UNA ANÉCDOTA

Explica Manuel Fernández Álvarez en su biografía Carlos V. El césar y el hombre, una anécdota que no tiene desperdicio. La cuento de memoria.

Durante una partida de caza el emperador se puso a perseguir un ciervo. Cobrada la pieza se dio cuenta de que se había perdido y no hallaba a su comitiva. Anduvo rondando por los bosques y los caminos con el venado a cuestas hasta que encontró a un viejo aldeano que iba sobre su mula.

El joven rey llamó al villano demandándole que le acomodara el ciervo en su montura y le orientase. Pero no se identificó dando demasiadas cosas por supuestas. El anciano, hombre de avanzada edad, le increpó diciéndole que desde cuándo un viejo como él tenía que ceder montura a un joven en la flor de la vida que podía llevar perfectamente la caza encima.

Carlos debió sonreír para sus adentros y no se reveló para seguir el juego. Le preguntó al viejo qué le parecía cómo estaba el país. Él le dijo que había visto gobernar cinco reyes y que el peor de todos era el actual.

Un rey que venía de fuera y no se ocupaba en nada

de los problemas de dentro

Que era un petimetre con pájaros en la cabeza que sólo estaba por glorias de romance y que, pese a la plata que venía de América, aún necesitaba más y sangraba a los labradores como él. Carlos no dijo nada.

La franqueza ingenua siempre hace gracia

Cuando estás seguro de tu misión en la vida, siempre se tolera alguna reprimenda indirecta que añada algo a lo que tú sabes y los demás, no. El labrador le puso en camino y encontraron a la gente de la comitiva que andaba buscándole como loca. El emperador debió mandar que se recompensase al aldeano sin que llegara a saber con quién había departido.

EN NOMBRE DE DEMASIADOS

Todos los actores de la Historia aceptan alguna opinión sobre su manera de representar el papel, sabiendo que la decisión final es sólo de ellos. Un papel que juegan en nombre de demasiados.

Algo parecido vemos en la biografía de Stalin. Su hija Svetlana oía hablar de Stalin y sabía que era su padre, pero le parecían personajes distintos. Jósif le contaba que Stalin (hombre de acero) no era una persona, sino un papel en la vida. Era un personaje muy necesario en la actual situación de Rusia y alguien debía representarlo.

Él lo hacía sacrificándose, pero nadie era Stalin en realidad, ni siquiera él. Ser Iósif Vissariónovich le permitía ser tierno con su hija, pero encarnar a Stalin le permitía no tener piedad en un mundo descarnado. Así lo veía él. Su mujer se suicidó y la hija escapó cuando tuvo edad.

El país hizo su revolución industrial

a costa de millones de muertes

Hoy día son grandes economistas, empresarios, banqueros, políticos de partido y ejecutivos de las burocracias mundiales quienes actúan «por el bien» de todos. Ellos «saben» cómo es el mundo y qué nos es dado esperar en él. Ellos diseñan los «proyectos de la Humanidad». Los demás aportaremos detalles y guindas a sus proyectos y sólo con extrema fortaleza y tenacidad alguien logrará sacar adelante uno que no esté previsto.

Yo creo que educamos para remediar ese tipo de cosas. Para que los actores imprevistos salten en todas partes. Cuantos más actores maticen «una visión» más exacta será. No podemos dejar la visión del mundo sólo en manos de unos pocos «visionarios», tal vez los seres más peligrosos del mundo.

Hemos llenado el planeta y somos rehenes de una forma de hacer que exige siempre crecimiento contra unos recursos limitados. A no ser que consigamos llenar el Sistema Solar y después la Galaxia en un tiempo limitado, haciendo lo que no hemos hecho para vivir bien en la Tierra, necesitaremos muchas inteligencias pensando y decantando la velocidad de la inteligencia en favor de una mayor conciencia.

A encontrar un nicho laboral ya se aprende en la Formación Profesional (incluido el Bachillerato), a entender todo el mundo, no. A encararlo con ponderación y valentía, no.

Y si mandan los mercados, que los mercados seamos todos y mandemos con conocimiento, ponderación y valentía. Pero para eso hay que reorganizar el saber y alzar la mirada de los niños en el espacio y en el tiempo.

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d’Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L’ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo “Narració i pedagogia”.
Actualmente retirado.