Las opiniones políticas de un escritor no hacen mejor ni peor su obra literaria, en todo caso no pueden ser la coartada para su mediocridad: hay buenos o malos escritores. Aplicado a nuestra profesión: ¿qué importa si un profesor es conservador, liberal, socialdemócrata o comunista? Hay buenos y mediocres profesores, éste es el criterio de valoración en nuestro trabajo, esa palabra sencilla y artesana que tan bien nos define.
Los últimos veinte años, desde la promulgación de la LOGSE, la educación ha sido politizada por todos los que opinan de ella: partidos políticos, medios de comunicación, sindicatos y…muchas veces nosotros mismos al confundirnos en nuestra valoración. Si el sentido común no hubiera abandonado nuestros debates, la pregunta no hubiera sido: ¿tus opiniones son de izquierdas o derechas en educación? Sería otra más exigente: ¿qué significa ser un buen profesor? Una sociedad se define por lo que quiere preguntarse, nosotros somos parte de ella.