A principios de década se demostró que quienes pensasen que la minería, una actividad tan ligada al mundo material, no podía tener un homólogo virtual, estaban equivocados. Y es que si Nakamoto creó el bitcoin, una suerte de nueva versión del oro formada por unos y ceros, necesitaba tener quién lo extrajese de las entrañas del blockchain, y para ello aparecieron los criptomineros.

Ahora, justo después de su tercer halving, la comunidad de los criptomineros se enfrenta a un proceso de transformación necesario, ya que el halving ha reducido a la mitad la recompensa que se obtiene al minar cada bloque, desde los 12,5 bitcoins anteriores a los 6,25 que se obtienen a partir del pasado 11 de mayo. Al ser actualmente una actividad que consume muchísima energía -y por lo tanto es muy cara- necesariamente se quedarán fuera los mineros menos eficientes. Está claro que lejos quedaron los tiempos en que se podían minar bitcoins desde el ordenador de casa.

¿Cómo afectará al inversor?

Al reducirse la recompensa a la mitad de un momento a otro de un bien tan cotizado como bitcoin, la ley de la oferta y la demanda nos dice que el precio subirá, pero en el caso de bitcoin, aunque en los dos halvings anteriores ha terminado por subir de manera espectacular no lo ha hecho de manera inmediata -otra razón para que los mineros obsoletos salgan del mercado es el hecho de que el precio no suba mucho rápidamente pero que la recompensa si se reduzca a la mitad de un momento al otro-.

Bitcoin se encontraba cotizando sobre los 8.700 dólares en la mañana anterior al halving, y cuando se produjeron el primer y el segundo halving cotizaban sobre los 12 y los 700 dólares respectivamente. En ambas ocasiones meses después rompían sus anteriores récords y marcaban máximos históricos, el 1 de noviembre de 2013 esos bitcoins que valían 12 dólares llegaron a superar los 1.100 dólares, y el 17 de diciembre de 2017 esos bitcoin que en el momento del halving de 2016 cotizaban a 700 dólares llegaban al que ha sido hasta el momento su máximo de todos los tiempos, 19.900 dólares.

¿Bitcoin valor refugio?

Aunque al comienzo de la pandemia el precio de las criptomonedas cayó a plomo -los vaivenes de bitcoin suelen arrastrar todo el mercado de las criptomonedas- y hay quién lo vio como síntoma de que las criptomonedas no son un valor de reserva, lo cierto es que ya han recuperado gran parte del precio que tenían a finales de febrero, más importante incluso teniendo en cuenta que lo que se avecina puede ser más parecido a una auténtica depresión económica que a una “simple” recesión. Seguramente para finales del presente año podremos formarnos una opinión definitiva acerca del eterno debate de si son las criptos un valor refugio o simplemente un elemento para especular.

Previsiones alcistas vs previsiones bajistas

En este mundillo podemos encontrar opiniones para todos los gustos, desde aquellos como McAfee que pronosticaban que bitcoin rondaría el millón de dólares hasta los que lo consideran un producto que vive de burbujas periódicas. Podemos encontrar previsiones de todo tipo.

Si en los momentos previos al halving testeamos el estado de ánimo de una gran masa de inversores, en algunas plataformas de brókeres online, como por ejemplo en la plataforma de Plus500, a un día del halving pudimos observar que los toros -alcistas- ganaban a los osos -bajistas- y lo hacían por goleada, ya que los traders que consideraban que bitcoin iba a subir después del halving eran el 89 por ciento frente al 11 por ciento que creían que iba a bajar.

Lo cierto es que el halving no deja sentir su efecto de forma inmediata, si consultamos una gráfica histórica de bitcoin veremos que incluso después de un pequeño crecimiento en los dos eventos anteriores a este último halving la cripto volvió a bajar de forma considerable, aunque los precios se han quedado siempre muy por encima de los precios pre-halving -bitcoin nunca volvió a los 12 dólares después del halving del 2012, ni volvió a los 700 dólares después del halving del 2016- aunque de momento solo podemos analizar las consecuencias de dos eventos de este tipo y nunca en una situación que genera tanta incertidumbre como es la actual.