El crecimiento exponencial del conocimiento es un problema cuantitativo que está determinando las líneas de desarrollo de la Red en la actualidad y en el futuro próximo. Conectado con la cantidad hay un problema sobre la calidad del conocimiento: la rapidez y aceleración en su producción y difusión, plantea un desafío que todo sistema educativo debe resolver. No hacerlo, implicará su mediocridad estructural.

Desde INED21 queremos aportar dos soluciones realistas y viables, para que nuestros currículos estén actualizados constantemente. Estas soluciones están validadas por sistemas de calidad educativa como Singapur, uno de los más eficientes del mundo en las evaluaciones internacionales, otras son consecuencia del análisis contextualizado que sigue nuestro realismo educativo.

Primera propuesta: la creación de un cómite de expertos por materias que actualice cada 4 años el currículo oficial, adaptándolo a las últimas aportaciones e investigaciones contrastadas de cada disciplina. Este comité debe ser plural, una pluralidad que refleje diferentes líneas y perspectivas: universidad, investigación, educación primaria/secundaria y formación profesional. Singapur con uno de los mejores resultados en la evaluación TIMMS, lo hace cada tres años: los resultados son evidentes.

Segunda propuesta: la obligación de una formación periódica curricular y metodológica del profesorado y su posterior evaluación, en coherencia con esa actualización del conocimiento. De nada valen los sistemas de renovación, si la implementación no se hace debidamente. Implementación metodológica y curricular: ambas son inseparables. Una consecuencia de cualquier sistema de evaluación: un profesorado capacitado debe ser recompensado económicamente y profesionalmente en su misma medida. La excelencia no es puro voluntarismo, es consecuencia de una política educativa inteligente que sabe motivar y reconocer su capital humano.

Dos medidas que pueden ayudar a solucionar el problema de la aceleración del conocimiento. ¿Cómo? Exigencia y excelencia, con su reconocimiento proporcional. Sabemos que estas medidas deben estar integradas en un nuevo diseño educativo. Hoy solo queríamos abordar el problema de la calidad del conocimiento. No hacerlo condena a un país y su sistema educativo a no formar y estar compitiendo en esa sociedad del conocimiento global. Una política educativa adecuada es la mejor política económica a largo plazo: realismo educativo y realismo económico.