Burocracia Educativa, un sistema de control del que los docentes NO podemos escapar

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Docentes funcionarios de oficinas, pero… ¿eso es calidad educativa? Lo que sucede en las escuelas en cuanto a la gestión educativa es una tarea planeada por los dioses del olimpo en un juego macabro de ajedrez.

¡No soy oficinista de la educación! La burocracia educativa es un símbolo de ineficiencia a la larga y es obligación del trabajo del docente de aula.

Mas de 20 años de antigüedad, y tanto papeleo no mejoró la educación.

La Burocracia Educativa asfixia nuestro trabajo en las escuelas

¿Qué es indispensable tener en el aula y en la escuela? Hay que dejar actas de todo lo que sucede. Estas prácticas conforman parte de una actitud defensiva porque nos van a joder, leyes, documentos oficiales de todo tipo, permisos, justificaciones, fichas, más fichas y otras fichas por si hay una salida educativa.

Nos tenemos que dedicar todo el día a recabar papeles que justifiquen cada paso que damos, parte del combo del estrés diario.

burocracia educativa

El sistema educativo argentino se caracteriza por una obligada conexión entre su estructura burocrática y la función de enseñanza-aprendizaje, obvio que la primera se lleva el 75% de nuestra actividad. ¿Tanta burocracia hace a la carencia de un proyecto educativo nacional?

  • No me puedo resistir a no hacer o firmar tantos papeles.
  • Lo tengo que hacer.
  • No puedo huir, porque es un sistema de control del cual no se puede escapar.

El salón de clases debería ser el ámbito ideal de estudio, convivencia y saberes, puro idealismo. La norma existe para su cumplimiento, pero –a veces– este cumplimiento se vuelve como algo puramente burocrático y estéril.

Los docentes de aula ¿cuántas horas a la semana empleamos para “hacer” papeles? ¿cuál es la utilidad de estos papeles? ¿quién los lee después? ¿de verdad se leen todos? Solo escucho ciertas palabras de los directivos a cada proteste mío:

“Es para resguardarte vos, por si viene el padre a quejarse”.

“Viste, los chicos se olvidan”.

“Para que la inspectora vea cómo vamos”…

Lo único claro es la triplicidad de los trámites de las comunicaciones requeridas, si en cada mensaje o papel que firmamos se lograra una educación de calidad educativa seríamos los primeros del mundo.

La burocracia educativa es un perverso sistema en la calidad educativa. El papeleo que generamos y se nos solicita solo sirve para apilarse, hoja tras hoja, sin ser revisado jamás. Esto es una aseveración con conocimiento de causa, porque año a año «surgen» estos papeles para qeu los docentes tengamos que hacerlos nuevamente:

Cambiándoles algunas palabras por otros sinónimos; no sirven para mejorar la calidad educativa y, más bien, son una excusa para decir estamos –o que ChatGPT está–  haciendo algo.

La realidad en el aula

Aula con 34 alumnos:

  • Dictas una comunicación.
  • Firmas las 34 libretas.
  • Si uno no la trae, se firma otro cuaderno avisando de que fulanito no trajo esa libreta.
  • Luego, el preceptor avisa por cadena de correo-e a los padres (que muy pocos leen).
  • El preceptor recuerda a los alumnos –por grupo de wasspap– que el docente dejó un mensaje.
  • Cuando llegas a tu casa, si el colegio tiene plataforma (como uno en que trabajo) se vuelve a enviar ese mensaje dictado por la plataforma susodicha (con 11 cursos, así es siempre).

burocracia educativa

Existe un mundo desconocido bajo el sistema educativo  del que poco se sabe y que atañe a toda la comunidad educativa en su conjunto.

Este exceso de papeles, formularios, planillas, trámites, actas, documentos, comunicados, notificaciones, memorándums, son –todos ellos– escalones múltiples que dificultan la toma de decisiones en un sistema perversamente burocrático.

Es  una obligada rendición de cuentas del docente y termina imposibilitando dedicar tiempo a asuntos más productivos; como, por ejemplo, dar clases, preparar esas clases, poder estudiar, etc.

La mejor definición de “burocracia educativa” es aquella que trata sobre una forma de pensar y actuar en la que los procedimientos son más importantes que los objetivos en sí.

La Administración educativa debería simplificar este trabajo, en la escuela moderna actual de Argentina, la instrucción formal del aula viene siendo planeada y desarrollanda por personas que se encuentran lejos de la clase real.

Sugerencia: los docentes de aula debemos exigir que no haya una monstruosa jerga legal y firma de papeles. Dado que, a la larga, esto impide una comunicación eficiente.

Es preciso que las direcciones de escuelas, ministerios que dictaminan mensajes educativos se dirijan a la escuela en términos sencillos para que sus circulares y actos administrativos se entiendan claramente; y se realicen en varios pasos menos. Si la burocracia educativa es descorazonadora y desmotivante para cualquier docente.

Los docentes no nos olvidemos de ser también… ¡docentes!

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