Tecnología educativa: ¿Cómo ayuda la ‘edtech’ a estudiantes y docentes?

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Uno de los grandes cambios que nos ha traído la pandemia global y que parece haber llegado para quedarse es el hecho de que los centros educativos de todo el país han incorporado una amplia variedad de tecnologías educativas para reemplazar o complementar las clases presenciales. Lo que muchos estudiantes llevaban reclamando desde hace años ha pasado a hacerse realidad en muy pocos meses debido a la necesidad, y actualmente convivimos cada vez más con este tipo de tecnologías, que tienen mucho más para ofrecer que la simple deslocalización presencial de los estudios.

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Las videoconferencias y ‘Zoom’

La app de videoconferencias ‘Zoom’ se convirtió sin duda en la aplicación de referencia de este tipo de tecnologías, impulsada especialmente por el hecho de que era mucho más sencilla de configurar que otras apps similares como Skype o Microsoft Teams, donde es necesario proceder al registro de una cuenta y a la instalación de una aplicación de escritorio para poder asistir a una clase telemática. Un simple enlace era suficiente para proporcionar acceso a una cuenta de Zoom, lo que hizo que esta app fuese ideal para incluir a muchas personas que no estaban familiarizadas con la tecnología, sobre todo dentro del estamento docente.

Los problemas de seguridad

El gran éxito de Zoom dentro de los centros escolares durante la pandemia global se vio opacado en parte debido a los diversos problemas de seguridad descubiertos en la aplicación, incluyendo dos vulnerabilidades del día cero que Zoom tuvo que apresurarse a subsanar en pleno auge de su popularidad. Por esto, las herramientas de ciberseguridad como una VPN para Windows 10 o una aplicación anti-malware profesional han pasado a ser esenciales y a sumarse al ecosistema de las herramientas digitales de aprendizaje y enseñanza, para poder garantizar su estabilidad y la seguridad de los datos privados de estudiantes y centros.

Mucho más que ‘Zoom’

Pero, con o sin vulnerabilidades técnicas, es evidente que la tecnología educativa es mucho más que una simple clase online a través de Zoom, e incorpora una amplia variedad de herramientas que no buscan ‘reemplazar’ la presencialidad de una clase, sino proponer nuevas formas de aprendizaje u ofrecer herramientas más sofisticadas y completas para poder acceder a los materiales educativos, realizar trabajos en grupo o contactar con diferentes docentes e investigadores, tanto del centro en el que se cursa como de cualquier otro.

Servicios en la nube

Los servicios en la nube como los ofrecidos por Google Drive, OneDrive o Dropbox resultan esenciales no solo para compartir archivos rápidamente con los estamentos docentes o entre los diferentes grupos de trabajo, sino también para poder almacenar corpus de bibliografía completos a los que puede accederse desde ubicaciones remotas, incluso desde diferentes continentes. Esto es especialmente valioso en las instancias de investigación universitaria, cuando con frecuencia los libros esenciales para el estudio son escasos o incluso únicos, de manera que se puede agilizar enormemente el avance de una investigación.

Herramientas de coordinación y organización

Plataformas como Trello o la propia Microsoft Teams son ideales para facilitar la coordinación entre diferentes miembros de un grupo de estudio o de investigación, repartiendo tareas, comprobando los flujos de trabajo, reorganizando las asignaciones y, en definitiva, optimizando el rendimiento de los procesos de estudio de manera que hasta ahora resultaba impensable. En este sentido, este tipo de herramientas no solo agilizan los trabajos escolares o las investigaciones académicas, sino que además permiten a todos sus usuarios –estudiantes o docentes– mejorar sus aptitudes de coordinación y trabajo en grupo.

Foros de consulta

Asimismo, la investigación y el estudio ya no quedan necesariamente confinados a un único centro académico, ya que estudiantes y docentes tienen la posibilidad de acceder a numerosos foros online y otras plataformas de consulta e intercambio de información. De esta manera, es posible obtener y facilitar respuestas o consultar dudas a cualquier hora, en cualquier lugar, y participar de un intercambio de información mucho más amplio, plural y constructivo que el que podría tener lugar únicamente desde dentro de los muros de una academia que hasta ahora solía pecar de ser excesivamente endogámica y cerrada.

En definitiva

Con los avances de la tecnología educativa, estudiantes y docentes tienen la posibilidad de aumentar considerablemente sus horizontes a la hora de estudiar, aprender e investigar cualquier materia, así como de compartir sus descubrimientos y sus puntos de vista. La enorme variedad de posibilidades que ofrece esta tecnología para el intercambio de información abre puertas antes impensadas en el ámbito educativo, y solo es necesario protegerla adecuadamente con las herramientas de ciberseguridad correspondientes para poder obtener el mejor provecho de todas sus posibilidades.

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