La sociedad industrial, cuya metáfora era el trabajo en seriese basó en la enseñanza tradicional de transmisión directa entre profesor y alumno. El surgimiento del cognitivismo, la aparición del ordenador como nueva metáfora de la mente, desarrolló el constructivismo en sus diversas modalidades, el alumno tenía que integrar el nuevo conocimiento en su conocimiento previo, el profesor tenía que provocar esta comprensión, nacía el alumno activo.
El siglo XXI establece nuevas coordenadas para la información, ésta se multiplica exponencialmente, un nuevo problema se adivina: se trata de seleccionar la información, transformándola en conocimiento. Ha llegado la hora de aceptar un nuevo tipo de alumno que está en nuestras aulas: el alumno simultáneo, un nativo digital que es capaz de dividir su atención en varias tareas a la vez. Esta característica se acentuará generacionalmente, nuestra capacidad metodológica debe actualizarse, de ahí la propuesta de las metodologías horizontales como didáctica con las TIC desde INED21.
Un alumno estaba construyendo un trabajo en clase, aplicando una metodología horizontal que se le había propuesto. Me llamó rápidamente para que viera cómo era capaz de manejar varias ventanas de información a la vez, discriminando aquella que era relevante para su búsqueda: profesor, ¿por qué creen ustedes que nos perderemos en Internet? Hace años que hago esto. Sonreí: tienes razón, quizás nos perdemos nosotros…