¿Cómo elegir

las lecturas en el aula?

IMPONER

Cada año los profes de Lengua y Literatura nos enfrentamos a los mismos desafíos y las mismas preguntas a la hora de elegir las lecturas que «imponemos» a nuestro alumnado en las clases.

Vaya por delate que la palabra «imponer» ya me resulta un poco chocante, pero las programaciones están constantemente recordándonos que debemos cubrir un programa donde deben tener cabida la lectura de los clásicos y de cierto tipo de literatura apegada al canon literario que no podemos obviar.

Pero al mismo tiempo a los profesores de literatura se nos exige que inculquemos en nuestro alumnado la pasión, el amor por la lectura… y es en este ámbito donde encontramos grandes adversidades.

Entonces es cuando surgen los grandes problemas y las preguntas que nos hacemos los docentes de literatura día tras día:

¿Quiénes y cómo se eligen los textos que el alumnado lee en clase?

¿Cómo se abordan los autores clásicos?

¿Cómo se enseña la literatura en una época ganada por las pantallas y donde la palabra escrita parece que ha pasado a mejor vida?…

ATRAER LA ATENCIÓN

Seguramente no daremos respuesta en esta reflexión a las cuestiones anteriormente planteadas, pero lo que sí podemos hacer es reflexionar sobre las lecturas que en ciertos cursos debemos «plantear» (quizá esta palabra sería más adecuada que «imponer») para atraer la atención del alumnado.

Resulta del todo utópico pensar que podemos tratar de que desaparezca la lectura de los clásicos en un aula de 3º de ESO, ya que, por atender al currículum de la asignatura, estamos obligados a ello; pero los docentes tenemos que atender a una nueva demanda de los lectores más jóvenes que ven en otras publicaciones contenidos y temas más cercanos a sus vidas y a sus intereses.

Y el mejor ejemplo de  este interés por otro tipo de literatura lo vemos en el crecimiento que ha tenido en los últimos años el mercado editorial destinado al público joven.

RECOPILADORES DE TEXTOS

Este tipo de publicaciones en alza quizá estén más cerca de la vida cotidiana del alumnado adolescente. Tratan temas que incluyen la separación de los padres, protagonistas «freaks» cada vez más alejados del estereotipo clásico del héroe o la heroína, historias donde la tecnología es un personaje más y finales no siempre felices, que son algunas de las piezas que conforman el cada vez más rico, cambiante y multifacético rompecabezas de la nueva literatura juvenil, una expresión que, reconocen autores y confirman los propios editores.

Pero, aún sabiendo del interés de gran parte del público joven hacia este tipo de lecturas, los docentes tenemos que tratar de inculcar también el gusto y el amor por la literatura clásica, acercando poco a poco los textos que puedan ser más interesantes para el tipo de lector que nos encontramos en las aulas.

De ahí que resulte fundamental la elección de los textos. Convertirnos en buenos «antólogos», en buenos recopiladores de textos, es la mejor forma de cubrir en primer lugar lo que nos exige el currículum y en segundo lugar buscar los centros de interés y elegir los textos más adecuados que despierten en el alumnado ese amor por la lectura que tanto se nos demanda.

En este punto medio creo que radica el éxito de que las lecturas que elijamos para nuestras clases sean atractivas para el alumnado y consigan de alguna manera acercarse a lo que el currículum nos exige.