Querido profe,

Aunque en ocasiones no lo parezca, ¡quiero disfrutar aprendiendo! ¿Dónde está escrito que aprender tenga que ser aburrido, mecánico, repetitivo? Emocióname, rétame, provócame. Deja que pruebe, que investigue, que compare, que manipule cosas, que pueda crear algo útil. Deja que me equivoque y que aprenda de ello.

No castigues mis errores,

mejor si me enseñar a levantarme cuando me caigo

No me lo des todo hecho, no me lo pongas fácil porque no me haces ningún favor, no me beneficia en nada. Permíteme que sea meticuloso y perseverante en todo lo que hago, eso fortalecerá mi autoestima. Solo así aprenderé a aprender a lo largo de toda mi vida y no tendré miedo a enfrentarme a los cambios, a los retos que, sin duda, me planteará el futuro.

Estimado profesor, me encantaría que me enseñaras a hacer preguntas, que no te limitaras a transmitirme respuestas preconcebidas. No pongas freno a mi curiosidad, pues es la mejor herramienta que tengo para prepararme para cumplir todos mis sueños y lograr mis objetivos en la vida. La curiosidad es el combustible que me da energía para hacer cosas.

Necesito que me enseñes matemáticas, ciencias, lengua, idiomas, dibujo, música… pero también robótica, educación emocional, creatividad, iniciativa emprendedora… y, en general, todo aquello que me permita solucionar problemas y tomar decisiones.

Me gustaría que me lo enseñaras todo al mismo tiempo, haciendo proyectos que engloben estos contenidos y que lo hicieras sin la limitación de tener que respetar un horario rígido. Sería muy feliz si flexibilizaras los horarios de clase.

Me encantaría que me enseñaras a

hacer preguntas

Profe, muéstrame cómo puede ser de interesante, motivador, e incluso hermoso, solucionar un problema. Hazme ver que, aunque el conocimiento es válido por sí mismo, puedo utilizarlo para hacer cosas concretas que me ayuden a vivir mejor.

Evalúame con algo más que un examen. Si lo reduces a una prueba de este tipo, mi trabajo en la escuela se limita a memorizar contenidos sin retenerlos, entenderlos y asimilarlos. Valórame por todo lo que hago (incluso por lo que no hago), por cómo lo hago y por qué lo hago. Enséñame a comunicarme, a expresar correctamente mis ideas, mis opiniones, a explicar mis conocimientos, a debatir con los demás con firmeza para defender mis ideas pero con respeto.

Antes de despedirme, me gustaría decirte que no necesito que me impongas disciplina de forma autoritaria, no necesito que me castigues. Tú eres mi mejor modelo, enséñame con el ejemplo. Mejor muéstrame cómo ser responsable, respetuoso, solidario, colaborador.

Profe, espero que tengas en cuenta mis palabras y que entiendas la admiración y el respeto que te tengo. Gracias por tu generosidad al educarme y formarme para que tenga una vida mejor.

Abrazos,