Docentes, constructores de presente y de futuro

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Albert Canus dijo el día en que recibió el premio nobel de literatura:

“Cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted”.

Esto escribía en agradeciendo a la labor de su docente.

constructores de presente y de futuro

Constructores de presente y de futuro

 

Creo que la docencia es una profesión en la que recibimos lo que damos, puesto que nos comprometemos con la sociedad para crear un mejor futuro, esto debería ser así, pero…

Hay que ser docente más allá de los contenidos, puesto que nosotros, los docentes, somos constructores de presente y de futuro.

En tiempos donde los saberes cambian tanto –y tan rápido–, dado que que no hay un hilo conductor sobre la política educativa, mi reflexión se asume como un proceso de revisión en este final de año.

Reflexionar sobre nuestra profesión y vocación implica un acto de pensamiento comprometido; es desglosar nuestras ideas para prestar atención y así poder realizar una autoevaluación de nuestra labor docente.

La finalidad, debatir con nosotros mismos, y tratar de explicar nuestras propias acciones con las cuales nos condujimos hasta acá.

Las personas que trabajamos en la docencia tenemos que ser conscientes de que estamos trabajando con el presente e incidiendo –directamente– sobre el futuro de la humanidad.

¿Por qué eres docente?

  • Si solo te preocupa tener un puesto y un sueldo fijos.
  • Si piensas en las vacaciones de ¡tres meses?, porque creíste que esto era así de sencillo.
  • Si la formación permanente te parece relativamente fácil.
  • Si pensaste que educar era solo transmitir conocimiento y normas para que te obedezcan, porque solo tú tienes el monopolio del conocimiento como experto en tu materia.
  • …

Entonces, NO DEBES SER DOCENTE.

La docenciad no es una tarea de dominación para formar personas fáciles de manipular. Si crees esto, no estas educando, estás practicando adoctrinamiento.

Sí, debemos tener condiciones dignas de trabajo, esto nunca debe estar en discusión, pero…eso es materia para otro post.

La labor educativa siempre es criticada por la sociedad:

  • Que si los docentes no enseñan.
  • Que si faltan a clases.
  • Que si sólo hacen oídos sordos a lo que demanda la sociedad.
  • Que si son haraganes.
  • Que si sólo piden aumento y trabajan poco.
  • …

Ser docente no es una profesión cualquiera

Ser docentes no debe ser estar obligado a llevar una faja asfixiante con un currículo irreal, inabarcable que siempre se diseña desde fuera de la realidad del aula; y, como resultado, resulta en un enfoque irreal, jalonado por una burocracia excesiva.

Al final de la jornada, los problemas sistémicos persisten y vives en permanente estado de frustración.

Ser docente no es una profesión cualquiera, ni que cualquiera pueda desempeñar; no está –como se quiere hacer creer– al final de la escala de elecciones de vida.

¿En educación está todo inventado?… O ¿pensamos que en educación está todo por inventar?

Cuando los docentes callamos, nos negamos a crecer profesional, humana, ética y espiritualmente; y negamos a los otros la posibilidad de crecer.

Los docentes no podemos ser lo que ya otros han sido, sino superarlo, eso es aprender, eso es crecer.

Quien se dedica a la enseñanza, primero, debe dominar su gestión de conocimiento, que es algo diferente a dominar conocimientos. El perfil actual del docente es disciplinado y por momentos muy manso, y esto se debe cambiar:

La sociedad nos debe respetar como a otras profesiones.

Un docente es aquel que antes que nada tiene que entender y aprender cómo viven sus alumnos.

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La educación, un valor en sí mismo

Los docentes de aula lo sabemos ¿los saben las autoridades? Saben realmente cuáles son los intereses de nuestros alumnos:

  • Qué miran en la televisión.
  • Qué música escuchan.
  • Y para qué usan la computadora.

La educación es un valor en sí mismo. El trabajo colaborativo y el diálogo deben estar en la base de la construcción social del aprendizaje.

En la sociedad se marca un gran abismo entre los padres de familia y los docentes, ellos son los que quieren mandar, los que quieren una educación a la carta, quieren ordenar, dirigir, y a todo este pensar: ¿Por qué les permitimos esto?

  • ¿Acaso un docente no tiene las herramientas necesarias para poder dirigir su propio trabajo?
  • ¿Es necesario que gente extraña a nuestra labor nos quiera dirigir, mandar o hasta llegue a ordenarnos qué hacer?

La educación es la herramienta más importante que tiene un país, dejemos que los docentes de aula, la figura del profesor– «equipen» de ideas a nuestros hijos.

Al final es lindo que nos digan: «Ese fue mi docente» y eso sí que vale la pena, el salario emocional es vital en la vida del docente.

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