INERCIA DE CAMBIO

En los albores de cualquier transformación, todas las tecnologías incipientes que han implicado una revolución, han provocado, también, una inercia de cambio. En ocasiones, el cambio es tan profundo que tiene –por momentos– el poder de «adormecer» la conciencia humana. Durante esta etapa de «agitación» –mientras nos acostumbramos al nuevo medio– surgen las oportunidades de aprendizaje.

Este periodo de transición tiene lugar mientras nos familiarizamos con cualquier dispositivo novedoso. Así ocurrió con las TECNOLOGÍAS DE COMUNICACIÓN MÓVILES; por esta razón, las primeras versiones de e-Learning y m-Learning eran  «intentos» de utilizar procedimientos de gestión de aula tradicionales en una suerte de metáforas que redenominaban los nuevos espacios con los que nos proveía la tecnología:

Aulas virtuales.

Libros de calificaciones.

Organizadores de clase.

Cuestionarios en línea.

Sistemas de gestión.

Sin embargo, durante los últimos dos años, el e-Learning «ha ampliado su horizonte» para pasar a formar parte de la extensa red de medios sociales que nos permiten vivir CONECTADOS. De esta manera, aquellos primeros pasos de la enseñanza aprendizaje móvil han dado lugar a la normalización de conferencias, lecturas, videotutoriales, plataformas especializadas.

De hecho, tanto han cambiado realmente las cosas, que el e-Learning, tal y como lo conocíamos, ya no existe; mientras que el m-Learning se ha integrado en todas nuestras acciones de enseñanza-aprendizaje.

El aprendiente del siglo XXI vive «míticamente». En la escuela, sin embargo, se encuentra con una situación organizada por medio del status (enseñanza vertical) y de la información clasificada (ordenación curricular). Los temas están interrelacionados y concebidos –visualmente– siguiendo el mismo modelo de unidad didáctica.

En esta estructura, el estudiante no puede encontrar espacio posible alguno de participación proactiva que implique un bien para sí mismo; y le  permita descubrir cómo la escena educativa se relaciona con el Mundo «mítico» de los datos y su experiencia en red.

DISRUPCIÓN

Los que nos dedicamos a pensar y a escribir sobre el aprendizaje móvil (i.e.: «ubicuo») nos enfrentamos a una tarea de enormes proporciones: La reconceptualización, tanto de la TEORÍA DEL APRENDIZAJE, como del DISEÑO INSTRUCCIONAL.

Si hemos de ayudar a aquellos que están desarrollando los modos de capacitar a las personas que utilizan las tecnologías móviles, tenemos que establecer, en primer lugar, cómo funciona el aprendizaje móvil (esa tecnología, extensión de nuestros sentidos); y, en segundo lugar, cómo abordar la nueva manera de aprendizaje.

De otro modo, tratar de llegar a un acuerdo para alcanzar un nuevo paradigma de desarrollo –que se implemente con velocidad– es todo un desafío en el escenario actual: un mundo globalizado donde dos magnitudes ejercen fuerzas opuestas que pugnan por «inclinar la balanza a su favor».

Hace mucho que he creado diferentes esbozos, escritos, esquemas, etc., que me han permitido representar cómo encontrar datos, o mejor, «metadatos»; y sé bien que, en caso de necesidad, se puede recurrir a organismos especializados al respecto.

Pero el registro de nuestros aprendizajes, de nuestros trabajos (de nuestra actividad en  red) prioriza el intercambio de datos (i.e.: el/los recurso/s que buscamos), de metadatos (i.e.: los descriptores o etiquetas que nos conducen a estos recursos) y de su análisis de uso.

Por esta razón, necesitamos canales personalizados –y algunos estandarizados (si bien no soy un devoto de esta idea)– que configuren una nueva infraestructura que reúna las siguientes características:

Accesibilidad

Tanto por parte del autor o autores, como por parte de cualquier otra persona.

Contenido «en abierto»

Basado en la nube (al estilo Copy left).

¿Podemos saber qué motores de búsqueda, qué vías de información, o qué canales son los más adecuados para los aprendientes –o para cualquier persona que los necesite (sin tener que obtener una vista previa de cada uno) –?

¿Hay alguna información sobre quién los ha utilizado más y sobre su grado de efectividad? ¿Cómo podemos enviar comentarios acerca de los recursos que utilizamos a otras personas y a organizaciones que publican o que establecen feedback?

¿Hay alguna manera de agregar esta información para mejorar la detectabilidad?

Registrar los aprendizajes, los canales de búsqueda, de retroalimentación, los procesos de Learning is the work… va más allá de la información que nos ofrecen metadatos y descripciones. Este tipo de información incluye: datos de uso, comentarios, clasificaciones, gustos, puntuaciones, etc. –a esto llamamos: «paradatos»–.

Los paradatos proporcionan una línea de tiempo de metadatos; esto es, una «corriente de datos de actividad sobre un recurso de aprendizaje».

De esta manera, su uso permite la construcción de mejores herramientas de descubrimiento (i.e.: sistemas de búsqueda, de recomendación, etc.). Ahora bien, no hemos de olvidar que los paradatos NO constituyen un motor de búsqueda, un repositorio, o un sistema de registro, en el sentido convencional en el que se usan estos términos.

El mismo Clay Shirky nos conduce al concepto de «educación disruptiva». En efecto, preconiza un  sistema de enseñanza-aprendizaje social –de tiempo libre–, diferente del sistema educativo predominante –estandarizado y constreñido–, que, en la actualidad, persigue la certificación. De hecho, aboga por un tipo de educación asociada (en parte), al Conectivismo de George Siemens y a su «poca academicidad». En este sentido, recomiendo vivamente la lectura del post: «Some critical reflections on MOOCs», de Tony Bates.

Por otra parte, el autor Clark Quin apunta a que, en ocasiones, se cae en la confusión de términos y de acciones: nos equivocamos cuando prendemos «unir» los aprendizajes formales, no formales e informales. De hecho, los aprendizajes son per se, inclusivos, personales y colectivos. En ocasiones, su clasificación supone un REDUCCIONISMO que deja fuera cualquier otro planteamiento.

«Technology is Philosophy»

George Siemens

ESTANDARIZACIÓN

Nunca podremos aspirar –de manera seria–, a obtener ESTÁNDARES DE METADATOS, ni de datos paralelos o PARADATOS. Del mismo modo, tampoco trataremos de armonizar esta información para uniformarla. En otras palabras: hemos de renunciar a construir un entorno cerrado al que solo podamos acceder nosotros. ¿Por qué? Porque proceder de esta manera sería un contrasentido. Se opondría frontalmente a nuestra concepción de EDUCACIÓN DISRUPTIVA (Learning is the work). La transición parece simple: andaremos el camino desde la taxonomía a la folcsonomía; haciendo uso de simples hashtags y metadatos en cualquier formato, según las necesidades del momento, del contexto.

¿Estamos en la época de la

focalización de intereses?

A mí, ya no me interesa todo el LIBRO, solo algunas partes que necesito; y eso me pasaba hace ya muchos años y no sabía gestionarlo. Siempre me ha ocurrido. Sin embargo, ahora puedo gestionarlo perfectamente, tengo herramientas que me lo facilitan. Para mí, Internet y los artilugios que tenemos son como «la miel caída del cielo  que se adapta perfectamente a mi paladar», a mi manera de ser y de pensar, de hacer las cosas.

¿Cómo explicarlo? Antes me veía «raro» con los demás; ahora, soy capaz de gestionar diferentes cosas en un solo momento y de ver la realidad global que hay a mi alrededor… ¡una «pasada»!

Por esta razón, me encanta entablar conversaciones con público: puedo leer en sus gestos, en sus movimientos, lo que quieren en cada momento; y así modificar mi CONFERENCIA hacia los derroteros que se están desarrollando en ese instante.

Para ello –entre otras herramientas– me valgo de Twitter; lo cual, hasta hace bien poco, me era imposible. En ocasiones, pienso que no sé mantener una conversación al uso, es posible; pero me enorgullezco de saber entrar en la dinámica de lo que quieren los demás.

Si logramos «seducir» a los demás y «knockear» el sistema de certificación formal, a base de un conjunto de ofensivas disruptivas que respondan a las necesidades del otro, lo habremos conseguido.

Parece que la educación habrá de desarrollarse en las redes y que el conocimiento no será su pilar fundamental. En efecto, el éxito en las relaciones debe ser el fundamento del incipiente paradigma educativo. Incidirá en cómo llevar a cabo la gestión de:

La construcción de la confianza.

La manera de cultivar la prudencia y la capacidad de recuperación.

El cambio ante realidades y escenarios para hacer frente a los cambios.

AUTO SUPERACIÓN

Las obligaciones que las personas crean para sí mismas son más fuertes y psicológicamente más vinculantes que las instrucciones dadas por otra persona; por tanto, siempre nacen con la potencialidad de la auto-superación.

Utilizaremos Twitter, Facebook, Linkedin, Youtube, Instagram… y todo aquello que, en nuestros procesos de trabajo-aprendizaje/enseñanza-aprendizaje, nos sirva para estar actualizados y dar a conocer nuestros progresos.

 Ahora bien, como apuntábamos más arriba, no podemos estarnos preocupando –a cada momento– de dónde establecer nuestros REGISTROS; ya que nuestros «movimientos» quedarán registrados en APLICACIONES y APIs de manera automatizada; y, especialmente, de manera recuperable en cualquier lugar y momento (Mobile learning); gracias a dispositivos como smartphones, tabletas, wearables, etc.

Insisto, no podemos, ni debemos, perder tiempo en reuniones tediosas e innecesarias, en trabajo farragosos con PCs que se cuelgan: necesitamos grandes «redes satelitales», «holográficas», que permitan una automatización «normalizada», que, ¡de una vez por todas!, sean «invisibles» y «connaturales» al ser humano.