Educar

en Igualdad

Afortunadamente, el desarrollo de nuestra sociedad se acaricia cuando, al echar la vista atrás, resuenan palabras que desgarran, que teorizan sobre el destino social de la mujer, justificando así la necesidad de establecer contenidos académicos distintos para niños y para niñas.

«Toda educación de las mujeres debe de estar referida a los hombres. Agradarles, serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, criarles de pequeños y cuidarles cuando sean mayores, aconsejarles, consolarles, hacerles la vida agradable y dulce: éstos son los deberes de las mujeres de todos los tiempos y lo que ha de enseñárseles desde la infancia».

Rousseau El Emilio (1762)

Jugando con la Educación, tuvimos que esperar hasta 1858, con la Ley Moyano, para hablar de obligatoriedad en la escolarización de niños y niñas de entre 6 y 9 años. Una verborrea que, a pesar de su regulación, se tradujo en un elevadísimo absentismo escolar de las niñas y un reducido número de escuelas para ellas.

Tras esta etapa, los avances que se evidenciaron en dicha materia durante la II República quedaron truncados con el régimen franquista, donde la escuela mixta fue nuevamente prohibida, hasta su eliminación con la Ley de Educación en 1970, a partir de la cual se estableció un mismo currículum de enseñanza para ambos.

El logro de la enseñanza mixta supuso así una mejora educativa, lo cual pudo ser entendido como un eslabón en la consolidación del Estado de Bienestar.

No obstante, la igualdad formal de este hecho requiere de la superación de ciertos elementos para el alcance de una igualdad real, es decir, rebasar la coexistencia de niños en niñas en centros mixtos para llegar a una verdadera coeducación.

Las rutinas, las normas y las estructuras sociales. El rosa. Quiénes son y a quiénes hacen referencia los enunciados de los problemas matemáticos o las compresiones lectoras. El azul. Las imágenes que acompañan a los libros de texto y el ámbito en el que se encuentran dichos personajes.

El temario de las diferentes asignaturas: Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes… Una pena que, con libro en mano, parezca que solo los hombres habitaban La Tierra.

Ejemplos que dan vida al currículum oculto, dentro de las aulas, en los pasillos o en las zonas de recreo. Transmitiendo al alumnado valores y creencias que condicionan su libre desarrollo y pensamiento.

Para los docentes supone un reto constante atender a todo aquello que se transmite sin ser dicho. Silencios que hablan en gestos, comportamientos o imágenes. Aquello que traspasa las palabras, las barreras, y que también las crea.

Obviar algunos mensajes que inconscientemente enviamos resulta una tarea compleja. Aunque, a pesar de ello, este rol requiere de una atención extrema hacia aquello que subyace, pues será, en definitiva, lo que impregne.

Un sistema educativo formalmente igualitario no garantiza la igualdad real; a diferencia de las pequeñas acciones del profesado, que cada día combaten por convertir en real lo formal.

  • Sara Moreno Lope

    En primer lugar, me parece muy interesante y acertado
    que se empiece a visualizar cada vez más este hecho. Puesto que puede parecer absurdo pero todavía quedan remanentes del pasado. A mi parecer no solo es el docente quien tiene que intentar que no se den estos “brotes diferenciadores”, también es el entorno más cercano quien tiene que, dentro de su civismo, insertar conductas que expresen igualdad. Pues el niño, está
    siendo educado en cada instante, con cada acto que ve, y el docente puede llevar
    cuidado pero siempre es necesario un apoyo extra.

    ¡Un saludo!

    • Tamara López Gambín

      Totalmente de acuerdo, Sara. El docente tiene un papel fundamental pero, como tú bien dices, toda la sociedad interviene en este proceso de aprendizaje. Mi crítica final pretende hacernos reflexionar sobre la importancia de involucrarnos conscientemente en este desarrollo, pues no será nuestro sistema educativo el que, por sí solo, logre avanzar: sino la implicación real de las personas que lo constituyen.

      Un saludo.