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EDUCACIÓN, COMUNICACIÓN, SALUD

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Las primeras décadas del siglo XXI describen tiempos de complejidad, incertidumbre y creación. Las fronteras y límites territoriales, culturales y políticos son cada día más permeables. Las preguntas crecen y las respuestas en muchos casos se están construyendo.

Entendemos que es necesaria una visión y una metodología transdisciplinar. Por esto, proponemos que tres ámbitos tradicionalmente separados en la historia académica española, como son la salud, educación y comunicación, precisan un diálogo y una construcción común. Recogemos el enfoque transdisciplinar de E. Morin, que implica la búsqueda del conocimiento absorbiendo lo que existe, atraviesa y trasciende cada disciplina.

La OMS (‘Organización Mundial de la Salud’)  plantea un nuevo enfoque de la educación para la salud, cuyo referente es el documento “Habilidades para la vida”. Existe una necesidad imperiosa de integrar en la educación aspectos no académicos que respondan no sólo a una dimensión cognitiva. Es decir, que recojan el aprender a ser, a convivir, a  hacer y a re-aprender. Como describe el informe Delors, que a su vez, contempla una sólida dimensión comunitaria del trabajo.

En efecto, no sólo  abarca a los  pacientes/estudiantes, toda la comunidad educativa  queda integrada. Las habilidades para la vida, a partir de ahora (HpV), funcionan cuando las instituciones, los agentes sociales, sanitarios, culturales, educativos y mediáticos,  están integrados. La articulación de los ámbitos de la salud, la educación y la comunicación no es frecuente en la historia de nuestro país.

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A inicios del año 2000 se inició en Aragón Cine y Salud, que es uno de los programas pioneros en España, que con un sólido planteamiento socioeducativo y sanitario, contempla la comunicación, los medios de comunicación y las competencias digitales, en un conjunto integrado.

En mayo del 2010, se presentó la tesis doctoral: La creación de un cortometraje, un proceso de mediación en la salud del adolescente, una investigación que analiza la trayectoria de Cine y Salud, y realiza un trabajo de campo sobre cómo se produce un cambio socio-educativo y emocional en los estudiantes que participan en este programa, mediante la creación de producciones audiovisuales centradas en temas de salud como sexualidad, afectividad, consumo de tabaco y alcohol, alimentación

Algunas de las conclusiones de este estudio han vuelto a repetirse con ligeras variables en la investigación realizada por este grupo que comprende a varias universidades españolas CONINCOM en “El uso de las TIC y la Brecha Digital entre adultos y adolescentes. Encuentros y (Des) encuentros en la escuela y en el hogar”. Algunos resultados fueron presentados en el Simposio Internacional celebrado en Barcelona (2012).

El estudio contiene un estado de la cuestión de la literatura más relevante en el ámbito internacional durante los cinco últimos años. Con un exhaustivo trabajo de campo representativo (Zaragoza, Madrid, Barcelona, Sevilla y Santiago de Compostela),  se hicieron  entrevistas exploratorias, entrevistas en profundidad y grupos de discusión, que presentan  una serie de observaciones, que en muchos casos desmienten, y desmontan varios tópicos sobre adolescentes, jóvenes y tecnología, muy extendidos en las familias, la escuela, la educación, las instituciones, los propios medios, y la sociedad.

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¿Cuáles son los tópicos relacionados con las TIC y los propios jóvenes y sus prácticas culturales digitales que estorban e impiden una relación conversacional con ellos?

¿Qué ocurre cuando un grupo de alumnos prepara una producción audiovisual? ¿Facilita, incentiva, provoca acciones y reacciones sociales, emotivas, cognitivas?

Los educadores, ya mediadores, ¿pueden convertir la tecnología en un factor R-elacional desde el contexto de vivencias de nuestros alumnos y los nuestros propios?

¿Por qué en un estudio longitudinal, aunque no representativo, sí marcador de tendencias, que ocupa desde 2007-2012 se repiten algunas constantes que cuestionan nuestra percepción del ocio digital de los menores, y provocan una autocrítica de nuestro quehacer educativo?

La realización de un cortometraje ofrece la vivencia del grupo en una doble y vinculante dimensión: social y lúdica. Queremos recoger algunas frases textuales de algunos de sus participantes en este programa:


01

El rasgo de que “todos” puedan participar y “nadie” se quede fuera, es uno de los indicadores que más enfatizan.

02

La experiencia de hacer un cortometraje somete a los jóvenes a múltiples situaciones de conflicto –no queremos connotar este concepto de modo negativo o destructivo, sino como oportunidad para crecer de modo individual y de modo colectivo—, que permite a los jóvenes desarrollar determinadas habilidades sociales.

03

Parodiando analizan y recrean, se apropian de otros significados que difieren del original o modelo parodiado. Un cortometraje es una excelente ocasión para promover la parodia, y por tanto, fomentar el pensamiento crítico y creativo.


04

Tres años después se redactaron los resultados de la investigación “El uso de las TIC y la Brecha Digital entre adultos y adolescentes. Encuentros y (Des)encuentros en la escuela y en el hogar”, que ya hemos mencionado, y en la que exploramos también estos procesos cognitivos, sociales y emocionales de los adolescentes en sus diferentes prácticas digitales. Disponen de las conclusiones provisionales.   

Algunas frases que destacamos de los grupos de discusión entre de esta investigación coinciden con el estudio anterior:

05

A mediados del año 2012, y en el marco del Máster de Redes Sociales de la UNED,  hicimos la propuesta del Factor R-elacional, como concepto que obliga a una revisión, y una alternativa al discurso TIC.  Y lo escribimos en diferentes  artículos, como “Las TIC en el retrovisor” y “Por qué las TRIC y nos las TIC”, entre otros.

Comprobamos que uno de los puntos de convergencia entre las dos investigaciones (la primera realizada en Aragón (España), la segunda efectuada en toda España, destacan la importancia de este entorno relacional. Como ponen de manifiesto los siguientes enunciados.

El entorno digital como flujo de informaciones, oportunidades y elecciones.

El uso diferenciado de las redes sociales no depende de la variable género o edad, sino del desarrollo evolutivo del adolescente.

Las prácticas culturales digitales tienen una finalidad lúdica y relacional, pero son en gran medida ignoradas, rechazadas o prohibidas en los programas TIC institucionales.

Estas prácticas ni agravan, ni reducen la distancia cultural intergeneracional, forman parte de las mismas prácticas culturales digitales.

Las diferentes percepciones de riesgos y oportunidades construyen un imaginario colectivo.

 

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DCyDR

DIMENSIÓN COMPETENCIAL Y DIMENSIÓN RIESGO

El Factor relacional contiene una doble dimensión. La R competencial, basada en la capacidad de crear y mantener vínculos sociales, que apoyen la identidad, la sexualidad y la intimidad, el mirar y ser mirado. Una dimensión llena de oportunidades. Y una segunda, la R de riesgos, derivados de un uso indebido, abuso o adicciones.

Dimensión competencial y dimensión riesgo son dos ventanas de una misma casa. Pero si este edificio está construido con los cimientos de la visión positiva de la salud, que no subraya el aspecto preventivo, sino el de promoción de los afectos, de los lazos y vínculos sociales, de los conocimientos sobre mí mismo, los demás y el propio entorno, entonces las diferentes prácticas culturales  y digitales son y serán el escenario para aprender y convivir.

Como señalamos en Educomunicación y HpV,  las prácticas culturales digitales de los autos, en general, y de los menores, en particular, se producen alrededor de lo que hemos denominado Factor R-elacional. Describimos algunos principios que, desde un marco psicopedagógico, sostienen y potencian el componente relacional.

Conectivismo. Siemens  entiende el aprendizaje desde el  conectivismo, como el proceso de formación de redes. Sus nodos pueden ser personas, organizaciones, bibliotecas, eventos, sitios web. Que el acto de aprender es un acto de creación de nodos. Una comunicación multinodal con la conexión entre nodos que permiten intercambiar pautas, valores, conocimientos. El aprendizaje está en el sujeto y fuera de él,  en esas relaciones que se construyen en red y se retroalimentan, no solo de la información puesta a disposición por organizaciones e instituciones, sino también y fundamentalmente del intercambio de información con los pares. Estas conexiones permite a los aprendices construir su conocimiento.

La teoría sociocultural de Vygotsky enriquece el conectivismo, entiende  la persona como el resultado del proceso histórico y social, en el cual el lenguaje, y por tanto la comunicación, tiene una relevancia esencial. Con su aportación como “zona de desarrollo próximo” el autor ruso describía el potencial del individuo y su red de relaciones, bien con los adultos y su mediación, bien con los iguales y su intercambio, como proceso de construcción y aprendizaje.

La propuesta del aprendizaje rizomático sugiere la metáfora biológica de un rizoma. El tallo  de una planta echa raíces y brotes, cada una de las cuales pueden convertirse en una nueva planta. Contiene entornos  cambiantes y discursos permeables discursos variables, abiertos en vasos comunicantes. Se parte de nodos que son considerados como unidades mínimas de aprendizaje que se van interconectando y creando estructuras cada vez más complejas interconectadas entre sí. La analogía del celebro expresa gráficamente las estructuras rizomáticas en su red neuronal. Los conocimientos se adquieren mediante conexiones. El individuo forma parte de una red convergente de nodos individuales y comunitarios que en la horizontalidad del aprendizaje construye el conocimiento.

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El factor R también se manifiesta en los chismorreos digitales. El cotilleo es una actividad humana ancestral, que con diferentes aplicaciones producen un efecto amplificador, con la doble dimensión del factor relacional: sus oportunidades para desarrollar y potenciar (la r) ‘relaciones sociales y emocionales’, y ‘nodos cognitivos’, y la (R) de ‘riesgos’, en su mal uso y abuso.

Las páginas Informer y Gossip han superado los límites locales y controlados del cotilleo físico. Es decir, las pintadas en los muros de las calles, y en las paredes de los baños en los institutos y universidades se convierten en un post en el muro de Facebook. La acción es la misma, pero los procesos y resultados muy diferentes.

El éxito de estas aplicaciones se entiende desde la curiosidad y el morbo siempre innato en el ser humano. Cuanto más impacto emocional más ‘gratificación’ para el que escucha, lee e interacciona con el contenido expuesto. Una gratificación marcada por el consumo del hiperpresente y la instantaneidad como ejemplifica Snapchat, la app de mensajería instantánea que quiso comprar Facebook y que envía 400 millones de fotografías al día.

¿Por qué las escuelas prohíben los teléfonos móviles en sus aulas? 
¿Por qué los padres regalan un smartphone a sus hijos a edades cada vez más tempranas?
 ¿Por qué los medios de comunicación convierten algunas situaciones de abuso y mal uso de Internet en prácticas habituales? 

Las HpV funcionan cuando las políticas, los agentes sociales, sanitarios, culturales y educativos, mediáticos, están articulados siguiendo los siguientes principios:

Conocimiento de sí mismo

Comunicación efectiva

Toma de decisiones

Manejo de sentimientos y emociones

Pensamiento creativo

Empatía

Relaciones interpersonales

Solución de problemas y conflictos

Pensamiento crítico

Manejo de las tensiones

Estos principios sostienen un modelo de comunicación, salud y educación abiertamente constructivo, que abre tres dimensiones. La primera viene dada por el hecho de que se trata de un modelo positivo, puesto que en él prevalece la promoción de la salud y la educación, superando posiciones proteccionistas, al privilegiar las posibilidades sobre los riesgos.

La segunda dimensión presenta un modelo basado en el desarrollo comunitario. Los estudios indican que los niños, adolescentes y jóvenes ejercitan sus prácticas culturales, que son lúdicas y sociales, en el ámbito del ocio digital, un ámbito que afecta a los propios usuarios, pero también a sus iguales y a sus padres y madres básicamente.

El desarrollo comunitario conduce a la última dimensión, que viene definida por el hecho de que se trata de un modelo holístico. Este componente social exige estar integrado en una red de trabajo y colaboración con el propio entorno educativo, con los diferentes agentes socioculturales que intervienen en la acción educativa, los propios medios de comunicación y la sociedad en general para hacer visible y real el desarrollo comunitario.

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Por consiguiente, las HyV serán aquellas aptitudes necesarias que permitan un comportamiento asertivo, adecuado y positivo; que facilitan abordar el conflicto del crecimiento integral, así como los retos y desafíos de la vida diaria.

Como se indica en El factor relacional en la convergencia mediática: una propuesta emergente las diferentes HpV se agrupan, de una manera relacional e integradora en tres vasos comunicantes:

1

HpV sociales

Expresión y comunicación; capacidad para negociar acuerdos y decisiones asertivas, que el individuo decide aprobar o rechazar en conformidad con sus criterios; cooperación y colaboración; empatía, como capacidad para ponerse en el lugar del otro, reconocer e identificar sus emociones y sentimientos.

2

HpV cognitivas

Toma de decisiones, resolución de conflictos, pensamiento crítico y creativo, análisis y percepción de normas y límites, autoevaluación.

3

HpV emocionales

Resolución de conflictos, gestión de la tensión, control del estrés, de las emociones y sentimientos, empatía.

Las tres matrices convergen en el Factor R-elacional, desde una visión positiva de la salud y con un enfoque abiertamente holístico, en el que entendemos que la persona funciona orgánicamente, en términos de Damasio (2010), cuando alude a las conexiones del cuerpo y el cerebro, así como a su constante bidireccionalidad comunicativa, reguladora y homeostática.

Las tres convergen en un conjunto de competencias digitales. La primera es la propiamente tecnológica, que se entiende como la capacidad para interactuar con el hardware y el software con intención de explorar sus usos y sus límites. La segunda es la competencia cooperativa y participativa que permite la interacción entre individuos con objetivos comunes y una capacidad para gestión y resolución de conflictos y de tensiones. La tercera es el consumo y la interacción crítica, que supone la capacidad para valorar la búsqueda, selección, síntesis y distribución de la información, así como el análisis de la validez informativa según la contrastación de fuentes, el rigor y el pluralismo informativo.

Y así llegamos a la cuarta, la gestión de la identidad digital en su complementariedad offline/online, y en su capacidad para construir una identidad en libertad, adoptando diferentes identidades de modo productivo y negociando con la diversidad de identidades de los otros en procesos de construcción. La quinta competencia es la del compromiso cívico y ciudadano, entendida como la capacidad de expresión de ideas, sentimientos y valores en el ámbito privado y en la transición al ámbito público o del propio grupo o colectivo. Finalmente, se considera una competencia la reutilización o remix, que permite en la intertextualidad y la innovación, desde la apropiación productiva de ideas, narraciones, experiencias, sensaciones, imágenes, objetos, músicas, detalles de unos y otros, generar expresiones transmediáticas abiertas y plurales.

Se observa cómo las seis competencias están vinculadas, de nuevo acudimos al Factor Relacional como factor vectorial, con la dimensión cognitiva en cuanto que requiere unos conocimientos, que también contienen una mirada crítica sobre los valores y la ideología que existe en la tecnología, así como ciertas destrezas que pueden proporcionar el conocimiento técnico, el acceso y el procesamiento de la información. Dimensión emocional en cuanto facilita la expresión, la comunicación y por tanto el reconocimiento social, la asertividad y la vinculación y afiliación con el grupo. Dimensión social, pues se construye en la interacción, expresión y empatía.