Estamos a finales de octubre. Hace más de un mes y medio que comenzó el curso escolar y parece que todos, docentes, padres y alumnos comenzamos a rodar y a asentarnos en nuestras nuevas clases y obligaciones.
Como docentes nuestras preocupaciones se centran en el nuevo grupo clase que hemos elegido, si es que hemos tenido suerte; o en el que nos han asignado. También, tenemos pendientes las programaciones, ésos maravillosos documentos que tenemos que elaborar cada año, agregando modificaciones y nuevas formas de evaluar que nadie entiende, pero eso, daría para otro artículo.
A pesar de todo lo que tenemos pendiente por hacer, una vez más, planea sobre nuestra cabeza un nuevo debate que sale a resurgir cada curso académico, pero que esta vez, ha tenido mayor notoriedad.
Jornada continua o jornada partida en los centros educativos
Efectivamente, una vez más, toca hablar del eterno dilema, iniciado por la OCDE e impulsado especialmente por la Comunidad de Madrid, de jornada continua o jornada partida en los centros educativos.
Antes de comenzar a analizar todos los pros y los contras, es necesario contextualizar un poco los hechos. Desde hace años, especialmente a partir de la pandemia, se ha encrudecido este debate, ya que son más los centros educativos que han optado por la jornada continua.
Son muchos los detractores de la jornada continua, pero, a pesar de lo que la OCDE y expertos señalan, también son muchos los partidarios de la jornada continua dentro de la comunidad educativa.

Aumenta el número de centros con jornada intensiva
Si hacemos un análisis de la información que podemos encontrar respecto a este tema, cada vez son más los centros, especialmente públicos, que apuestan por una jornada intensiva. Es más, desde el COVID, cada vez son más el número de comunidades autónomas que han apostado en nuestro país por este tipo de enseñanza; clara excepción de País Vasco y Cataluña, en las que la mayor parte de las escuelas de Educación Primaria tienen jornada partida.
Sin embargo, en el caso de País Vasco, la jornada partida es impuesta por el gobierno, obviando el consenso de la comunidad educativa.
Tanto es así, que la Plataforma a favor de una jornada continua de Euskadi ha recogido 14.000 firmas para defender el derecho de las familias a elegir qué tipo de jornada se adecúa más a sus necesidades.
La opinión de las familias
Este hecho, se contrapone a uno de los argumentos más fuertes de los partidarios de la jornada partida: la opinión de las familias.
Diferentes artículos recogen el malestar de las familias por el incremento de los centros educativos con jornada continua, aunque como hemos visto, no son todas.
Tajantes son las opiniones del presidente de la FEDAMPA de Salamanca, Fernando Paricio, que señala que todo cambio tiene que estar motivado por razones pedagógicas.
Rendimiento de los alumnos
Otro de los argumentos que abogan por la jornada partida, es el rendimiento de los alumnos atendiendo a sus ritmos biológicos.
Pediatras valencianos, en 2019, consideraron tras un estudio, que la jornada partida mejoraba el rendimiento de los niños, alegando que se adecúa mejor a los ritmos biológicos de los alumnos, sobre todo de los adolescentes.
Lo que es curioso, es que, a pesar de que la jornada partida beneficiaria más a los adolescentes, este debate hace mayor hincapié en la Educación Infantil y Primaria, no en la Secundaria, donde casi toda la totalidad de los centros tienen jornada continua. Este hecho, me hace pensar, que quizá, no se trate de un problema de rendimiento.

Dicho estudio señala que la producción de melatonina nocturna en los adolescentes disminuye debido a su tendencia dormirse más tarde, por lo que sería necesario que se levantasen más tarde.
Sinceramente, en este caso, me parece que el problema no es a qué hora empiecen las clases sino qué horarios se tienen en las casas de irse a la cama, y ahí, el sistema educativo, no puede entrar.
Rendimiento docente
En cuanto a rendimiento se refiere, como profesional de la educación, me gustaría que vieran las dificultades de intentar dar clase a las 15:30 de la tarde. Quizá, el alumno que haya ido a comer a su casa a las 13:30, haya tenido la suerte de poder tumbarse un ratito y descansar, pueda rendir; pero el alumno que se haya quedado en el comedor y después en el patio jugando, esperando a que se inicien las clases, tened por seguro, que, si no se queda dormido, la capacidad de atención va a ser menor que si hubiera seguido dando clase media hora más, hasta las 14:00.
Desigualdades educativas
Otro de los inconvenientes de la jornada continua, según el estudio EsadeEcPol, son las desigualdades educativas y sociales entre el alumnado, ya que los horarios intensivos están asociados a un menor uso del comedor, entre otros.
Relativo al uso del comedor, por mi experiencia docente con jornada continua, puedo decir que un alto porcentaje de los alumnos que he tenido en los diferentes centros educativos en los que he trabajado, se quedaban en el comedor, tanto los de transporte como los que vivían en frente del colegio y sus padres estaban en casa tras finalizar la jornada laboral. Aquellos que no se quedaban, no era por el tipo de jornada, sino porque sus padres así lo habían decidido.
Añadir, que otra de las desigualdades sociales que aparecen en la jornada intensiva es la dificultad de las familias con niveles socioeconómicos más bajos para hacer frente a las actividades extraescolares y academias. Sin embargo, algunas comunidades autónomas como Madrid, Castilla y León o Cantabria, entre otras, tienen implantados programas gratuitos de refuerzo académico para los alumnos que lo precisen.
Por otro lado, en Castilla y León, especialmente en los centros rurales, existen talleres por las tardes impartidos por los propios docentes de manera gratuita. A parte de estas actividades ofertadas por los centros educativos, muchos son los ayuntamientos que ofertan actividades extraescolares a precios irrisorios para sus vecinos.

A pesar de lo que muchos opinan, la vida de los centros educativos no se apaga a mediodía, y ofertan numerosos programas y actividades de toda índole para el alumnado. Es más, según el artículo 3 del RD 132/2010 del 12 de febrero, los centros educativos y sus instalaciones podrán ser utilizadas fuera del horario escolar para la realización de otras actividades de carácter educativo, cultural o deportivo.
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A lo largo del artículo, hemos podido ver que muchos de los argumentos en contra de la educación continua, aparte de no estar bien fundamentados, y existen diferentes soluciones para hacer frente a la problemática.
Ahora bien, la pregunta final es, ¿realmente el tipo de jornada educativa es tan importante o tratamos de enmascarar otros problemas más graves?



