Nadie puede poner en duda que el bilingüismo puede aportar a los colegios un plus muy importante de calidad y excelencia. Enseñar y aprender en inglés posiblemente sea imprescindible en un futuro a corto, medio y largo plazo, tanto para los alumnos como para los docentes. En un mundo globalizado dominar una lengua extranjera con tanta soltura como la materna parece ya indispensable.

Ya desde algunas comunidades autónomas han comenzado distintas iniciativas para implantar el bilingüismo en las aulas. Pero, ¿de qué forma?

Conozco centros que son bilingües o al menos van con el cartelito de bilingüismo. Y resulta que en éstos, hay que sortear qué alumnos y qué líneas de qué curso son los afortunados en los que se implantará el inglés en las aulas. La diferenciación, segregación o discriminación parece cuestión de suerte. Una pena.

Antes de tomar determinadas decisiones como por ejemplo la implantación de la enseñanza en inglés, habría que reflexionar si nuestro sistema educativo está preparado y tiene las bases para desarrollar proyectos de tanto calado.

En educación siempre se recuerda  y aconseja la necesidad que tienen los alumnos de ir paso a paso, pues esa puede ser la mejor manera para asentar determinados aprendizajes. Es difícil, por no decir imposible, resolver una raíz cuadrada sin saber sumar o multiplicar. Y harto complicado es comprender y analizar un texto de Kant, si antes no has leído lo suficiente como para desarrollar una comprensión lectora que te permita enfrentarte a tal desafío. Con la implantación del bilingüismo en las escuelas creo que pasa lo mismo.

No hace falta leerse ningún informe PISA ni que venga ningún directivo de la OCDE para decirnos que la educación en España no está obteniendo unos resultados mínimamente satisfactorios. Esa persona que está en clase, que comparte con otros compañeros y conoce distintos colegios sabe de sobra el problema y la generalización del mismo. ¿Causas? muchas. Por ello, si no llegamos a un aprobado mínimo en nuestro sistema de educación, ¿cómo pretendemos alcanzar la excelencia con el bilingüismo? ¿Magia?

Pero mi reflexión va más allá. ¿Para qué y cómo queremos implantar el inglés en las aulas? Porque si vamos a aprender y enseñar en inglés igual que lo hacemos en castellano con las mismas metodologías, mismo sistema de evaluación, la misma carencia de recursos y mismos errores…no vaticino una implantación que de unos resultados positivos.

Que haya algunos (pocos) colegios que por sus buenos resultados pueda permitirse el bilingüismo, pretendiendo llegar a la excelencia porque ya obtienen resultados de calidad, pues adelante. Pero que muchos colegios, pretendan lo mismo sin cumplir primero unos niveles mínimos… no lo entiendo. Aparentar mucho para luego quedarse todo en la fachada.

¿Es bueno el bilingüismo?, pues sí, mucho. Pero no creo que estemos preparados para correr si aún tenemos dificultades para andar y no sabemos (o no podemos) arreglarlo.

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  • José Luis Lomas

    Muy acertada, Alejandro, tu reflexión… Me pregunto si todos los profesores superaríamos un B2 en español (?) 😉

  • anonimo

    Estoy totalmente de acuerdo con la reflexión. A veces es ridículo el nível de algunos profesores que imparten clases en inglés (o bien es ridículo su nivel de inglés o bien el de la materia que enseñan)

    Pero, si lo miramos desde el punto de vista del alumno…¿Y qué hay de la educacion en Catalan?

    Muchos alumnos tienen su primer contacto con dicho idioma cuando empiezan la educación – igual que sucede con el Inglés en muchas escuelas.

    Aplicando el mismo criterio, ¿Tiene sentido pedir que dichos alumnos corran (en un idioma extraño) antes de saber andar (en el suyo propio)?