#Educación basada en

competencias y aprendizaje personalizado

La educación es un campo propicio a opiniones y puntos de vista de lo más diverso, no siempre acompañados de investigación o reflexión teórica que los sustente. Así, durante décadas hemos visto cambios que han sido más nominales que reales; más cosméticos que de cambio real de modelo.

Un ejemplo claro está en el tema de las competencias y la educación basada en ellas, por no hablar de los objetivos y estándares, por ejemplo. Sobre esto se puede ver mi posición aquí. Para la elaboración de esta entrada me baso en algunos textos de la asociación iNACOL, que goza de gran prestigio y es un referente en la enseñanza online y blended.

DEFINICIÓN

Definiendo la educación basada en competencias

En 2011, un grupo de más 100 profesores y educadores que estaban trabajando sobre el tema llegaron a una definición de trabajo que pone de relieve las siguientes características de lo que es una educación basada en competencias:

Los estudiantes avanzan sobre el dominio demostrado.

Las competencias incluyen objetivos de aprendizaje explícitos, medibles y transferibles que empoderan a los estudiantes.

La evaluación es una experiencia de aprendizaje significativa y positiva para los estudiantes.

Los estudiantes reciben apoyo oportuno y diferenciado según sus necesidades individuales de aprendizaje.

Los resultados de aprendizaje enfatizan las competencias que incluyen la aplicación y la creación de conocimiento, junto con el desarrollo de habilidades y disposiciones importantes.

Los líderes y profesionales en todo el campo, desde la educación infantil hasta el bachillerato, están utilizando los términos: «basado ​​en competencias», «basado ​​en la ejecución», «basado ​​en el dominio» y «basado ​​en el rendimiento», de manera intercambiable en sus propios contextos, sin embargo, iNACOL utiliza el término educación por (o basada en)  competencias.

En la educación por competencias, los estudiantes entienden los objetivos de aprendizaje y «muestran lo que saben» a través de una ejecución que demuestra el nivel de competencia y les permite avanzar al siguiente objetivo de aprendizaje.

En «Dos caras de la misma moneda», Scott Marion explica la importancia del trabajo de los alumnos y la evidencia del aprendizaje:

«Las evaluaciones utilizadas para evaluar el grado en que los alumnos han alcanzado los objetivos de aprendizaje deben ser de alta calidad; es decir, deben diseñarse para proporcionar evidencia creíble de lo bien que los estudiantes han dominado el objetivo de aprendizaje previsto. Primero, los objetivos de aprendizaje ricos es poco probable que se midan bien con una sola evaluación. Se requerirán múltiples evaluaciones, y argumentamos que una evaluación de desempeño u otra evaluación auténtica, debe ser parte del sistema de evaluación diseñado para evaluar la meta de aprendizaje».

El desarrollo de la capacidad de los educadores y los juicios profesionales bien calibrados sobre evaluaciones de desempeño, son características de un sistema de educación por competencias de alta calidad.

«Si un estudiante no demuestra una competencia adecuada para avanzar, entonces debe recibir apoyo e intervenciones que le ayuden a satisfacer sus necesidades individuales de aprendizaje, y llenen los vacíos en sus conocimientos y habilidades. Al diseñar el sistema en torno a lo que los estudiantes deben aprender, en lugar de cuánto tiempo pasan en la escuela, los educadores están avanzando hacia experiencias de aprendizaje poderosas y personalizadas, maximizando el potencial de cada estudiante».

En los sistemas de educación por competencias, los estudiantes pueden tener múltiples vías para adquirir las mismas. El aprendizaje puede ocurrir tanto formal como informalmente, permitiendo a los estudiantes demostrar competencia en una amplia variedad de formas mediante el aprendizaje del contenido a través de diferentes modalidades, experiencias y métodos, dentro y fuera de las paredes de la escuela y en sus comunidades.

Se establecen los mismos estándares altos para que todos los estudiantes mantengan el rigor, pero tienen mayor voz y capacidad de elección en cuanto a cómo, dónde, cuándo y qué están aprendiendo para lograr la competencia, y ello alineado con los estándares y el modo de demostrar el dominio a través de un desempeño dado.

PERSONALIZACIÓN

La educación basada en competencias

conduce a la personalización

Para ser claros, la personalización no es igual a la educación por competencias. Son términos relacionados y, a menudo, erróneamente, se usan indistintamente. Un sistema de educación por competencias permite el aprendizaje personalizado al abrir el sistema para permitir múltiples vías para demostrar lo que un estudiante sabe y puede hacer.

Para satisfacer las necesidades de cada estudiante, nos esforzamos por llevar el sistema hacia modelos de aprendizaje personalizados centrados en el estudiante. El concepto de personalización es el objetivo general del modelo de instrucción. La personalización se puede realizar a través de modalidades de aprendizaje combinadas de alta calidad, pero estos modelos deben basarse en la competencia y requieren que los alumnos demuestren dominio de manera significativa.

Utilizando los cinco elementos de la definición de arriba, se puede establecer una tabla que señale la correspondencia entre el aprendizaje por competencias y el aprendizaje personalizado

RETANDO AL SISTEMA TRADICIONAL

La educación basada en competencias

reta al sistema tradicional

Cuando pensamos en el «sistema basado en el tiempo» tradicional, los estudiantes experimentan cantidades variables de aprendizaje en cantidades de tiempo fijas, lo que genera estudiantes con diferentes niveles de «brechas» en su aprendizaje a medida que avanzan de un grado a otro. Por ejemplo, en un sistema basado en el tiempo, incluso un promedio de «B» en un curso asume que el estudiante puede estar perdiendo entre el 15-20% del conocimiento del contenido. Los estudiantes pasan con «C» y «D», sin estar preparados para el próximo curso.

Cuando falta este conocimiento fundamental, los estudiantes no están preparados para el siguiente nivel y el sistema los está preparando para el fracaso.

El sistema actual permite a los estudiantes pasar al siguiente nivel con lagunas de aprendizaje previas, y no proporciona apoyo para asegurar el dominio antes de pasar a la siguiente lección o tema, lo que crea clases con un currículo único para todos, a pesar que existen estudiantes con necesidades diversas.

Ya se comprende quiénes son los más perjudicados con este sistema: los que se apartan significativamente de la media, ya sea por abajo (generalmente atendidos con alguna medida de compensación), o por arriba, los más capaces.

La educación por competencias desafía este aspecto clave de la política ordinaria: del tiempo frente al pupitre, asignándole crédito según la cantidad de tiempo que un estudiante está en un asiento para cada curso, independientemente de lo que haya aprendido.

En cambio, si el aprendizaje se basara en estudiantes que demostraran el dominio de las competencias, con políticas de calidad, responsabilidad y evaluación del aprendizaje, estos podrían adquirir conocimientos tanto en entornos formales como informales y demostrar el conocimiento para obtener créditos en las escuelas.

La educación por competencias proporciona los fundamentos para transformar y abrir en cualquier momento, en cualquier lugar, lo que permitirá el aprendizaje personalizado de manera poderosa.

La educación basada en competencias es el fundamento necesario para promover enfoques personalizados de aprendizaje, tanto desde la política como desde la práctica educativas, para proporcionar un aprendizaje personalizado flexible y de alta calidad para todos los estudiantes. La educación basada en competencias requiere rediseñar el entorno de aprendizaje de modo que fallar no sea una opción.

Todo un reto para hacer que el modelo cambie, más allá de nominalismos estériles. ¡Una gran oportunidad!

Pero para que ello sea posible es preciso que los profesores se formen y mejoren su didáctica, sus competencias profesionales docentes, y digitales también. En ello estamos.

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Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011). He sido profesor de la Universidad de Navarra durante 36 años (1979-2015). Mi carrera investigadora en el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad me ha llevado a ser Consultant Editor de algunas de las revistas extranjeras más prestigiosas de este ámbito entre las que destacan: High Ability Studies, Education Today, Talent Development and Excellence, Sobredotaçao, Gifted and Talented International, Abilities and giftedness; así como de algunas de las españolas más reconocidas como la Revista Española de Pedagogía, Estudios sobre Educación, RELIEVE, Bordón, Educación XXI o Revista de Educación. Soy miembro de Sociedades Científicas como: International Association for Talent Development and Excellence European Council for High Ability World Council for Gifted and Talented Children National Association for Gifted Children (EE.UU) Sociedad Española de Pedagogía He publicado más de 150 trabajos de investigación en revistas españolas y extranjeras y soy autor y coautor de 30 libros y capítulos de libros, varios de ellos dedicados a la alta capacidad y el desarrollo del talento, así como a la evaluación de Sistemas Educativos.