JUSTICIA

Tuve un alumno bastante exaltado que ante

cualquier contratiempo explotaba exclamando «¡Injusticia!»

Pronto ni él mismo se tomó en serio. Había otro que se negaba a encarar un castigo “sin la presencia de mi abogado”. Siempre pensé que el currículo oficial no hacía justicia a las demandas de ley de los jóvenes. Sea como sea, la idea de justicia es una de las primeras que asimila el ser humano.

Recientemente vi un vídeo sobre un mono capuchino que le tiró a su cuidador en las narices la rodaja de pepino que habitualmente comía con fruición, al ver que a su vecino de jaula le habían dado un grano de uva.

Parece que el sentido de la equidad y la sensación de «hacer el primo» nació pronto. Los niños, pequeños primates, son muy sensibles a la desigualdad.

Ser tratado mal es rechazado por cualquier animal, pero ser tratado peor que un vecino no es de recibo entre animales sociales. La justicia es un tema muy interdisciplinar.

La justicia tiene que ver con el equilibrio y su símbolo es la balanza, instrumento primordial del químico. La Naturaleza tiende a la proporción y el equilibrio. Los elementos piden su «justa» medida. Todo desequilibrio se corrige y así vio James Lovelock como la Tierra toda, Gaia, era un sistema que exigía equilibrio, justicia. Si aprietas demasiado en algún factor todo se moverá para conseguir el reequilibrio. Una justicia ciega.

SELECCIÓN NATURAL

Toda la Humanidad está pendiente de la sentencia por sus delitos contra la naturaleza que se verá en pocos siglos. Aún estamos apelando y buscando atenuantes. Tal vez, empezamos a cumplir trabajos por la comunidad que tendrán que incrementarse y mucho. Es de esperar que conseguiremos la redención.

Indios peruanos cazaban antiguamente sólo los ciervos más flacuchos conscientes de que así se reproducirían sólo los hermosos y relucientes. Ahorraban para un mañana mejor. Pero no siempre hemos entendido tan bien la justicia de la naturaleza. Porque hay una justicia de la Selección Natural.

No es la justicia humana, tiene otra lógica, la del justo equilibrio de la vida. La justicia humana tiene otro paradigma y es contradictorio con aquel: todos viven. Es algo muy nuevo y muy peligroso, un mundo donde están coexistiendo dos justicias antagónicas. Mucha naturaleza está muriendo para que vivan todos los seres de una sola especie. Habrá que conseguir un compromiso entre dos sistemas judiciales. Y no es fácil porque:

Mientras la justicia natural tiene casi 4 mil millones

de años de experiencia, la humana, apenas 4 mil

JUGUETES DE LA CIVILIZACIÓN

La justicia fue al principio divina. El dios Thot empezó pronto a pesar las almas de los fallecidos. En Sumeria, los primeros códigos de leyes tienen unos 4 mil y cien años preludiando el más famoso de todos, el de Hammurabi, cuatrocientos años después. Y desde el principio, no todos eran iguales.

No valía lo mismo matar a un noble que hacerlo a un villano. Pero al menos había una medida. Igual que no se juntan con los mismos derechos el silicio que el carbono, pues en la tabla periódica también hay clases. La justicia aborrece la desmesura y tantea para encontrar las justas proporciones. Cuando la justicia encuentra un consenso se convierte en ley y ha de ser conocida.

La Ley de las XII Tablas debía estar a la vista de todos en el foro de Roma, fue el primer gran consenso de la República. Curiosamente las leyes químicas y las romanas tomaron forma de “tablas”. Y curiosamente también se dio el nombre de “ley” a las normas de la justicia universal que se cumplían siempre pero tardaron mucho más tiempo en codificarse (gravedad, inercia, electromagnetismo…).

Tal vez, como pasa con las leyes naturales, las leyes humanas no necesitarán abogados cuando sean perfectas. Eso será en el infinito de la historia humana. Mientras tanto, procedemos por tanteo y necesitamos ponderadores profesionales. No es tan distinto enviar un cohete a un asteroide para extraer minerales que usar un palito para extraer hormigas como hacen los chimpancés.

Es una proyección de la inteligencia para problemas concretos. Pero construir un equilibrio en una excrecencia de la vida tan monstruosa como la humanidad es toda una epopeya de la conciencia a la que –tal vez– no prestamos tanta atención como debiéramos, distraídos como estamos con los juguetes de la civilización.

JUSTICIA HUMANA

Y digo «monstruosa» en un sentido etimológico, en el sentido de sorprendente, asombroso. Y digo «excrecencia» porque algo como la autoconciencia se superpone a un sistema que tenía una justicia, un equilibrio alterándolo. Parafraseando una comedia de culto podría decirse desde la aparición del ser humano:

«Algo pasa con la Vida»

La Naturaleza no necesitaba justicia, tenía la suya y funcionaba… a su manera. Nadie pasaba cuentas a las hormigas por abusar de los pulgones. Las multinacionales no lo tienen tan fácil. Los animales humanos aún estamos decidiendo qué tipo de equilibrio queremos. De hecho, aún pleiteamos por establecer si es posible un equilibrio a la manera humana o hemos de instalarnos para siempre en el desequilibrio, en el crecimiento indefinido, en la lucha por la vida basada en competencia y subordinación.

Somos la especie que huye hacia adelante para escapar de lo que quemamos atrás. Pero eso no nos convierte en humanos, nos asemeja más a hormigas que pueden colapsar el ecosistema en que viven. Al final Gaia hará su justicia. Es por eso por lo que la Justicia sea tal vez el empeño más humano que tenemos. Si estamos para algo es para crear una Justicia humana.

MENTE LEGAL

Cualquier socialismo que podamos pensar se subsumirá en la Justicia. Y la Justicia del hombre no podrá ignorar la justicia del universo. De hecho la Justicia del hombre es demasiado trascendental para dejarla en manos de jueces y abogados. Por eso, es importante que desde la escuela se aprenda a pensar en la justicia, en sus exigencias y servidumbres.

Y la Justicia subsume la Política y la Economía y la Historia, además del Derecho. Los jóvenes han de conocer el Derecho en sus conceptos básicos y sus problemas. Han de tener una mente legal que no puede ser más que filosófica. Y ya vemos que la ley atañe a todo lo que hay en el mundo.

Tal vez, no haya cosa

más interdisciplinar