Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y también me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal.

Una de mis últimas lecturas ha sido: «Aprenseñar» de David Durán.

RESEÑA

En una época que requiere formarse a lo largo de la vida, enseñar y aprender van a tener que ser actividades cotidianas. Todos vamos a tener que aprender… y que enseñar. Cómo si no vamos a construir la sociedad democrática del conocimiento.

Este libro (2014) recoge por primera vez las evidencias científicas del neologismo –creado para la ocasión –aprenseñar: ‘aprender enseñando’. Las investigaciones disponibles muestran que, en determinadas condiciones, la actividad de enseñar –exclusivamente humana– comporta oportunidades de aprendizaje para quien la desarrolla.

Si es así, ¿por qué no promovemos que nuestros alumnos aprendan enseñando a sus compañeros? Ello permitiría aprovechar las diferencias y acercar las instituciones educativas al aprendizaje informal que, potenciado por las tecnologías, ofrece relaciones igual a igual (P2P), basadas en aprender enseñando. El libro recoge múltiples prácticas reales, en las cuales los estudiantes –en escuelas, institutos o universidades- aprenden enseñando a sus compañeros.

Si convertimos las aulas en comunidades de aprendices –donde los alumnos aprenden enseñándose mutuamente-, resultaría absurdo que el único que no aprendiera fuera el profesor. El libro ofrece, desde las evidencias de la investigación, guías prácticas para que los profesores podamos enseñar aprendiendo, lo que nos permitirá actualizar nuestros conocimientos y vivir la profesión con más plenitud. (Casa del Libro).

Tradicionalmente, el maestro enseñaba y el alumno aprendía, pero esta fórmula ha dejado de ser la premisa que deba encauzar la educación que día a día llevamos en nuestras aulas. La educación puede surgir en cualquier momento y en cualquier lugar, por eso el alumnado aprende de otras personas que no necesariamente son sus maestros. De esta ventaja es de la que a su vez el profesorado termina aprendiendo del alumnado y se produce un intercambio necesario para desarrollarnos en la sociedad democrática del conocimiento.

«Aprenseñar, viene a ser intentar convertir todo acto de enseñanza en una actividad de aprendizaje no solo para los demás, sino también para uno mismo, y a la inversa, convertir toda situación de aprendizaje personal en una oportunidad para enseñar a otros».

(pos. 78)

Juan Ignacio Pozo nos dice en su prólogo que el libro se basa en argumentos sacados de investigaciones, experiencias y propuestas explicadas con claridad, que aprendemos enseñando cuando convertimos la actividad de aprender y enseñar en un diálogo con los otros y con nosotros mismos, cuando nos imaginamos unas mentes que queremos transformar, cuando nos nos limitamos a decir lo que sabemos, sino que lo transformamos para comunicárselo a otros. Cuando la enseñanza deja de ser un monólogo, para convertirse en un diálogo, requiere un diálogo previo con uno mismo.

Este libro es muy recomendable para docentes con mentes abiertas que verdaderamente se crean que ellos o ellas no tienen toda la verdad y que estableciendo un ambiente de diálogo con los estudiantes podemos aprender mucho en el proceso.

«Quien enseña aprende al enseñar

y quien aprende enseña al aprender»

Paulo Freire


N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Ocho reseñas de libros interesantes para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.

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Maestra y pedagoga. He trabajado en Primaria y Secundaria. Durante veinte años he sido directora de centros educativos en los dos sectores de la enseñanza. Mi objetivo primordial siempre ha sido crear un buen clima de centro porque pienso que con ello se mejora el ambiente educativo y se facilita el aprendizaje. Mi pasión es el mundo educativo y aún, estando ya jubilada, es lo que me mueve a escribir, a leer, a compartir ambientes, encuentros y amistades. Sigo aprendiendo cada día y me muevo en redes sociales con cierta frecuencia.