MOLÉCULAS SUELTAS Y ESQUIVAS

En realidad yo soy mi principal objeto de estudio. Soy mi ratoncillo de laboratorio, la solución en la probeta. Me aíslo, me decanto y sedimento. Me caliento y me enfrío. Intento destilarme. Y aún no me he extraído toda la sustancia. Hay en mí moléculas sueltas y esquivas que trato de encajar.

Difícilmente podría estudiar en otros lo que bien podría malinterpretar. Como máximo he observado y observo, en la medida que puedo, sus emanaciones etéreas por si se parecieran a las mías. No puedo disolverlos como hago conmigo para que me muestren los vapores fraccionados de la humanidad que adquieren.

Me supongo de la misma

composición química que ellos

EXPERIENCIA DE TODOS

Rebusco el niño que hubo y permanece desmontado en los estantes. La escuela que pudo haber tenido y no tuvo. Lo que pudo haber leído y no leyó. Lo que pudo haber llamado su atención y no lo hizo. Lo que pudo haber dicho y calló. Con las carencias del pasado puede pensarse un futuro mejor. Claro que aprendemos de los errores, se trata de no dejar caducar ese aprendizaje. Y si somos una humanidad o una sociedad, la experiencia de uno debiera ser experiencia de todos.

Nacemos pluripotentes y morimos expresados. Ya no podrá sacarse nada más. Llegamos preparados para una humanidad profunda pero necesitamos un ambiente generoso que no tenga demasiada prisa y que nos deje fermentar. “Yo no busco, encuentro”. Si me dejan y me quieren, apareceré. Pero tal vez ese ambiente aún se esté formando.

“Podemos contemplar los milenios,

pero vivimos décadas”

Yo aparecí por un pequeño agujero que no estaba en la escuela. Lo abrió una vecina que me hablaba de pasados alucinantes y futuros sorprendentes. Conseguí salir del presente y entré en el tiempo. Fui afortunado. En el mundo en general nunca supe si se me quería ni para qué. Pocos lo saben en realidad y algunos consiguen sustituirlo por un gran amor propio.

“El que se hace a sí mismo”

Quizá por eso a los niños les gusten tanto los monstruos, porque son un trasunto de la naturaleza humana: solos luchando con el mundo, en el mundo, contra el mundo, para el mundo, cada cual encuentra su preposición. Las hay más estáticas y más dinámicas.

A SALVAR EL MUNDO

El niño que fui y que soy nació para estar en el mundo y justo ahora aprende a vivir para el mundo. No estoy seguro de poder terminar mi auténtica escolaridad pero aspiro a que el mundo acabe sacando algo de mí. Quizá así no me disuelva tan rápido. Como todos tal vez haya cosechado afectos y rencores, siempre pisas a alguien bailando. Pero aún me quedan células pluripotentes que pueden salvar a alguien. Salvar al mundo de hecho.

Y que nunca nadie más se ría condescendiente cuando el niño que sea, de la edad que sea, responda a la pregunta sobre su dedicación: “A salvar el mundo”. Porque todo niño sabe a partir de cierta edad que Supermán no vendrá en realidad y que su trabajo nos lo tendremos que repartir entre todos1.


1 Posiblemente, si Cervantes viviera hoy, Don Quijote se parecería a un Supermán… ¿desencantado al final?

Compartir
POST ANTERIORRÚBRICAS DE EVALUACIÓN DE COMPETENCIAS-1
SIGUIENTE POSTLA RED, ESCENARIO DE FRICCIÓN-2

Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d’Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L’ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo “Narració i pedagogia”.
Actualmente retirado.