En el Cono Sur de América estamos a pocas semanas de iniciar un nuevo año escolar  y los que somos profesores cargamos baterías y refrescamos estrategias para entregar lo mejor de nosotros en el Aula.

La construcción de una sociedad educacional en esta época no es tarea simple, los alumnos avanzan mucho más rápido en su estándar comunicacional, investigativo, con el uso de la  tecnología que nosotros los adultos;  paralelamente, la brecha que hay entre la tecnología y la sociedad en general se distancia más con respecto a  los protocolos que debemos observar y promover en clases.  Es decir, al mundo le decimos «la sala de clases no es tu territorio y si traes tecnología al colegio, tu conectividad con el mundo quedará desconectada en un cajón hasta el término de la clase», como si esa herramienta tecnológica no fuese una herramienta fundamental de la enseñanza.

«Inverosímil», para ser discreta y diplomática. Nada más errado, el mundo se tecnologiza al máximo, se desestructura, cada día mueren más y más paradigmas, se impulsa la creatividad como de importancia sublime para este mundo competitivo.

«En la educación del siglo XXI no deben existir las barreras tecnológicas que hoy nos imponen». Esta es una afirmación que defiendo y sostengo como consultora educacional, la tecnología es una realidad mundial y debe ser nuestro mejor cómplice, nuestro mejor aliado.

El mundo educacional está cambiando, durante el año viajo por Chile de Norte a Sur capacitando docentes en modelos emergentes, modelos investigativos, colaborativos, que permiten el trabajo en equipo, que el niño desarrolle competencias y habilidades, en vez de memorizar hechos y textos. La era del cambio en la educación está en pleno desarrollo y cada día se incorporan más rectores y maestros trabajando en ello.

La tecnología debe ser nuestro mejor cómplice

Los desafíos comunicacionales y tecnológicos que los alumnos híper-conectados traen al aula no deja de plantearnos retos fuertes y demandantes. Hoy planificamos y administramos la educación de una forma casi opuesta a como lo hacíamos antiguamente, afirmación no literal; pero, si hoy no usamos nuevas herramientas educativas es casi tan pesado como tratar de pedalear en un tanque de guerra.

En la antigüedad, nuestro apoyo se limitaba a nuestra malla curricular, nuestra capacidad relatora y los libros que se apoyaba el programa de estudio, hoy es distinto, el contenido está globalizado y con una enorme oferta de recursos de todo tipo, en la nube, en las comunicaciones y en la asociatividad que mantenemos con  nuestros pares en Comunidades de Aprendizaje Docente como Inivery Crea, INED21, etc.

GENERACIÓN DE LA ABUNDANCIA

Educando la Generación de la Abundancia

Una de las realidades por todos reconocida en el siglo XXI es el cambio radical que los niños han experimentado en la Era de la InternetHíper-conectados, críticos, cuestionadores, informados en tiempo real, acostumbrados al trabajo en equipo, colaborativos, empoderados, creadores de espacios de crecimiento personal y social.

Invalidan el sistema educativo tradicional, al que consideran anacrónico, desmotivador e incapaz de satisfacer sus necesidades, y no dejan de tener razón.

Obligados por el sistema, participan y lo hacen de la manera más práctica posible, si las actividades, evaluaciones exigidas están en la web se comparten inmediatamente en la comunidad de alumnos, se trasforman y se presentan.

La máxima pareciera ser «si existe en la Web para que pierdo mi tiempo» si los obligas a pasar por el proceso antiguo, su actitud pasa a ser «Acato pero no comparto».

Son la «Generación Desafío» para un sistema educativo que ha preferido la «zona de confort», llegar a resultados sin mucho esfuerzo, pruebas estandarizadas, ni adecuarse a los nuevos tiempos.

Felizmente, esta realidad camina rápidamente a la total obsolescencia de nuestros antiguos modelos, esta obsolescencia se ha dejado caer sin aviso en el sistema educativo, autoridades, instituciones y profesorado. Muchos están dando palos de ciego, otras instituciones educativas han salido a buscar soluciones, capacitación y modelos que se adapten a su realidad, aunque aun sigue siendo un esfuerzo extremadamente tímido por parte de las direcciones educacionales a todo nivel.

Las autoridades políticas siguen sin tener un convencimiento que la educación requiere un cambio radical de forma y fondo con respecto a la pedagogía y el modelo educativo, me refiero al modelo de enseñanza y no a aspectos de admisión o de selección, solo me refiero al modelo educativo imperante. Ese espacio o confusión de los entes reguladores (ministerios, seremis en lo público y directores como también Unidad Técnicas Pedagógicas) ha dado paso a que distintos actores del sistema educacional tomen su propio camino, aumentando así la confusión fundamental, seguimos con modelos basados en la memorización, seguimos con la malla curricular eterna y esclavizante

Es muy evidente las diferencias de calidad entre la educación privada versus educación pública, esta brecha va a ser mucho más evidente y radical cuando se compare un estudiante de la educación tradicional (viejo sistema) con un alumno que estudia con sistemas de educación integral, inclusiva, participativa, sin estancos, con total uso de tecnología, procesos de validación educacional moderna.

En el fondo, tenemos alumnos que en su colegio les relatan las materias para que estos memoricen y alumnos que estudian con sistemas educacionales similares a los que se usan en un post grado de universidades del primer mundo donde el contenido se investiga y se discute.

Esta diferencia puede ser cada vez menor, esta en gran parte en nuestras manos adoptar el uso de nuevos modelos y herramientas. Hay instituciones educativas que hoy enfrentan y aprovechan la «generación de la abundancia» de la información, las comunicaciones, los recursos tecnológicos, entretención, estos tienen a su alcance lo que necesitan o desean, pueden estudiar ingresando a diversas aplicaciones, la diferencia es notoria.

¿Cómo educarlos y validar la labor profesor aula en este nuevo escenario? Reconociendo que necesitamos un cambio radical, no es posible seguir educando a los niños como se hacía en la época de nuestros padres y abuelos.

Es incompatible la educación del siglo XIX

con el ser humano del siglo XXI

ASUMIR LA NECESIDAD DE CAMBIO

Asumir la necesidad de cambio nos lleva a buscar nuevas estrategias, para ello es vital trabajar en comunidad con otros docentes aula, a través de redes, comunidades online, aunar prácticas exitosas como también identificar errores y fracasos, los formatos de antaño ya no sirven. En el siglo XXI, ya no existe espacio para los «Llaneros Solitarios», vivimos la época que si alguien tiene un conflicto social llama al  «Emergency Desk» del lugar,  se vive, nace y valida en comunidad.

En esta búsqueda de oportunidades, capacitación, nuevas estrategias, el primer paso para los profesores es existir en la web.  Estar y hacer presencia en el espacio natural de nuestros alumnos. Hay cientos de blogs que ayudarán a entender el cambio, ya sea liderando o participando en comunidades de aprendizaje.

Existir en el espacio digital permite ser validado por este «Hijo de la abundancia» o «Hijo de la Tecnología». Desde ahí generar nuevas estrategias pedagógicas, partiendo de la experticia digital y habilidades naturales de los alumnos hay solo un paso.

Nuestro rol en esta época es de facilitador, guía, coach, personalizando en el alumno procesos aprendizaje y respondiendo a sus necesidades individuales.

La web para un profesor y alumnos es fascinante porque facilita la vida, permite crear tu propia senda.  Puedo afirmar lo mismo con respecto a los nuevos modelos educativos, las nuevas herramientas o estudiar investigando permite un desarrollo sustancial que hoy es vital para enfrentar los cambios tecnológicos que enfrentamos en nuestra vida laboral y social.

La navegación solitaria de los niños en la Web por años ha permitido la existencia de verdaderos «Huérfanos Digitales», no han podido entender y diferenciar los códigos de convivencia en el espacio digital, por ende, se toman licencias que en la vida real no harían, exponiendo y exponiéndose a un mundo que, a pesar de sus conocimientos tecnológicos, los deberes y derechos siguen siendo los mismos.

Esta falta de códigos (analfabetismo digital) llegó al aula de la mano de sus padres, y en esta posta de la enseñanza, continuamos sin resolver.  No puede ser que la primera medida de los establecimientos ante problemas comunicacionales de esta era sea prohibir el uso del celular y prescindir de una herramienta de aprendizaje global de un valor enorme.

Las grandes excusas para castigar el uso del Smartphone son casi un estándar, a saber:

Los alumnos no prestan atención,

Sacan imágenes y publican fotos de profesores

Bulling entre alumnos,

Juegos digitales en clases

Copiar pruebas y compartir

En general, cualquiera de estas objeciones son de peso y válidas, pero nada que un buen programa de alfabetización digital no pueda solucionar, estos vicios digitales no son otra cosa que vicios de la comunicación interactiva, la conectividad llegó a nosotros hace casi tres décadas y nadie nos guio, nuestro analfabetismo en lo que se refiere a esta época digital se ha ido traspasando por generaciones, es más, como relaté en párrafos anteriores, un padre nos entrega su hijo a los 5 años con estos vicios ya adquiridos.

Esta problemática nos explota en la cara cada día que sabemos de un nuevo caso de bulling, exposición sexual y extremos como retos o desafíos nefastos que atentan contra nuestros alumnos.

Estos problemas son parte de la vida real de hoy, amplificada por las comunicaciones en línea, por lo mismo la educación digital debe ser parte de su vida educacional.

Estamos en deuda con este problema, la educación no ha tomado este vejamen social con la importancia y celeridad que merece, las comunicaciones o interconectividad son parte de nuestra vida y debe ser parte de nuestra educación integral.

Tenemos que asegurar en el aula que la interconectividad tiene deberes y derechos, no se trata que en línea todo vale, tampoco se va a solucionar prohibiendo la tecnología ni contratando servicios de terapias digitales, los servicios profesionales solo tratan los problemas cuando ya sucedieron, la educación digital debe tener un rol preponderante en el uso de la tecnología desde su esencia.

Los servicios en línea son para investigar, recrear, comunicar en forma responsable, en casa , en el aula o donde se utilicen, y siempre de una forma positiva, siempre cuidando nuestra huella digital, el currículo más valioso de esta era.

Constantemente estoy dando charlas sobre este tema, también existen organizaciones que instruyen a los alumnos de los peligros en la Web, la policía y psicólogos apoyan en este espacio, pero permítame ser crítica, muchas de estas intervenciones solo sirven para que el padre sienta que el sistema educativo está haciendo algo, si realmente el sistema quiere trabajar este problema debe incorporar al aula la alfabetización digital desde muy temprana edad.

Es necesaria nuestra intervención como maestros para potenciar habilidades y competencias desde los primeros años, asistir al alumno en la validación de las fuentes de información, crear espacios de contenido entre otros. Establecer un aprendizaje centrado en la participación colaborativa, desafiándolos continuamente a nuevos espacios, vital para una generación que exige un nuevo trato.

Sin duda uno de los cambios de conducta y habilidades que este nuevo proceso nos reclama es existir en el espacio natural de nuestros alumnos, la Web, desafiándolos continuamente y reconociendo que, en el siglo XXI, más que nunca necesitamos de un docente que abandone su zona de confort y junto a sus alumnos inicie la nueva senda del aprendizaje.

Muchas de las carreras que hoy se estudian en las universidades no existirán en unos años, necesitamos adaptarnos urgentemente y desarrollar capacidades, permítame ser dura con mi afirmación, «me niego a educar futuros cesantes letrados», los profes necesitamos ser agentes de cambio e innovación, únete…

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Profesora de IB e Historia y Geografía, licenciada y Pedagoga en Educación de la Pontificia Universidad Católica – Chile. Ha cursado diversas capacitaciones en Chile como también en Argentina y la Universidad de Cambridge, UK. Se ha especializado en Educación 2.0 con énfasis en manejo de recursos digitales en la educación. Con 20 años de experiencia como maestra aula, lleva 5 años como conferencista y consultora en Educación 2.0 dando charlas, capacitaciones y seminarios en colegios públicos y privados, universidades e institutos profesionales de enseñanza técnica profesional. Marcela escribió el libro “Huérfano Digital” en venta a través de Amazon. Autora del libro “Educando a futuros líderes”, autora del libro digital para docentes para el uso de TIC's utilizando el Descubrimiento de América como desarrollo tutorial de profesores y editando su próximo libro “La Revolución del Aula” pronto a ser publicado.