Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal.

Una de mis últimas lecturas ha sido: «Habilidades para la vida. Aprender a ser y convivir en la escuela» de Andrea Giráldez y Emma-Sue Prince.

RESEÑA

Una obra dedicada al desarrollo personal y emocional de nuestro alumnado porque no solo con los conocimientos se adquiere el bagaje que los va a llevar al éxito. Una mirada especial hacia los docentes para que sepan transmitir y vivir la educación de forma que no se quede en puro conocimiento de usar y tirar ¿De qué me sirve saber muchas matemáticas si después no tengo habilidades para saber emocionar a mi alumnado para que las aprenda? Evidentemente de nada.

El mundo en el que vivimos está cambiando a una velocidad de vértigo y necesitamos habilidades para saber enfrentarnos a esos cambios, necesitamos estar muy bien formados profesional, personal y emocionalmente para que como docentes estas circunstancias no nos afecten y sepamos integrarlas en nuestro quehacer.

HABILIDADES PARA LA VIDA

Las autoras de este libro se han planteado cuáles son las habilidades para la vida, aquellas que nos van a ayudar a saber desenvolvernos en el mundo:

Conocernos, vivir felices, relacionarnos bien con las demás personas, saber adaptarnos a las circunstancias, ser optimistas, ser resilientes, vivir de forma íntegra, ser empáticos, escuchar activamente, desarrollar pensamiento crítico, pensamiento creativo y ser proactivos.

Las definen cada una de ellas y nos invitan a probar para reflexionar y poder transformar lo que ahora hacemos de forma que nuestro alumnado salga beneficiado de esta forma de entender la educación no solo como la transmisión de conocimientos sino como algo integral que sirve para el desarrollo de las personas en la sociedad que les ha tocado vivir y en la que deben ejercer un papel activo, ayudando, en la medida de lo posible, a transformar aquello que no vaya en beneficio de un bien común.

Es un libro práctico porque en él se recogen reflexiones y actividades para ponerse en el camino de conseguir cada una de las habilidades, como nos dice Santos Guerra en el prólogo, es un libro para leer y hacer, para pensar y para sentir, para comprender y para compartir, para hablar y para escuchar.

Este libro es recomendable para todas aquellas personas interesadas en el mundo educativo: docentes, familias, agentes sociales… En él vais a encontrar reflexiones que os harán pensar en cambiar vuestras prácticas y además os dan alternativas para conseguir hacerlo de forma diferente si lo que pretendéis es el desarrollo integral de las personas en formación, estas que sienten, padecen, conviven, se relacionan, son creativas, se comportan de forma íntegra, saben sacar partido ante la adversidad, piensan de forma crítica, intentan ser creativos…

«Cuando imaginamos una escuela para aprender a ser y aprender a convivir, tenemos en mente a los estudiantes, pero también, y de manera muy especial, al profesorado como principal agente del cambio, ya que como decía hace algún tiempo una profesora que asistió a una de nuestras actividades formativas, enseñamos lo que somos».

Gracias, Andrea y Emma, por compartir vuestras reflexiones y hacernos sentir que podemos cambiar, que otra educación es posible y que el respetar a las personas es una tarea que debe estar integrada en nuestro día a día para llegar a una sociedad más justa y democrática.


N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Ocho reseñas de libros interesantes para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.

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Maestra y pedagoga. He trabajado en Primaria y Secundaria. Durante veinte años he sido directora de centros educativos en los dos sectores de la enseñanza. Mi objetivo primordial siempre ha sido crear un buen clima de centro porque pienso que con ello se mejora el ambiente educativo y se facilita el aprendizaje. Mi pasión es el mundo educativo y aún, estando ya jubilada, es lo que me mueve a escribir, a leer, a compartir ambientes, encuentros y amistades. Sigo aprendiendo cada día y me muevo en redes sociales con cierta frecuencia.