Hemos comentado muchas veces la existencia de dos crisis: una crisis política desde la cual la educación es vista como un gasto, nunca como una inversión. De hecho podemos decir que esa razón es la que retroalimenta el partidismo político y el fracaso más importante: la política educativa no se ve como una política de estado. Consecuencia: cambio legislativo continuo y cronificación del problema educativo.

La otra crisis debe ser reconocida colectivamente, con el consiguiente nivel de responsabilidad que todos los agentes educativos tenemos: administraciones, profesores, padres, alumnos y, en general, una sociedad que no tiene como prioridad el hecho educativo. Evaluaciones e informes internacionales avalan esta afirmación: un sistema educativo mediocre, con un fracaso escolar inasumible. Tenemos un grave problema: no hay que esconder esta evidencia.

Dos crisis que se ignoran mutuamente. ¿Por qué? Porque ambos debates utilizan al otro como excusa para no solucionarse. El cainismo español siempre tiene nuevas modalidades. Desde INED21 queremos iniciar un debate con argumentos y sin excusas: solo desde la autocrítica y la propuesta de soluciones realistas y viables, empezaremos a solucionar los problemas de fondo. Aquí dejamos nuestras preguntas: ¿cómo solucionar ambas crisis? ¿podemos llegar a un consenso en educación, es posible o no?