada desde lo personal como desde lo profesional, puede generarnos un cambio de perspectiva mucho más equilibrado, porque nos permite ponderar mejor, abrirnos a la realidad de una forma amplia y reconocer lo que hay y no solo lo que queremos ver.

Y todo esto es lo que nos permite enriquecernos como personas.

¿Te has planteado todo lo que puedes estar perdiendo por no querer ver más allá de lo que quieres ver?

¿Te has planteado si tu malestar no tiene que ver con una actitud pasiva ante lo que ocurre a tu alrededor?

¿Qué cambiaría en ti tener un eje de coordenadas que te permitiera ubicarte en tu propio mundo respecto al mundo en que vives?

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Alexandra Farbiarz Mas es coach, facilitadora en mejora de habilidades y comunicóloga ambiental. Empezó su carrera profesional en la divulgación de contenidos técnico-científicos para el gran público, y en la comunicación corporativa, lo que le llevó, de forma natural, a dedicar especial atención a la comunicación interpersonal y a la comunicación entre las personas y su entorno, fijándose en todo aquello que los limita o los potencia. Actualmente compagina su trabajo en el ámbito del bienestar de las personas y organizaciones con el de responsable de comunicación en un despacho de derecho ambiental y colaboraciones en proyectos de sensibilización ambiental. En el ámbito de la formación/facilitación se ha especializado en mejora de la comunicación para personas y organizaciones, creatividad (grupal o individual) y liderazgo. También es risoterapeuta. Educación: Licenciada en Sociología por la Universitat de Barcelona, Master en Comunicación Científica por la UPF, Diploma EU en Psicología Aplicada a las Organizaciones por la UOC y Máster en Coaching Personal por la Escuela Coach Creativo (Málaga), Certificado de aptitud pedagógica (UPC), Formación en Risoterapia y juego expresivo (Escuela de Risoterapia y desarrollo humano Enrique Aguilar).