Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal.
RESEÑA
Mis lecturas veraniegas
Siguiendo el reto del amigo Fernando Trujillo, en su artículo «Un verano de lecturas», me dispongo a relatar qué he leído recientemente por si os viene bien echarle un vistazo para vuestras futuras opciones estivales.
Me gusta leer lo referente al tema educativo porque es con lo que disfruto y con lo que me siento más identificada; de vez en cuando, leo alguna novela pero siempre traslado cualquier episodio al tema de la escuela. Me gusta estar al día y no sentirme desplazada ante una conversación de amigos, es más, casi diría, que en este tiempo de júbilo del que disfruto, casi que voy por delante, es solo cuestión de tener tiempo para lo que verdaderamente te gusta, sin tener que salir a trabajar ni perder tiempo en burocracia, a veces inútil.
He releído «El bolígrafo de gel verde» de Eloy Moreno.
Me gustó cuando lo leí la primera vez y me siento identificada con algunas de las situaciones que plantea en cuanto a la oficina, ja, ja, ja… No soporto que me roben mi boli… Es la historia de un hombre que siente y está preso por la rutina de cada día, que cada noche imagina una historia para salir de su situación y salió, aunque tuvo que pagar un precio bien alto.
«No, no es un bolígrafo de gel verde el protagonista de esta novela. Simplemente, este bolígrafo que costó al protagonista un euro y medio, es el desencadenante, el catalizador de toda la angustia y la opresión que tiene el protagonista, el que le lleva a reflexionar, a volver a su niñez y a replantearse su situación presente.
Casi se trata de un dime cómo tienes el bolígrafo y te diré cómo eres. Así Juanjo el listillo, siempre de punta en blanco, tiene un bolígrafo de plata. Ricardo los chupetea y los mordisquea hasta dejarlos intocables para el resto del personal.
Sara tiene los bolis impecables, sin mordiscos ni muescas. Y nuestro protagonista no los tiene, siempre le desparecen o los pierde. Por eso elige un bolígrafo distinto, diferente del que tienen todos los demás, un bolígrafo al que poder seguir la pista.
Y como se temía, un día desaparece. Decide buscarlo por toda la oficina, por lo que irá sin querer o queriendo, metiéndose en la vida privada de todos sus compañeros de oficina. Una búsqueda que se convierte en una obsesión y termina por dinamitar lo poco que de su matrimonio quedaba».
El mundo se mueve a una velocidad vertiginosa y cada persona debe encontrar «El Elemento» su pasión para hacer lo que realmente le va a inspirar en su futuro para ser más creativo, para innovar y para aprender.
«Educar en la realidad» de Catherine L’ Ecuyer, con su título lo dice todo.
Casa del libro.
A mi entender es demasiado pesimista con lo que se aprende en las pantallas y parece que todo su afán es demostrar que la realidad es la que enseña y que lo online no sirve más que para distraer. Estoy de acuerdo que un bebé no puede estar pegado a las pantallas todo el día para aprender los colores, los animales…
Es necesario que vea la realidad y que el mayor que le acompañe se la vaya mostrando pero lo uno no está reñido con lo otro, no toda la realidad se puede mostrar, pocos niños pueden ver un elefante real, un oso, una serpiente… como no sea en un circo
No podemos llevar a extremo ni la enseñanza en las pantallas ni la enseñanza en la realidad, a veces muy lejana e inalcanzable, todo en su justa medida puede beneficiar el aprendizaje de un niño o de una niña.
La misma autora declara en esta entrevista que “Las tabletas motivan para la diversión y no para el aprendizaje”.
«Cómo dar clase a los que no quieren» de Juan Vaello Ors. Especialmente, recomendado para la Secundaria.
He tenido la suerte de escuchar en directo al autor y sé que lo que escribe es la pura realidad, contrastándola con la que yo he vivido, he podido ver que es una persona entregada en hacer que el alumno o la alumna no se sienta fracasado y por eso lucha cada día.
Describe situaciones cotidianas en los institutos y pone todo su afán en sacar adelante al alumnado desde el respeto más absoluto a los que quieren aprender y también a los que, por diferentes causas se sienten desplazados del sistema.
El libro aporta documentación práctica para trabajar en el aula y en las tutorías que puede ser empleada, con las modificaciones pertinentes, en cualquier centro de Secundaria.
«Educar en el asombro» de Catherine L’ Ecuyer.
«Educar en el asombro consiste en respetar la libertad interior del niño o de la niña, contando con él o con ella en el proceso educativo, respetar sus ritmos, fomentar el silencio, el juego libre, respetar las etapas de la infancia, rodear al niño de belleza, sin saturar los sentidos…».
Al igual que “Educar en la realidad” creo que la autora carga mucho las tintas contra las pantallas, contra todo lo que pueda aprenderse a través de Internet, es verdad que necesitamos experimentar emociones para aprender, pero éstas pueden venirnos también a través de las pantallas no solo de la realidad.
«365 Propuestas para Educar» de Óscar González
Un gran trabajo de recopilación de citas en las que el autor nos hace reflexionar cada día del año sobre la educación. Daría para escribir 365 artículos en las que la educación de niños y adolescentes serían el eje de estas reflexiones.
«Este libro es un regalo de auténtica sabiduría. Citas, frases y aforismos de grandes pensadores de ayer y de hoy que te ayudarán a reflexionar y tomar decisiones sobre los aspectos fundamentales de la educación. De Pitágoras a Einstein, pasando por José Antonio Marina, María Jesús Alava Reyes, Steve Jobs y muchos otros… Un viaje desde la infancia hasta la adolescencia a través de las emociones, los valores, las inteligencias, la creatividad y el juego. Gracias a esta lectura podrás educar a tus hijos con sentido común y criterio. Educar es un proceso que no termina nunca y este libro es una invitación para que empieces hoy mismo tu camino de aprendizaje».(amazon.es)
Este libro se lee una vez y se consulta con frecuencia, es el que siempre estará en la mesa para echar mano de él en el momento preciso, no se puede guardar en la estantería.
En palabras del autor en la entrevista a un periódico «…un libro que invita a educar con sentido común y que guiará y animará a muchos padres y profesores a iniciar ese buen camino».
Dos amigos están sobre el puente.
Uno de ellos dice:¡Contempla la alegría de los peces en el río!
Mas el otro le replica:¿Cómo tú, no siendo pez, sabes de la alegría de los peces?
El primero le responde: ¡Por mi alegría sobre el puente!
En palabras del propio autor:
«Con este sencillo y profundo relato se abre una antología de textos que quieren devolver la alegría a nuestra contemplación del mundo y a nuestro cotidiano vivir. Cada página es una invitación a acercarnos, intuir, sentir y ver eso esencial que solo puede mirarse con los ojos del corazón».
Es bueno leerlo pero resulta demasiado poético, demasiado bonito para afrontar la realidad que nos ha tocado vivir en este siglo XXI.
Mi próxima re–lectura es «Neuroeducación» de Francisco Mora Teruel en el que dice «Solo se puede aprender aquello que se ama».
Cada libro tiene su momento, por eso, suelo tener varios en danza. De un tiempo a esta parte con el kindle, tablets, etc., es más fácil aún.



