En los años 60 del siglo pasado se produjo uno de esos giros extraordinarios en una disciplina como la Psicología. De repente, se miró para otro lado. Hasta ahora la Psicología había estudiado básicamente el comportamiento humano en función de la disfunción; es decir, de la enfermedad.

Las terapias humanistas se extendieron en muchos ámbitos de nuestra vida facilitando la consecución de objetivos y cambios personales. Ya no se trata sólo de abordar el sufrimiento o la enfermedad psíquica, sino de encontrar las pautas para el máximo desarrollo humano para la Felicidad.

A tenor de la evolución de estas prácticas en nuestra sociedad, podemos considerar seriamente el enfoque del Coaching en Educación para promover el éxito en las comunidades educativas, a partir de las experiencias en el aula.

Quizás pueda ser algo que mirado desde el academicismo inmovilista que caracteriza a los enfoques educativos actuales se vea como «otra moda que no lleva a ningún sitio».

No es necesario incorporar más disciplinas a la Educación actual; pero sí su enfoque para abrir puertas y ventanas necesarias.

Pero estaremos de acuerdo en que es urgente atreverse a realizar un cambio profundo, una transformación de los paradigmas que rigen la Educación actual y que están en crisis porque quieren seguir perpetuándose eternamente en una sociedad que cambia vertiginosamente.

El enfoque basado en el empoderamiento de la persona cambia radicalmente el punto de vista: la educación ya no es sólo llenar una cabeza de conocimientos (educare) sino acompañar en el camino del aprendizaje para que aflore también la inteligencia que está dentro (educere).

Ya no se trata sólo de iluminar con nuestro conocimiento a los alumnos, sino que éstos encuentren su propia luz; es decir, su empoderamiento. Como dice Carlos González es dejar atrás una Educación basada en autoridades por otra cuyo centro es la persona, no el sistema o la enseñanza; la persona y su aprendizaje en el centro.

ÉXITO

La palabra éxito puede desencadenar todo tipo de conceptos estereotipados: dinero, poder, prestigio social, fama, etc.

Entiendo por éxito el crear una vida a partir de las propias expectativas, necesidades, aspiraciones y sentido propio en armonía y aportando valor a la colectividad (no somos seres separados. De algún modo lo humano y la humanidad nos importa y formamos parte inevitablemente de ella y su destino es el nuestro propio).

El éxito es algo personal e intransferible. Lo que el éxito es para una persona no tiene nada que ver para otra. Porque será en función de su manera de ser y entender la vida, de sus talentos y motivaciones.

Tener éxito es que la vida tenga sentido para uno mismo. Por tanto puede ser una vida familiar tranquila, dedicada a la crianza de los hijos, o puede ser una vida de emprendimiento empresarial, social o político.

Todo depende. Lo importante es que nos sintamos realizados con lo que hacemos y que eso aporte valor a la sociedad; no importa si es detrás de un mostrador o sirviendo mesas, como si es dirigiendo una gran empresa.

No subestimemos el poder de

los pequeños gestos

Si recordamos la historia de muchos personajes reconocidos y de éxito en nuestra sociedad descubriremos que con frecuencia no fueron personas con éxito académico. Al contrario, algunos bordearon de puntillas el “rodillo educativo”. A Einstein lo tildaron de distraído y poco brillante de pequeño, y luego su teoría de la Relatividad abrió nuevas puertas a la Ciencia.

A John Lenon eso de ir al cole y aprender mates no le iba mucho, pero su devenir en la música ya sabemos todo lo que aportó al Pop.

A Michael Jordan las mates y la historia no fueron su fuerte, pero en una cancha de baloncesto brillaba con luz propia. Lo de menos fue que se graduara en Bellas Artes (algo puramente anecdótico).

Podríamos seguir con una lista interminable en todos los campos del saber o de las artes donde encontraremos personas que fueron descalificadas por el sistema o pasaron en algunos ámbitos sin pena ni gloria, pero brillaron intensamente en otros.

Todos tenemos aspectos débiles y también talentos o potencialidades que nos hacen brillar. No podemos ser excelentes en todo. Cuando descubrimos nuestro talento y lo ponemos en juego nos sentimos en nuestro «elemento» (Kent Robinson) y brillamos sin pretenderlo, nos sale natural.

Sin embargo, en el sistema educativo,

NO se tiene en cuenta eso

Sino que el empeño es que al menos seamos de 5 en todo (puede ser un enfoque de suficiencia, que fomente la mediocridad). Y, además, se trata de reforzar aquellas asignaturas que se suspenden y en las que nunca se va a destacar en detrimento de aquellas áreas en las que se podría alcanzar la excelencia.

Steve Jobs abandonó la universidad, pero nadie duda que ha sido un empresario visionario y que ha revolucionado con sus productos algunos campos de nuestra tecnología cotidiana, como la telefonía móvil con su iPhone (que fue el primer smarthphone, concepto de teléfono que ahora es un estándar).

Necesitamos pasar de una educación estandarizada que fomenta la mediocridad a otra que fomente la excelencia.

Personalmente comparto con muchos profesores de Universidad la opinión de la excesiva carga de contenidos que hay en 2º de Bachillerato. A un futuro médico no le hace falta estudiar tanta historia, ni a un artista visual tanta gramática lingüística.

Sí, hay que tener cultura general, hay que saber para estar adaptado a la sociedad, poder moverse en ella; pero, si la especialización es inevitable y delegaremos en abogados, economistas y expertos de todo tipo tantas cosas,  ¿por qué no enseñar lo importante y poner el énfasis en lo que hace brillar a cada un de nuestros alumnos?

También se podría reducir la bulimia en los contenidos y currículos por la asimilación adecuada y su puesta en práctica. Como en el diseño «menos es más».

Tal vez los itinerarios puedan empezar antes en Secundaria, o abordar los otros campos del conocimiento desde la inteligencia en la que se es más fuerte, asumiendo que no se va a ser brillante en todos; pero sí en lo que es su “Elemento”.

Es como esa fábula de los animales examinándose a ver qué tal trepan a un árbol. inevitablemente le irá mejor al mono que al pez, al elefante o a la tortuga. Todo depende de qué midamos, porque si es la fuerza el elefante sacará la mejor nota, si es la dureza tal vez gane la tortuga, y si se trata de nadar en el agua nadie como el pez.

Nuestra educación oficial no tiene en cuenta:

Las inteligencias múltiples de cada alumno.

Los procesos o estrategias personales de aprendizaje.

Sus propios talentos diversos, centrándose en el ámbito de lo lógico-matemático y lo verbal discursivo.

Y deja fuera otras capacidades que no son tan académicas (como las artísticas, musicales, la danza o el deporte) o no tan cognitivas (gestión emocional, liderazgo, empatía, asertividad).

El mejor emprendedor no es el que más sabe, sino el que mejor lidera al equipo facilitando a cada miembro dar lo mejor.

Tenemos, por lo general, una Educación de carácter academicista, impráctica y limitadora.

Un método o modelo academicista en el que se aprende de manera muy parcelada y fragmentada.

Dada la enorme información y la variedad de fuentes con las que accedemos al conocimiento, éste es holístico, en red. Y los aprendizajes pueden ser procesos globales, experienciales, conectados, horizontales, prácticos, basados en necesidades.

Por ejemplo: un determinado contenido curricular de Lengua, 3º de ESO, la Crónica. Podemos aprender de memoria las características de ese texto literario: la descripción de unos hechos o sucesos acontecidos a los que el autor, además, suma su valoración y análisis, etc.

Podemos estudiar análisis morfológico y sintáctico. Pero nada será más poderoso que escribir una crónica (o muchas) y subirlas a una web o publicar con ellas un periódico. Una crónica que llegue a los demás, que les aporte valor. ¿Se entiende? Pues eso es lo que generalmente hacemos y dejamos de hacer en Educación, por falta de tiempo, por la presión del currículo, por costumbre, cansancio o desinterés; por mil razones más.

TODO EL «HOLOGRAMA»

Aprender a tocar la guitarra en el Conservatorio era tedioso para mí, hacerlo así tan metódicamente. Sin embargo aprendí por mi cuenta acordes y entonaba muchas canciones conocidas de oído. Incluso algunos veranos montamos un grupo, ensayámos y tocábamos con público. ¿No se podría aprender de manera más divertida y dejar para más adelante el necesario machaque técnico para llegar a la excelencia?

Cuántos jóvenes talentos no siguen una carrera musical sino que consiguen primero el éxito comercial y luego aprenden más música, llegando a ser virtuosos cantantes e instrumentistas.

Los chicos tienen inglés en Primaria y Secundaria, pero la mayoría sale del sistema sin hablar inglés. Es un síntoma claro a analizar que no sólo se da en idiomas. Si contamos las horas de docencia equivaldría a lo que se pide para un grado muy alto de dominio del idioma.

Aprendemos mejor cuando miramos todo el “holograma” que

cuando nos concentramos en una pieza del puzzle

La pieza no tiene sentido para nosotros y no le encontramos el sentido a lo aprendido, desconectándonos del proceso. Es lo que pasa con los contenidos descontextualizados. Cuando yo veo el puzzle entero acabado comprendo el papel de cada pieza y la puedo «colocar» en su sitio.

Puedo empezar a tocar la guitarra aprendiendo cada nota en cada traste, hacer ejercicios de escalas. Pero eso no vale para todos los aprendices. Algunos quieren tocar algo coherente el primer día, aprender una canción conocida, inventársela, sentir que están aprovechando el tiempo, etc.

Sí, podríamos poner más ejemplos sencillos de esta enseñanza impráctica.

Tal vez pueda aportarnos algo Aprener idiomas en 8 meses… de Anxó Pérez

Lo que él propone en sus 8 belts es:

1

Enseñar lo importante, jerarquizar lo que se aprende y se enseña.

2

Los contenidos tienen que estar conectados entre sí (memoria asociativa).

3

Acorta el tiempo entre aprendizaje y recompensa, entre esfuerzo y premio. Esperar desmotiva.

4

El alumno debe ser activo escultor, no escultura. Se aprende haciendo. El sol debe ser el alumno. lo que le interesa más al profesor no es siempre lo que más le interesa al alumno.

5

Aprender la teoría si se puede convertir en práctica. Aprender gramática no, sobre todo practicar.

6

Convierte tu objetivo en una escalera y cada logro en peldaño. Concretar, cuantificar, medir, retener.

7

Cuánta de la información que entra se queda dentro (botella de agua que se llena y se vacía por un agujero). Menos infomación pero más retenida. Asimilación. Nadar: no se aprende escuchando a un profe, sino saltando a la piscina.

Si nos preocupamos de dar el temario no vemos cuánta información se está perdiendo (bulimia educativa). Es como el hambre y nos dan de comer con un embudo hasta la saciedad. Así no saboreamos la comida y nos sienta mal. Hay saturación. Hay que dejar tiempo para digerir lo anterior primero.

8

Para el éxito en el aprendizaje es más importante el conocimiento esencial, los detalles aportan menos (ser un experto). Que además se aprende con menos esfuerzo.

«El enemigo de la vida no es la muerte,

es el desaprovechamiento» (Anxó Pérez)

El conocimiento no hace que tu vida sea más larga pero sí más ancha. Sacar títulos sin aprender es como ir en noria y presumir de viajar.

El currículo sigue pesando mucho como un dogma incuestionable. Y también la manera con que nos enseñaron y educaron dejó una huella tan profunda en nosotros que a veces somos incapaces de salir de esa huella, dejar de reproducir esos clichés y abrirse creativamente a nuevos enfoques más adecuados a los tiempos que vivimos. El coaching aporta:

Perseguir retos u objetivos automarcados.

Respeto a las propias estrategias de aprendizaje

Fomento de los talentos y valores personales.

Sentido de equipo.

Aprender a partir de preguntas y de encontrar las propias respuestas.

Emprendimiento.

Aprender a pensar.

Poner a trabajar el conocimiento para que no se quede en mera información, sino que forme parte de habilidades reales y competencias adquiridas (alcanzar un objetivo).

Conseguir que se realice la tarea, se asuma la responsabilizad y se aumente la competencia real.

Una enfoque de coaching en el aula:

Que los temas se aborden a partir de los intereses de cada uno.

Que se conecten con la vida y su sentido práctico (todo conocimiento que no se trabaja queda en mera información).

Que se conecten con sus expectativas y sus aspiraciones.

Que se aborde desde los talentos y destrezas.

Einstein decía que no se puede solucionar un problema desde la misma conciencia que lo ha creado. Hace falta enfocar de otra manera, mirar desde otra perspectiva para contemplar nuevas soluciones creativas en la búsqueda de una educación acorde a los tiempos. Y es verdad que salir del pensamiento reproductivo y pasar al productivo implica intención, motivación y esfuerzo. Salir de nuestra zona de confort.

Personalmente, he de confesar que han sido mis crisis personales y profesionales las que me han impulsado a salir del «agujero», a encontrar nuevas maneras de ser y de hacer. Desde lo que no funciona, desde lo disruptivo, lo tóxico podemos evidenciar lo disfuncional y:

Abrir la mente a nuevos caminos de

empoderamiento personal y colectivo

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Esposo y padre de tres hijos.
Profesor de Secundaria y Bachillerato en el IES Ruiz de Alda, San Javier. Murcia.
Catedrático de Dibujo. Me apasiona el ABProyectos, Aprendizaje Servicio, Aprendizaje Cooperativo, FlipClassroom, la inclusión de la Inteligencia Emociona y la  Psicología Positiva. Por una educación más humana, para la felicidad y la maduración integral. Por una Educación para SER.
Coordinador desde 2007 de los Proyectos Hospitalarios  de Plástica en los Hospitales de la Región de Murcia: Virgen de la Arrixaca, Morales Meseguer, Reina Sofía, y Santa Lucía de Cartagena.
Director y coordinador del Proyecto Educativo de Servicio “Habitando el mismo mundo. Por una inclusión de la discapacidad”, junto con la Asociación Aidemar. desde 2010.
Realizo proyectos creativos en los campos del diseño gráfico, la fotografía y el arte.