El número elevado de factores que influyen en ese fenómeno, la diferente influencia de los mismos, la importancia de que sean causas individuales y/o sociales, la relación de los mismos factores en su dependencia unos de otros. Todo lo anterior puede producir en un análisis complejo, efectos contraproducentes sobre aquello que se analiza.

La educación es un buen ejemplo. Hemos asistido a un fenómeno singular: todos los actores que intervienen en el proceso educativo eximen su responsabilidad en la cadena compleja del proceso. Los profesores no tenemos ninguna responsabilidad de la situación educativa, nadie nos escucha; los padres están en una dinámica social que les sobrepasa, nadie les ayuda; los alumnos son un reflejo de los valores y actitudes que imperan, nadie les comprende; cada gobierno sucesivo es víctima del gobierno anterior, nadie sabrá la solución hasta la nueva ley. Resultado: en la cadena compleja de responsabilidad, nadie es responsable del fracaso escolar.

Ayer un alumno, en un debate en clase, contestaba a un compañero: la libertad muchas veces duele, nos convierte en responsables de lo que hacemos o de lo que no. Todos estamos en la cadena: ¿por qué no empezamos?

  • Mónica Méndez

    Eso mismo pienso yo, pero muchas veces he sentido que sólo yo asumo esa responsabilidad como profesora que debe luchar y dar el máximo por educar bien a nuestros futuros ciudadanos y eso cansa, agota… Hay muchos profesores que tiraron la toalla y los que aún tenemos esperanza de que vale la pena esforzarse estamos a punto de desfallecer.