Aprender a convivir y cohabitar en la escuela

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Aprender a convivir, ¿en pleno siglo XXI? Los individuos viven en sociedad. Esto significa que una persona no vive aislada, sino en relación con otros dentro de una comunidad establecida.

Si seguimos las definiciones propuestas por la Real Academia Española, podemos decir que de lo anterior se desprenden aspectos que encontramos en nuestra vida cotidiana:

  • El vivir en sociedad lleva a que entre los individuos se generen comunidades:  pueblos, familias e incluso, grupos de amigos. Así, por ejemplo el formar parte de un pueblo nos permite compartir costumbres y tradiciones con aquellos que viven en nuestra región, o también cuando cumplimos años, lo festejemos en familia y con amigos.
  • El vivir en sociedad también lleva a que los individuos colaboren entre sí, para el cumplimiento de las necesidades diarias. Podemos pensar en algunos ejemplos cotidianos: el arquitecto construye edificios; el barrendero limpia las calles; el maestro educa; el zapatero arregla nuestro calzado… Roles que, con el paso, del tiempo son susceptibles de cambio –según las necesidades de la comunidad y del propio individuo–.

La convivencia escolar permite el desarrollo integral de nuestro alumno en su proceso de integración a la vida social, en la participación responsable en la vida ciudadana.

La convivencia escolar trabaja en la generación de climas escolares constructivos.

Aprender a convivir

Aprender a convivir

La construcción social de sentido que constituye el discurso educativo actual se halla conformada por un conglomerado de enunciados que –en la práctica– no alcanzan a vencer las representaciones que el conjunto tiene y quiere.

En suma: resulta mucho más vinculante la inercia de las prácticas sociales grupales que cualquier posición crítica, aún valorizada como superadora.

Convivencia y respeto mutuo son expresiones sinónimas. La riqueza de saber convivir es que nos encontramos con personas diferentes, tanto en sexo como en edad, cultura o condición social.

La convivencia en el ámbito escolar nos previene de la violencia en contra del que piensa distinto, del que no es igual a mí fuera de mi ámbito familiar, es una herramienta básica contra el acoso o el bullying.

La escuela es la institución responsable del proceso de socialización secundaria del hombre. Así entendida, la escuela responde socialmente a dos fines concretos:

  • Por un lado, se encarga de transmitir la herencia cultural de la humanidad.
  • Por otro, debe preparar al individuo para su desempeño en el mundo actual y futuro de cada comunidad.

La escuela se propone recorrer los logros conseguidos por generaciones anteriores para transmitirlos a las nuevas.

La escuela para algunos se representa como un espacio de esfuerzos y no solo como lugar de diversión.

Pero en la escuela aprendemos a manejar la ira, la empatía, la toma de perspectiva, la generación creativa de opciones antes los desafíos que nos tocan vivir.

Cohabitar en la escuela

La escuela hoy se tiene que reformular, la escuela tiene que integrar diversión, soluciones a los problemas que se dan en nuestras aulas, pero, sobre todo, no se debe dejar del lado el fin de la escuela que es educar y esto es educar para convivir con el otro, con mi próximo.

Una buena convivencia es la base de las interrelaciones personales y eso se debe dar en nuestras escuelas.

La escuela tiene la misión de preparar a las generaciones futuras en un mundo real, en donde los egresados sean personas críticas y libres de poder decidir.

La vida cotidiana escolar es predominantemente experiencia de acción.

Siempre la educación fue un instrumento político y manejado en forma político partidario y, en los últimos años, se la consideró un gasto público –particularmente, Yo no ahorro en educación– no he desconociendo la inversión que se hace para tener ciudadanos capaces de convivir en el consenso y disenso de ideas, en eso debe radicar la riqueza de nuestras sociedades

Los niños observan a sus padres y “heredan” de éstos la manera de responder frente a la frustración, éxitos o a las dificultades.

Es en la vida cotidiana escolar donde los sujetos producen y reproducen su vida en una doble relación: con la naturaleza y con los otros sujetos.

Pichón Rivier define al sujeto como emergente configurado en un sistema vincular a partir del interjuego fundante en necesidad y satisfacción, interjuego que remite a su vez a una dialéctica íntersubjetiva.

La cuestión de la violencia en la escuela ha tomado un papel prioritario en nuestras escuelas, ellas son la caja de resonancia de la sociedad nuestra sociedad es cada vez más violenta.

La convivencia escolar se refiere a la interrelación que se da entre docentes, alumnos, directivos, auxiliares, padres y apoderados de cada establecimiento educacional, no puede faltar ninguno de ellos.

Es una construcción colectiva y, por lo tanto, es responsabilidad de todos. La actividad de convivir incluye el establecimiento de normas, no solo enfatizando el respeto y la tolerancia a lo diferente, sino a lo que nos une, este conlleva esfuerzo, responsabilidades de todos, no solo de los adultos.

Luego de escribir este texto me queda la duda La convivencia escolar, ¿forma parte de la formación docente?


Biografía utilizada para esta nota

Skliar,C.(2008): La pretención de la diversidad o la diversidad pretenciosa. Monográfico

Tenti Fanfani, E.(2008): “Preguntas sobre el secundario para todas y todos”. Artículo en El Monitor de la Educación N° 19, 5° Época. Diciembre de 2008.

UNICEF (2005): “Educación de calidad para nuestros hijos. Guía de apoyo para directoras y directores”. Disponible en: www.unicef.cl. A la que puedes acceder desde aquí.


N. del E.: En relación con esta nota, puede ser de tu interés el contenido del siguiente vídeo sobre Aprender a convivir. Un diálogo entre docentes que arroja luz sobre esta materia. Un lujo.

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