DESBLOQUEEN LA EDUCACIÓN

DESBLOQUEEN LA EDUCACIÓN
DESBLOQUEEN LA EDUCACIÓN

En la pasada precampaña electoral una de las más palabras más reiteradas en redes sociales y medios de comunicación es “bloqueo”, todos los partidos prometen colaborar en el tan ansiado “desbloqueo” como forma de lograr pronto un gobierno estable y efectivo.

Desbloquear es en estos días una palabra mágica que predice el acuerdo, el consenso y el afán de superar diferencias y deshacer trincheras.

Desbloquear en este caso significaría realmente mucho más que acordar mayorías parlamentarias y constituir un gobierno estable, en mi opinión supone lograr que la clase política centre sus esfuerzos y decisiones en lo que de verdad importa al conjunto de los votantes y de la ciudadanía: la mejora de los servicios sociales básicos como la sanidad y la educación, la disminución del paro, la eliminación de la corrupción, la mejora de la convivencia, afrontar los retos ecológicos, la supresión de las desigualdades territoriales, etc.

La educación española precisa realmente un “desbloqueo” efectivo para superar sus carencias y necesidades y ser un importante instrumento de mejora individual y social, en un medio impulsor de inclusión y de fomento del desarrollo personal de cada estudiante.
Palabras “bonitas” pero huecas y estériles si las administraciones educativas no toman medidas adecuadas y se gestionan bien los recursos precisos.

¿Es posible el desbloqueo en materia educativa? En las últimas décadas el consenso educativo no se ha logrado. Hasta en dos ocasiones históricas (2010, siendo ministro Gabilondo en un gobierno socialista, y 2016-2017 con la comisión parlamentaria sobre el pacto educativo que abandonaron PSOE y Podemos) se ha estado a punto de lograrlo pero sin éxito a pesar de existían coincidencias y acuerdos en la adopción de numerosas medidas legales, administrativas y económicas: reforma de la FP, incremento del PIB dedicado a educación, programas para reducir el abandono temprano…

Y precisamente una de las coincidencias era el convencimiento de adaptar a los nuevos tiempos y realidades la función docente. Las nuevas tecnologías y metodologías educativas, la gestión de las emociones y habilidades sociales, la disminución de la relevancia de la transmisión de conocimientos, los nuevos documentos pedagógicos y administrativos, que a menudo sirven más de lastre que de motivación y referencia, el cambio de relación familias-centro educativo, y muchos otros temas implican que quienes ejercen la docencia tengan nuevos retos profesionales.

En el año 2007 se planteó el primer borrador de un documento que aspiraba a convertirse en norma legal: el Estatuto Docente. De forma intermitente algunos grupos políticos y sindicales han retomado este tema pero la falta de consenso y de voluntad para afrontarlo han impedido. Un ejemplo evidente del “bloqueo educativo”.

La Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) plantea a la sociedad la necesidad de retomar este debate para lograr la promulgación de un Estatuto Docente que plasme un nuevo modelo de profesionalidad docente.

El acceso a la docencia en centros sostenidos con fondos públicos, la formación inicial y específica, el desempeño de la función directiva, las competencias profesionales, la evaluación del profesorado, los complementos retributivos, la movilidad territorial, las licencias retribuidas para investigar e innovar, ….es decir un conjunto de temas que conforman lo que denominamos la carrera profesional docente son los temas a incluir en este Estatuto que reclamamos.

Un Estatuto en el cual la carrera profesional de los inspectores de educación tenga adecuado tratamiento y plasme sus reivindicaciones históricas: asignación del nivel 28, desplazamientos con dietas dignas y seguro de accidentes, formación inicial y continua específica, órganos de participación efectivos y representativos como la Mesa de Inspección, rol relevante en la evaluación de centros, servicios y programas educativos, puestos de inspección en la Alta Inspección, dependencia orgánica y funcional que permita autonomía profesional e independencia técnica…

El cambio climático, la bajada de la natalidad, la despoblación del interior de la península, desaceleración económica serán, entre otros, temas destacados en las próximas elecciones. Todos ellos afectan, de una u otra forma significativamente, a la educación: escuelas rurales, debates científicos, disminución de alumnado, desigualdades económicas y culturales, mejora de la convivencia…

La educación es un elemento clave en el Estado de Bienestar, por ello como contribuyentes y votantes tenemos derecho a exigir a nuestros políticos que resuelvan nuestros problemas e inquietudes, que negocien y consensúen acuerdos, que trabajen para el futuro y no para la próxima campaña electoral. DESBLOQUEEN LA EDUCACIÓN para avanzar, para mejorar, para crecer como sociedad y como personas.