Durante el siglo XX, en el afán por la universalización y la obligatoriedad de la enseñanza, se marcó una tendencia educativa por la que de forma consciente o inconsciente se logró apartar de la escuela a uno de los tres agentes educativos: la familia. Poco a poco se ha ido corrigiendo esa deriva, bien por la evidencia de los hechos, bien por la toma de conciencia por parte de los responsables de la educación.

La investigación educativa

La UNESCO publicó en el año 2000 el informe de Sam Redding “Familias y Escuelas” [1] en el que se constata que aquellas familias implicadas en la educación de sus hijos –no influye el factor socioeconómico–, logran que éstos tengan éxito académico, social y humano. En esa misma línea está la investigación publicada en “PISA in Focus” de Francesca Borgonovi [2]; aquellos estudiantes de 15 años, cuyos padres leyeron con ellos en primero de primaria, obtienen mejores resultados en la prueba PISA 2009 que aquellos que sus padres no les acompañaron en su aprendizaje lector.

El marco legal

No en vano, en 2010, la desconocida La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea [3] en su Art. 14.3 prescribe que se ha de respetar “el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas.”

Hernández Beltrán (2008), en su estudio sobre el debate parlamentario sobre el Art. 27 de la CE de 1978, recoge que uno de los aspectos más polémicos fue el tercer epígrafe al que se presentaron nueve objeciones. Si para el establecimiento de un acuerdo sobre la norma básica del Estado hubo problemas, en su desarrollo legislativo no iba a ser menor al intentar combinar las dos opciones educativas fundamentales: el desarrollo social y el desarrollo personal del ciudadano. ¿Qué prevalece, pues, lo social y colectivo o el derecho de la familia a educar según sus convicciones?

A pesar de la polémica, las últimas leyes educativas, LOCE, LOE y LOMCE, coinciden en lo esencial al reconocer a los padres como los primeros responsables de la educación de sus hijos y, además, según el preámbulo de la última ley, la Administración ha de confiar en sus decisiones.

El Art. 4 de la LODE 8/1985 apuntó tres breves incisos sobre los derechos de los padres. Pero será a partir de la LOCE 10/2002, artículo 3, cuando los derechos y deberes de los padres quedan recogidos de forma más precisa en el marco normativo español. Ese artículo, con escasas modificaciones, se retoma en la redacción de la LOE 2/2006 del equipo de Gobierno de Rodríguez Zapatero (Disposición Final Primera).

Aún más, la LOMCE ha incluido en los Principios de la Educación, concretamente en el art. 1, dos apartados sobre el papel que les corresponde a los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos y sobre el derecho que les asiste para elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos.

La reflexión pedagógica

Por un lado, la investigación reconoce que aquellas familias que se implican con sus hijos obtienen mejores resultados y, por otro, la normativa pide a los padres que sean conscientes que pueden elegir centro y que son los responsables de la educación de los hijos.

Sin embargo, es cierto que los padres no pueden ejercer por sí solos su misión educativa y más en un mundo tan complejo y diversificado como el nuestro [5]. En este sentido, la sociedad en su conjunto, y concretamente la Administración Educativa, se hace corresponsable de forma subsidiaria de la tarea de la educación de las futuras generaciones. La Administración es una dinamizadora y catalizadora que hace fluir la relación entre los tres agentes educativos, maestros, padres y alumnos. De este modo, la Administración ha de constituirse en una facilitadora de la educación, para que los claustros de profesores puedan elaborar y presenten proyectos educativos atractivos, para que los padres los puedan elegir centro de acuerdo a sus propias convicciones y para que los alumnos se desarrollen plenamente como personas.

Las conclusiones y una propuesta

La escuela es el lugar de encuentro entre padres, alumnos y profesores. Los maestros, como primeros colaboradores de los padres, se convierten en testigos y heraldos insustituibles para facilitar a los padres su misión originaria. Pero los padres, al igual que los profesores, necesitan conocimientos, reciclaje y reencontrar día a día motivos, herramientas y métodos para ayudar a sus hijos a crecer como personas para desarrollar todas sus capacidades al servicio del bien común.

En este sentido, están surgiendo muchas iniciativas, algunas de ellas apoyadas por la Administración, de Escuelas de Padres dinamizadas desde los propios centros educativos, en colaboración mutua entre las AMPA y los equipos directivos y de orientación de los centros. La escuela es un lugar para el encuentro, para el diálogo, para la reflexión y la colaboración, donde quien más aprende es el maestro, los más fortalecidos, los padres y los más beneficiados, los alumnos. La escuela es el futuro donde nadie tiene nada que perder y todos tenemos mucho que ganar.

Notas:

[1] REDDING, S. (2000). Familias y escuelas. Academia Internacional de Educación, Bélgica, y la Oficina Internacional de Educación (IBE), Suiza

http://www.ibe.unesco.org/fileadmin/user_upload/archive/publications/EducationalPracticesSeriesPdf/prac02s.pdf

[2] BORGONOVI, F., (2011). ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a tener éxito en los centros educativos? PISA in Focus. OCDE.

http://www.mecd.gob.es/dctm/ievaluacion/pisa-in-focus/pif10-esp.pdf?documentId=0901e72b81328825

[3] TRATADOS CONSOLIDADOS. CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, 2010. (DOI:10.2860/58736)

http://europa.eu/pol/pdf/qc3209190esc_002.pdf

[4]  HERNÁNDEZ BELTRÁN (2008). La educación en la constitución española de 1978. Debates parlamentarios. Foro de Educación, nº 10, 2008, pp. 23-56 ISSN 1698-7799

[5] RODRÍGUEZ SANTOS. J.J. (2013). LA RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA. MARCO LEGISLATIVO. En Ríes, F. y Ballesteros-Moscosio, M.A. y (Ed.). Re-conceptualizing the professional identity of the European teacher. Sharing Experiences. Editorial COPIARTE: Sevilla ISBN 978-84-939704-5-1

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  • Isidro García

    Final del texto:”La escuela es el futuro donde nadie tiene nada que perder y todos tenemos mucho que ganar” …
    Comento: Siempre y cuando esa escuela concreta funcione bien.

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  • carmita quezada

    De acuerdo José. Los analisis q haces ddpenden de la coordinación padres INTERESADOS Y COMPROMETIDOS en el aprendizaje de sus hijos, maestros, estudiantes, entonces vamos mejorando la calidad de educación
    educación