LÍDERES DEL AULA

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LÍDER

El papel del profesor ha de cambiar igual que ha de cambiar el paradigma; si no, seguiremos perpetuando los defectos de un sistema que no prepara para el siglo XXI. El profesorado ya no es el detentador exclusivo del conocimiento ni el mero administrador de contenidos o herramientas. Ya no es el que enseña sino el que favorece ambientes de aprendizaje. Ya no instruye, provoca. Ya no dicta, sugiere. Ya no etiqueta, acompaña. Los educadores deben ser líderes.

Antes, el profesor portaba los contenidos; era el garante último y principal de la transmisión de conocimiento. Hoy, ese conocimiento llega a los alumnos por múltiples canales y en múltiples versiones.

Ya no es cuestión de mostrar contenidos, sino de ofrecer, desde la experiencia y el talante, mecanismos para buscarlos, descifrarlos y comunicarlos.

Ya no es un mero calificador sino alguien que cree en la evaluación en positivo. Ya no es un administrador de tiempos y notas sino un provocador que empatiza, crea vínculos y, a partir de ellos, genera acciones que desarrollen las distintas inteligencias del alumno.

CARACTERÍSTICAS

Es decir, ha de reunir las características de un líder:

Atento

Al grupo al que acompaña, entendiendo que no trabajan para él sino con él; dominar las técnicas de team-building para generar espacios y momentos de desarrollo y no dar por hecho que un aula y una sesión ya los crean per se.

Flexible

Sabiendo que la programación es un rumbo, no un camino exacto, amoldando sus propuestas a las diferentes sensibilidades, lo cual no significa una mal entendida “atención a la diversidad” sino comprendiendo que cada alumno es individual pese a que la escuela tienda a una limitante estandarización. Sin espíritu creativo, nunca será un buen líder.

Generador de vínculos

En definitiva, ha de ser alguien que provoca, que emociona, que desprende magnetismo, que hace de la sensibilidad su fortaleza y de su experiencia, herramienta para el desarrollo de sus destinatarios. Está más que demostrado que se aprende desde el vínculo emocional.

Actitud generosa, optimista, positiva

Un líder no es un jefe. El jefe manda, homogeniza, censura, clasifica. El líder propone y estimula, recompensa, usa un lenguaje asertivo, es equitativo, entusiasta, favorecedor y cree en su equipo, en el trabajo cooperativo y en el bien colectivo por encima del éxito individual.

Me preocupa que se mida la competencia profesional de un profesor por sus conocimientos y no por elementos como la sensibilidad, la empatía o las dotes para comunicarse, porque creo en el liderazgo como motor del cambio.

REFERENTES SIGNIFICATIVOS

Cada cual ha de ser un líder en su parcela, en su asignatura, en su actividad con un grupo de personas con quienes nadie ha dicho que sea sencillo trabajar. No se trata de establecer sistemas asamblearios ni de consensuarlo todo con el alumnado; en absoluto: es el profesor quien tiene la autoridad (y ésta, recordemos, se gana, no se impone). No se trata del “todo vale” ni de ser utópicos, sino de ofrecer referentes significativos a nuestros alumnos.

Líderes como tantos profes que se dejan la piel inventando situaciones de aprendizaje. Como tantos profesionales que hacen de su trabajo una vocación, y viceversa, y que acompañan en esa etapa de la vida en la que:

Los modelos de conducta serán decisivos para forjar

las personas del futuro

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