O cómo podemos aprovechar la magnificencia de

“las afueras” en el aula

En este mundo sin barreras y sin obstáculos para la información, el CONOCIMIENTO, paradójicamente, no goza de uno de sus mejores momentos…  

Como consecuencia de la hiperconexión que vivimos podemos asistir a un auténtico aluvión de información,  sin que apenas cale en las capas freáticas del conocimiento, del aprendizaje sólido que se extiende y acompaña a las personas a lo largo del tiempo. 

Recuerden que la VIDA no puede entenderse sin ese conocimiento bien cimentado que nos acompaña en nuestro día a día y nos ayuda a sobrevivir, de forma digna, en esta complicada red; se trata de las siempre citadas funciones ejecutivas, tan imprescindibles para nuestro desempeño docente. Recuerden también que todas las personas, citando a Vygotsky, tenemos un bagaje cultural propio, con suficiente entidad para defendernos en el mundo.

A UN SOLO CLIC

De la mano de la Universidad de Harvard, y gracias a los  muchos cauces de difusión que ésta tiene a día de hoy para los docentes de todo el mundo, quiero compartir en este artículo una reflexión sobre las enormes posibilidades que las afueraspueden tener en nuestra aula; de ahí la reflexión inicial: existe una cantidad ingente de información que apenas si trasciende en el aula, que apenas si permite que la experiencia vital de una fuerza brutal se adentre en el aula. 

Enlazando con la introducción:

Harvard está a un solo clic de nuestra aula 

El que esto suscribe anda muy conectado al mundo de la red —¿se puede vivir de otra manera hoy en día?— y se encuentra con joyas que no puede evitar compartir con sus amables lectores. En este sentido, hoy vengo a recomendarles dos cauces para encontrar información realmente valiosa para todo/a docente:

1

Por un lado, recomiendo la propia cuenta de Harvard en Médium (de paso, conocemos la red en la que las prisas no son la moneda habitualCasi nada como valor añadido en los tiempos de locura que transitamos).

2

Por otro lado, tenemos esta fuente, también de Harvarden la que habitualmente podemos seguir la pista a muchos de sus planteamientos en torno a educación.

Obviamente, recomiendo muy vivamente seguir estas dos fuentes porque pueden ampliar de forma muy considerable nuestros horizontes como docentes del siglo XXI.

MÁS ALLÁ DEL SEMPITERNO LIBRO

Volviendo a las afueras, el leitmotiv de este artículo es centrarnos en las enormes posibilidades que tanto las personas, como los espacios que tenemos en las afueras de nuestra aula, nos pueden brindar para que este espacio se vea trascendido y para que podamos incorporar en la vida de la misma más presencia de la educación pensada por y para la vida adulta.

Richard Gerver, en su muy recomendable libro Crear hoy la escuela de mañana, siempre aduce como pilar del cambio en su centro, la presencia cotidiana de expertos en sus aulas, así como el empleo de espacios diversos como espacios de aprendizaje. 

En este sentido, planteamos la consideración de éste y este artículo para que podamos repensar cómo  incorporar más protagonistas en el aula, más allá del sempiterno libro, de la muy desfasada explicación magistral del profe o de la repetición mecánica de ejercicios de rellenar huecos, entre otras.

Todas las personas tenemos un bagaje cultural propio,

con suficiente entidad para defendernos en el mundo

Además, también podemos emplear como moneda frecuente espacios alternativos en el centro, como la biblioteca, la pista de deportes, otras aulas que anden algo infrautilizadas, los pasillos –esos grandes abandonados–, etcétera. Recomiendo, muy vivamente, la lectura pausada y crítica de los dos artículos previamente citados.

En definitiva, se trata de emplear lo que hay fuera de nuestras cuatro paredes habituales y repensar, siguiendo a Sternberg en sus seis aes del trabajo por proyectos, los elementos de entrada y de salida en nuestras aulas, qué expertos se adentran en la misma y qué nuevos espacios invadimospara dotar a nuestra enseñanza de horizontes más suculentos y feraces.

TRASCENDER LAS PUERTAS

En este punto, no podemos obviar la posibilidad de que las familias también participen en nuestras dinámicas de aula, bien como expertos que pueden ilustrar, bien como acompañantes de los procesos de aula, como sucede en los grupos cooperativos-interactivos. 

Desde esta limpia y prístina atalaya aspiramos a que todo lo expuesto no sea un brindis al sol; aspiramos a que trascender las puertas y los muros de las aulas sea posible, en todos los sentidos: en lo que refiere a las personas y en lo que refiere a los espacios y a los diversos contextos en los que el profesorado diseña el proceso de aprendizaje de su alumnado.

Buen provecho en ello: hay toda una red cercana al aula que pude colarse en ella para entretejer sólidos aprendizajes que van a perdurar, con seguridad, en la VIDA de nuestro alumnado; que van, en definitiva, a ampliar su bagaje cultural —de nuevo la referencia vygotskyana— para ser ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, en un futuro edificado con sólidos cimientos desde la vida de los centros escolares. 

Para cualquier tipo de sugerencia, consejo o duda, recuerdo a los amables lectores que por aquí estamos; que…

En estos tiempos de red de redes, debemos vigilar el karma

y, por ende, compartir

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POST ANTERIOREL ORO NO VALE NADA
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Si tuviera que hacer un telegrama de mi vida, usaría algo por el estilo a necesito encontrarme conmigo a través de la escritura, la creatividad fotográfica y el deporte para darme a mi familia numerosa, a los/as demás a través de uno de los cimientos más sólidos de mi vida, mi vocación y desempeño como profesor.
Licenciado en Humanidades: profesor bilingüe de Geografía e Historia en un centro público.
En la actualidad, soy asesor de formación en la red andaluza, y participo en el Máster de Secundaria.