Voy a desarrollar  una serie de artículos que tienen como  objetivo la descripción de  distintas habilidades y herramientas que sirvan para mantener en buen estado nuestro cerebro, logrando una mayor  estimulación cognitiva. Es reconocido el gran avance que, desde la Neurociencia, se está implementando  sobre las funciones cognitivas y las enfermedades neurológicas que afectan a una gran parte de nuestra población adulta.

En este primer artículo, voy a hablar sobre  algunas capacidades cognitivas como la memoria, la atención y la percepción, y –en otros posteriores– plantearé un plan para optimizar el cerebro y desarrollar acciones de potenciación y rehabilitación del deterioro mental en el adulto mayor y así envejecer de una manera más sana, mejorando nuestra calidad de vida.

LA PERCEPCIÓN

La representación mental del mundo se consigue a través de la sensación; pero, sin la capacidad para seleccionar, organizar e interpretar nuestras sensaciones, esta representación no sería completa. Este segundo proceso lo denominamos PERCEPCIÓN.

La percepción, por lo tanto, es la ‘interpretación secundaria de las sensaciones’, en base a la experiencia y recuerdos previos.

La percepción es cómo se interpreta y se entiende la información que se ha recibido a través de los sentidos. La percepción involucra la decodificación cerebral y el encontrar algún sentido a la información que se está recibiendo, de forma que pueda operarse con ella o almacenarse. «El acto de percibir es el resultado de reunir y coordinar los datos que nos suministran los sentidos externos (sensaciones)».

La percepción implica «la captación de información, a través de nuestros sentidos, y su posterior procesamiento para dar un significado a todo ello» (Marina 1998). Se trata de un mecanismo activo, selectivo, constructivo e interpretativo.

ADULTOS MAYORES

Algunos problemas que presentan los adultos mayores con lo que acabamos de ver: Los adultos mayores tienen problemas de agudeza y procesamiento visual, problemas de sensibilidad a la iluminación con dificultades de visión en lugares poco iluminados, problemas para distinguir colores (especialmente verdes y azules), problemas para enfocar diferentes distancias y déficit en la percepción espacial (percepción del movimiento y la velocidad).

Estas dificultades influyen en el tiempo que necesitan para identificar estímulos visuales; y, por lo tanto, aumenta el tiempo requerido para resolver tareas perceptivas en comparación con los jóvenes.

En las fases leves de la enfermedad de Alzheimer se presentan dificultades para reconocer objetos complejos o nuevos, las caras nuevas, los colores de gamas y matices sutiles, los espacios de organización compleja y las partes internas del cuerpo.

En la fase moderada es frecuente que se altere el reconocimiento de caras familiares poco frecuentes, de olores y objetos familiares, de los espacios de organización simple, que haya trastornos del reconocimiento táctil del propio cuerpo y los colores, excepto rojo, amarillo, azul, verde y negro.

En la última fase, o de deterioro avanzado, el paciente no puede reconocer su propia cara ni la de familiares más cercanos, la mayoría de los objetos, los colores, excepto el rojo y verde, los sitios con poca organización espacial, tiene, además, poco reconocimiento de su cuerpo y aparece la incontinencia.

Los déficits sensoriales deben ser corregidos inmediatamente, una vez que sean detectados, con el uso de los artículos de ayuda que requieran (anteojos graduados, aditamentos para sordera, etc.), los que pueden disminuir las alteraciones perceptivas derivadas de los cambios ya mencionados, y relacionados con la edad.

TRASTORNOS DE LA PERCEPCIÓN

Las percepciones falsas independientes de realidad toman la forma de alucinaciones o pseudoalucinaciones. Una alucinación es una ‘percepción que no tiene ninguna base en la realidad objetiva’.

La alucinación varía según la modalidad sensorial; forma (de amorfa a organizada); intensidad (fuerte o suave); claridad (vago o claro); situación espacial (interna o externa, cercana o lejana); y grado de convicción o urgencia que conllevan.

La atención, alguna definición

BALLESTEROS (2000): Proceso por el cual podemos dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio, los más relevantes, o bien sobre la ejecución de determinadas acciones que consideramos más adecuadas entre las posibles. Hace referencia al estado de observación y de alerta que nos permite tomar conciencia de lo que ocurre en nuestro entorno. Tipos de atención:

1

Atención selectiva

Es la capacidad que nos permite seleccionar voluntariamente e integrar estímulos específicos o imágenes mentales concretas.  La atención selectiva implica filtrar los estímulos que nos rodean para centrarnos en la información que nos interesa. Un ejemplo es cuando estamos en cualquier situación social en las que se producen varias conversaciones simultáneamente, pero solo prestamos atención a una de ellas.

2

Atención sostenida

Es la capacidad de concentración que nos permite mantener el foco de la atención, resistiendo el incremento de fatiga a pesar del esfuerzo y de las condiciones de interferencia y distracción.

Por ejemplo, un trabajador  que esta en una cinta transportadora retirando todas las manzanas  dañadas que van pasando por delante de él.

3

Atención dividida

Es la capacidad que nos permite alternar entre dos o más focos de atención. Puede ser entre dos estímulos diferentes, o entre un estímulo y una imagen mental.

Consideramos muy importante señalar que las alteraciones que puedan presentarse en la atención del adulto mayor están íntimamente relacionadas con la motivación que despierte la tarea que se esté acometiendo, y con las alteraciones perceptivas que pudieran estar relacionadas con la edad, de tal manera que en condiciones ambientales desfavorables, la atención mantenida podría debilitarse, mientras que en ambientes estimulantes y tareas de interés, podría lograrse una optimización de la atención del mayor.

Algunas condiciones mentales, como la depresión, podrían también afectar la atención, así como el consumo de psicofármacos, fundamentalmente de benzodiacepinas. Esto debe ser siempre tomado en cuenta por el especialista examinador ante un senescente que, espontáneamente o por preocupación de un familiar, solicite su valoración por dificultades para concentrarse.

En los procesos demenciales la atención no le permite al paciente guardar la información, por lo tanto, la atención comienza a deteriorarse junto con la memoria reciente, y en la medida en que la enfermedad avanza, se vuelve mas distraído y con mayor dificultad para mantener la atención en las actividades que realiza. La capacidad para seleccionar los estímulos adecuados para la realización de cada tarea, se va alterando progresivamente hasta el ensimismamiento en etapas de deterioro avanzado.

En los adultos mayores sanos el ejercicio de la atención tendrá un propósito preventivo, y bastará con pedirles que mantengan su atención de manera voluntaria en las actividades que realizan, en su entorno, en señales simultáneas, que practiquen la lectura, el cálculo, estudien, escuchen música o realicen ejercicios físicos.

Con respecto al cultivo de la atención. La cultura de la atención, aunque marginada de la cultura de la memoria, se asocia estrechamente con ésta, pues, el más frecuente desarrollo de la memoria es proporcional al de la atención. Cultivando la atención, usted cultiva entonces al mismo tiempo, la memoria. Es lo que Montaigne había, desde hace tiempo, remarcado ya al escribir: «La atención es el buril de la memoria».

TIPOS DE ATENCIÓN

Interna

Atender a las sensaciones físicas internas que apareen en el estado de relajación.

Externa

Atender a las señales de circulación durante la conducción.

Voluntaria / activa

Prestar atención a la lección magistral del profesor.

Involuntaria / pasiva

Orientarse hacia un sonido estrepitoso que proviene de fuera del aula inmediatamente después de escucharlo.

Abierta

Girar la cabeza hacia la fuente de ruido de la situación anterior.

Encubierta

Tratar de escuchar la conversación del grupo que tenemos a nuestro lado discretamente (orientamos nuestra atención, pero no resulta observable.

Dividida

Realizar un trabajo en el ordenador, escuchando la radio y esperando a que la secadora acabe su proceso.

Selectiva / focalizada

Atender a una persona que habla en un ambiente ruidoso.

Visual / espacial

Parte de la atención implicada al ver una película.

Auditiva / temporal

Atención implicada en la escucha de la radio.

Global

Grado de arousal/activación en el sujeto recién salido del coma.

Sostenida

El trabajo de un controlador aéreo es un buen ejemplo.

Cómo desarrollar la atención y la memoria, con ejercicios.

LA MEMORIA

Se dice de la memoria que es la ‘capacidad para retener y hacer un uso secundario de una experiencia’.

La memoria dice Jacques Barbizet, nos permite retener nuestra lengua materna y otras lenguas que podamos haber aprendido, mantener nuestros hábitos, nuestras habilidades motoras, nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos, de nuestros seres queridos y odiados, y referirnos a ellos durante nuestra vida. Tipos de memoria:

Memoria sensorial

Esta memoria está relacionada con la llegada de la información a un órgano receptor (el ojo), hasta que el cerebro ha realizado su percepción. Su función operativa es de segundos, la entrada de la información es muy rápida, la persistencia es muy breve, se diría que antes que ocurra otra fijación ya ha desaparecido la anterior; y la evocación depende de la velocidad en que el cerebro procesa la información.

Memoria a corto plazo

Se entiende por esta memoria el recuerdo de información de forma inmediatamente posterior a su presentación o a su recuperación ininterrumpida, por lo que también se la conoce como memoria inmediata. Esta forma de memoria depende totalmente de la capacidad de atención, ya que hay que prestarle mucha a lo que se quiere retener. La capacidad de esta forma de memoria es bastante limitada, (normalmente, entre 6 y 8 elementos de información, que pueden ser imágenes, palabras, cifras etc…)

Un ejemplo seria cuando la utilizamos para memorizar los números premiados de la loto que nos acaban de anunciar, hasta que podemos anotarlos en un papel.

Memoria a largo plazo

La memoria de largo plazo está constituida por todos los conocimientos, experiencias y saberes que se almacenan a lo largo de la vida y resulta fundamental al momento de comprender. Sólo se comprende aquello que puede relacionarse coherentemente con lo que ya se conoce, es decir, con aquello que se tiene en la memoria de largo plazo.

Una de sus características es su capacidad infinita de almacenar información,

No obstante, si se quiere recoger nueva información en la memoria a largo plazo, al realizar el proceso de la lectura, es necesario que ésta pase por la memoria a corto plazo, pretender que esto suceda de otra manera interferiría la comprensión lectora, la memoria a corto término “no es la antesala a largo término, sino la parte que utilizamos de esta última para entender a, y obtener sentido de, una situación común” (Smith, 1995). En otras palabras, la memoria a largo plazo es la fuente de información permanente acerca del mundo, fuente de conocimiento previo acerca del lenguaje y del mundo.

La memoria a largo plazo realiza un proceso de adquisición y organización supeditado a lo que ya se conoce, lo que hace posible la lectura y su comprensión.

Existe alguna relación entre la memoria y la atención. Un determinado acontecimiento puede o no ser analizado o procesado con más detalle, dependiendo de si se atiende a él o no. En efecto, muchos de los denominados problemas de memoria son consecuencia de no prestar atención.

Existen distintos tipos o almacenes de memoria que han sido presentados por algunos estudiosos: la sensorial, la de corto plazo y la de largo plazo. La primera se relaciona con los órganos sensitivos hasta la llegada de la información al cerebro, la segunda, es de capacidad limitada, propuesta para explicar la cabida que tienen las personas para retener y repetir dígitos y sílabas sin sentido. El tiempo durante el cual la información permanece en ella es de unos pocos segundos. Mientras que la memoria de largo plazo es de capacidad y retención indefinida.

LAPSUS COTIDIANOS

¿Es siempre  la memoria la que nos falla?

Hay algunas formas frecuentes de «despistes», que en realidad, no supone un fallo de memoria. Son los lapsus cotidianos. Algunos ejemplos:

Estamos quitando la mesa y sin darnos cuenta ponemos las servilletas dentro de la nevera.

Algunas veces estamos yendo a una estancia de la casa con la intención de hacer algo y, sin saber como, nos hemos puesto a hacer otra cosa distinta.

Cogemos el coche para ir a visitar a un amigo y, de repente, nos damos cuenta que estamos yendo hacia la casa de nuestro/a hijo/a, que para nosotros es una ruta mas familiar.

Ninguna  de estas cosas representa un problema de memoria; son despistes o distracciones y a todos nos puede suceder. Por eso, también les llamamos lapsus  y presentan las siguientes características:

Suelen producirse durante la realización de tareas muy aprendidas y que, en gran medida, son automáticas.

Suelen producirse cuando estamos preocupados o distraídos.

En algunos casos se ven implicadas intrusiones de otras acciones habituales que comparten algunas características con la acción pretendida.

Estos  hábitos intrusivos son más propensos a suceder cuando:

De alguna forma, pretendemos apartarnos de nuestra rutina: por ejemplo, hemos decidido dejar de poner azúcar en el café pero, cuando nos damos cuenta, ya lo hemos puesto.

La situación ha cambiado, exigiendo un cambio en nuestra rutina habitual: por ejemplo, nuestra hermana se ha mudado, pero cuando la vamos a visitar a veces nos dirigimos primero al lugar donde vivía antes.

La situación comparte rasgos con otra situación muy familiar: un ejemplo seria, vamos a subir al coche de un amigo y tratamos de abrir la puerta con la llave de nuestro coche.

No podemos hablar de memoria sin hablar de olvido. Olvidar no es malo. De hecho, es necesario y beneficioso. Imaginemos que recordáramos cada minuto y cada detalle de nuestra existencia. No podríamos soportarlo, ni sería efectivo cuando quisiéramos recuperar solo determinada información. Lo que si nos preocupa, sería olvidar cosas que si consideramos importantes y que si son útiles para nuestro desarrollo cotidiano, y es para estos casos  para los que las estrategias de memorización y recuerdo, así como las ayudas externas, pueden sernos de gran utilidad.

El olvido benigno o lo que nos dificulta el recuerdo

Falta de ejercitación mental.

Falta de atención o desinterés.

Déficits sensoriales.

Problemas en la comprensión.

Ansiedad o depresión.

Altas exigencias o inadecuadas atribuciones.

Algunos ejemplos de olvido benigno

¿Cómo se llamaba…?

¿A por que venía…?

¡Yo no fui, se me olvido…!

¿Dónde lo había dejado…?

¿Qué era lo que tenía que comprar…?

¿Qué numero era…?

¿Tome ya la medicación…?

Perder objetos de uso cotidiano: las llaves, las gafas.

Acciones automáticas: apagar el gas o la luz, cerrar la puerta

Guardar objetos y olvidar donde están: una prenda de vestir, documentos.

Nombres de personas muy conocidas.

Memoria y edad, ayudando a la memoria

Muchas personas mayores tienden a asumir creencias erróneas, como que el declive de la memoria con la edad es inevitable, irreversible y que, de hecho, constituye una parte incontrolable del proceso de envejecimiento o, incluso, una señal de alarma de demencia, llevando a una excesiva preocupación. Las personas jóvenes también pueden tener problemas de memoria, pero suelen atribuirlos a distracción, estrés u otros problemas externos.

El uso de una estrategia de esfuerzo para aprender materiales en una tarea de memoria implica alguna creencia implícita de que la memoria puede ser afectada positivamente por algo que una persona hace.  Encontraron que las personas de edad sentían un menor control sobre su memoria que las jóvenes, y que quienes sintieron menos control mostraron un menor uso espontáneo de estrategias en la realización de la tarea de memoria.

En resumen, los estudios revisados ponen de manifiesto que existe una relación entre la edad, las atribuciones y el rendimiento en memoria. Como hemos visto, las personas mayores tienden a hacer atribuciones a factores incontrolables (como la capacidad) más que a factores controlables (como el esfuerzo o el uso de estrategias).

MEDIDAS PREVENTIVAS

Estimulación  cognitiva: general y específica.

Control de la ansiedad que genera el olvido,  para ello es importante aprender algunas tecnicas de relajación.

Fomentar estilos de vida saludables, (ejercicio fisco, lectura, ejercicio para entrenar la memoria).

Modificar estilos de vida perjudiciales, (sedentarismo, tabaquismo

Detectar y controlar factores de riesgo, (hipertensión arterial, diabetes, depresión…etc.

Buena calidad del poder de la atención.

Motivación.

Potenciar el significado de los sucesos y detalles de nuestras experiencias personales puede ayudar a convertirlos en memorias duraderas.

Tranquilícese y céntrese en las cosas de una en una, tratando de dirigir la atención a aquellas cosas que desea recordar.

Hay que dormir bien, cuando dormimos mal, las capacidades cognitivas son la primeras en verse repercutidas

Organice sus tareas cotidianas: tenga los papeles importantes de gestiones a realizar, como pagos pendientes etc., en lugares visibles en lugar de tenerlos guardados en el cajón.  Adquiera el hábito de escribir notas de recordatorio y trate de establecer rutinas en cosas que hace habitualmente como regar plantas y si añade otra pauta como hacerlo después de comer, lo recordará mejor.


Mejorar la memoria en personas mayores: Variables a tener en cuenta.

Ejercicios de memoria de la Caixa.

Taller de memoria para personas mayores.